Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Salud

Entrega de medicamentos gratuitos

Comunidad

Desde la crisis de 2001 creció el número de organizaciones que asisten a quienes no cuentan con medios para sostener los tratamientos

Por   | LA NACION

La crisis de 2001 no tuvo consecuencias sólo políticas y económicas para los argentinos. La salud de la población recibió duramente los coletazos de la imprevisión, que forzó a gran cantidad de personas a pedir los medicamentos que ya no podía seguir pagando.

"Seis meses antes de diciembre de 2001 entregábamos 500 envases de medicamentos por mes a unos 400 beneficiarios, pero entre los últimos días de 2001 y todo 2002 pasamos a atender las necesidades mensuales de 5000 beneficiaros y de 500 a 15.000 envases de remedios", recuerda la farmacéutica Betina Rosental, coordinadora del Banco Comunitario de Medicamentos Refuot.

Este programa de la Fundación Tzedaká entrega hoy gratuitamente los fármacos que todos los meses necesitan en el país unas 2400 personas con alguna enfermedad crónica y que están debajo de la línea de pobreza. Un modelo similar posee Cáritas de Buenos Aires.

"La mayor parte de las recetas que recibimos son de pacientes de hospitales públicos y de la comunidad alrededor de las treinta unidades parroquiales en que está dividida la ciudad, a las que también concurren personas de la provincia de Buenos Aires que se atienden en los hospitales porteños", comenta el doctor Gerardo Perazzo, coordinador de la Unidad Central de Entrega de Medicamentos (UCEM) de Cáritas.

Verdaderas farmacias

Ambos sistemas, que funcionan como verdaderas farmacias , con anaqueles para mantener ordenados los fármacos, existen según el principio de trabajo voluntario y donaciones. El proceso para poder recibir un medicamento en Refuot, que en su mayoría atiende a beneficiarios de la comunidad judía, y en la UCEM, que está conectada con las 30 Unidades Parroquiales de Entrega de Medicamentos (UPEM), comienza con la receta que el médico le entrega al paciente.

"Los beneficiarios se acercan a la UPEM más próxima al hospital y piden la medicación con la receta. Puede ser que la unidad parroquial esté muy bien organizada y tenga un stock suficiente para los pacientes que concurren habitualmente, o bien que desde allí nos envíen el pedido a la UCEM. En todas las unidades hay voluntarios que clasifican la medicación, y una farmacéutica que coordina y controla las entregas", explica el doctor Perazzo.

El programa de Cáritas funciona sólo por donaciones de laboratorios farmacéuticos, de médicos y de la comunidad. El equipo de voluntarios clasifica los medicamentos, controla las fechas de vencimiento y arma los paquetes de tratamientos mensuales.

En Refuot, cuyas instalaciones están en el Club Náutico Hacoaj, los pacientes concurren con la receta a uno de los 60 centros de atención social del país, donde un asistente social verifica que el beneficiario no puede comprar el medicamento, ya sea porque está debajo de la línea de pobreza o por cualquier otra situación que le impide contar con el dinero necesario. Y es el centro el que envía la receta al banco. "Cada beneficiario sabe que un día determinado de cada mes recibe una bolsa con los medicamentos para el tratamiento mensual", dice Rosental. El banco audita y controla cada receta médica que presentan los pacientes.

Los medicamentos que entrega Refuot, que cuenta con un vademécum propio, provienen de donaciones de particulares o de laboratorios, que se completan si es necesario con la compra de productos genéricos. También, cada año, el programa organiza una campaña de recolección -la próxima será en junio de 2008 ( www.tzedaka.org.ar )-, abierta a toda la población y en la que llegan a colaborar 300 voluntarios para controlar que los medicamentos no estén vencidos ni abiertos de modo que se pueda alterar su contenido. "En ese caso, directamente se descartan", precisa Rosental. Todo se registra en un sistema informático que permite conocer al instante la historia clínica de cada beneficiario, así como cuánto se ahorra y se gasta de los fondos donados. Sólo el 8 al 10% de los pacientes son niños; la mayoría supera los 60 años.

Encuentro fortuito

Aunque los programas UCEM y Refuot realizan el mismo trabajo, ignoraban la existencia del otro hasta que una convocatoria del Programa Novartis Comunidad los reunió. "Con la crisis que nuestro país sufrió a fines de 2001, se hizo imperiosa la necesidad de organizar la forma de dar respuesta a los pedidos de ayuda de pacientes o familiares que no podían acceder a los tratamientos, y Novartis Argentina decidió buscar un procedimiento transparente y efectivo que contara con el aporte de profesionales especialistas en la materia", relata Juan Miguel Thurburn, director de Asuntos Corporativos del laboratorio.

Así, finalmente, en mayo de 2005 nació el programa diseñado con asesoramiento de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Católica Argentina, y al que se presentaron como candidatos Cáritas y la Fundación Tzedaká. "Cuando hicieron la preselección de proyectos -recuerda Perazzo-, Betina y yo presentamos cada uno su proyecto y nos conocíamos. La elección se debió a nuestra coincidencia en el diagnóstico de situación y en la forma de trabajar."

Empresas y tercer sector

En definitiva, la empresa buscaba una organización no gubernamental que supiera cómo administrar adecuadamente la donación de medicamentos a personas por debajo de la línea de pobreza. Y aparecieron dos.

"El programa -precisa Thurburn- debía brindar una ayuda eficiente y equitativa, aunque no asistencialista, a la vez de perseguir que el beneficiario pudiera sentirse responsable de la ayuda que recibiera y ser parte activa en la búsqueda de una solución permanente."

En los últimos dos años, entre mayo de 2005 y agosto de 2007, esta iniciativa solidaria entre una empresa y el tercer sector recibió 1460 llamadas al 0-800-666-6628, donde un operador deriva la consulta con un trabajador social de Cáritas Buenos Aires o de la Fundación Tzedaká. De esas llamadas se efectivizaron 747 entrevistas y se aprobaron 493 solicitudes de pacientes que realmente no podían adquirir los fármacos. A todos los pacientes se los ayuda para que puedan incorporarse a los planes de salud gubernamentales, de obras sociales o para recibir los certificados necesarios, como el de discapacidad.

Para Rosental, el trabajo en equipo que logró Novartis "es maravilloso, porque el intercambio es permanente. La comunión va más allá del trabajo individual de cada banco".

Y Thurburn agrega: "Los aprendizajes obtenidos no sólo se relacionan con los objetivos del programa, sino que muestran también un modelo de alianza de tres sectores: el académico, las ONG y el sector privado. Creemos que el programa es un verdadero logro gracias al compromiso dedicado y desinteresado de todos".

Contactos

TEMAS DE HOYCristina KirchnerFondos públicosElecciones 2015LA NACION DataTorneo Primera División