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Original idea que no logra cumplir su propósito

Jueves 15 de noviembre de 2007
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A cada lado (Argentina/2007). Dirección y guión: Hugo Grosso. Con Luis Machín, Héctor Bidonde, Mónica Galán, Miguel Franchi, Juan Pablo Geretto y otros. Fotografía: Sergio García. Música: Carlos Casazza. Presentada por Distribution Company. Duración: 90 minutos. Calificación: apta para mayores de 16 años. Nuestra opinión: regular

La construcción del puente entre Rosario y Victoria fue un gran emprendimiento soñado durante casi un siglo y su concreción demandó un enorme esfuerzo arquitectónico que, finalmente, unió a esos dos lugares geográficos para solucionar numerosos problemas de tránsito de personas y mercancías.

El director y guionista Hugo Grosso relata en ésta, su ópera prima, un puñado de historias que se entremezclan coralmente y tienen como punto central los casi tres años que duró la realización de ese megaemprendimiento tan deseado por los habitantes de ambas orillas del río Paraná. El entramado del film recorre el camino de Cosme, un anciano que vive en un barrio residencial rosarino cercano al obrador de la empresa constructora del puente y sostiene que esa construcción habrá de alterar la paz de sus últimos días, por lo que decide vender la propiedad. En cambio, su hijo Guillermo confía en la revalorización de la vivienda y se opone a la decisión de su padre. En tanto, Pedro y Andrés, dos muchachos isleños cuyo mayor sueño es cruzar el río, se dedican durante las siestas a observar el trabajo de los obreros y creen ver que un enorme cardumen de peces salta permanentemente por debajo de la obra, mientras Marga y Dolores, dos hermanas solteronas de la ciudad de Victoria, deciden alquilar una habitación de su casa a un ingeniero alemán que trabaja en la construcción. Abel, por su parte, es un documentalista contratado por la firma constructora para registrar paso a paso los avances de los trabajos y halla accidentalmente a Jaibo, quien protagonizó de niño un documental suyo que quedó inconcluso. De ese encuentro surge en Abel la necesidad de completar esa tarea, siendo éste un nuevo puente entre aquel pasado cargado de ideales y su duro presente.

Desorden

El film registra, a veces demasiado caóticamente, las aventuras y desventuras de esos personajes que viven con la vista fija en ese puente que va tomando la enorme envergadura del progreso. Por momentos, la trama se enreda en tantas subhistorias que, en algunos casos, necesitaban mayor fuerza dramática y mejor elaboración de sus personajes, que caen en situaciones dramáticas y, por momentos, en un artificial juego humorístico que le quita autenticidad a este coro de hombres, mujeres y niños que transitan, entre el asombro, la alegría y el descontento al observar la construcción del puente. La idea argumental no deja, sin embargo, de contener algunas pinceladas de calidez, aunque el guión necesitaba una mayor envergadura para ensamblar estas tramas que, por momentos, confunden en su necesidad de retratar a tantos y tan variados personajes.

El realizador, de quien se pueden esperar mejores muestras de su capacidad aquí menguada por un guión algo endeble, contó con un elenco que, dentro de las posibilidades que le daban sus tramas, lograron demostrar indudables virtudes, fundamentalmente en Héctor Bidonde, en Miguel Franchi y en Mónica Galán. Por su parte, los rubros técnicos aportaron calidad a este film que, sobre la base de una idea original, no llegó, sin embargo, a cumplir cabalmente con su propósito de emocionar y de revestir cada una de esas historias de la necesaria atracción que necesitaba el esfuerzo de su director.

Adolfo C. Martínez

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