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Domingo 18 de noviembre de 2007 | Publicado en edición impresa

Las eliminatorias

La Argentina cumplió con un triunfo holgado que se hizo desear bastante

Después de 40 minutos de incertidumbre, el seleccionado goleó a Bolivia por 3-0 con autoridad y sigue en la cima con un puntaje ideal

 
 
 

Por esa diferencia planteada de antemano y por tratarse de un duelo sin el menor sentido de las equivalencias, hacía falta ganar y se ganó. La historia y el presente lo exigían. Y el futuro, ese al que invitan apellidos como Riquelme, Messi, Mascherano y Agüero, obligaba a sumar los tres puntos. Misión cumplida, entonces, con los números, porque la victoria sobre Bolivia llegó por 3 a 0 y ubica al seleccionado con un puntaje ideal en tres partidos de las eliminatorias. Quedará tiempo para el análisis futbolístico, pero la primera reacción favorable es que la goleada inyecta más impulso para afrontar lo que se viene. Más allá de goles y situaciones de riesgo, algo quedó muy claro: una evidente diferencia entre uno y otro seleccionado. Por presencia, especialmente, infinitamente favorable al conjunto argentino.

Claro que sólo con eso no se ganan los partidos. Porque el equipo de Alfio Basile combinó defectos con virtudes. Casi en igual medida. Y eso puede ser demasiado riesgoso ante rivales más exigentes que los que tuvo hasta ahora. Colombia, el adversario de pasado mañana, puede llegar a elevar el listón de la exigencia y por eso habrá que revisar algunos puntos para superar el desafío en Bogotá.

La capacidad de Bolivia en el primer tiempo sorprendió a la Argentina y a lo que prometía a partir de la apuesta ofensiva dispuesta por Alfio Basile. Porque ayer el seleccionado mostró algunas modificaciones tácticas, como por ejemplo jugar con tres delanteros, acompañados por Riquelme. Pero no fue la actuación que todos esperaban, pues curiosamente no tuvo peso en el área. Y es cierto, también, que el planteo hermético de Bolivia (sólo Cabrera fue un delantero real) complicó el funcionamiento colectivo de los dirigidos por Basile.

La Argentina no dejó de ser el patrón del campo y la pelota. Pero puede decirse que a medida que pasaron los minutos le pesó su obligación de ganar. Y buscó. Chocó en el mano a mano con los rivales y por los excesos de imprecisiones en los cambios de frente, nada propicios en una cancha en pésimo estado como consecuencia de la desaparecida gramilla en el Monumental. La celeridad le jugó una mala pasada. Y hasta cierta dosis de sobreexigencia, cuando más de un jugador se calzó el traje de salvador y desperdició situaciones por no habilitar a un compañero mejor posicionado.

La ansiada apertura del marcador llegó de la mano de una acción aérea y de una desinteligencia en la última línea boliviana. Cerca del epílogo de la primera etapa, Demichelis conectó de cabeza un centro de Messi y Agüero definió, también de cabeza, a pocos centímetros de la línea. Así, la Argentina terminó con una impensada cuota de suspenso y se fue al entretiempo con alivio.

Riquelme no fue el conductor de la salida en ese comienzo empinado. Pero está claro, aunque tuvo algunas imprecisiones en las entregas y por momentos mostró una actitud de suficiencia, le dio sutileza y majestuosidad a dos definiciones que terminaron por cerrar el encuentro en favor del local. Muy cerca de su zona, Messi se mostró siempre y buscó desnivelar para encontrarle la llave al partido. Y poco a poco cada uno fue mostrando su característica. Riquelme, la del armador medido, y Messi, la del gambeteador sorpresivo y punzante capaz de hacer jugar al equipo cuando caía en algunos pozos. Por la izquierda o por la derecha, Tevez se movía con intermitencias y Agüero aportó la cuota de gol, pero no soltó toda su potencia como centrodelantero. En el medio, Mascherano -de menor a mayor- hacía el trabajo incansable del ida y vuelta para cubrir el medio lateralmente, encargado de equilibrar el funcionamiento a partir de un ataque poblado de gente.

Las tensiones iniciales le cedieron su espacio a las inmediatas predicciones sobre la cantidad de goles que Bolivia se llevaría de regreso para el Altiplano. Una y otra vez los misiles pasaban delante de Carlos Arias, que hacía pie en el fango del área.

Casi no hubo tiempo para ponerse nervioso en la segunda parte porque en 11 minutos Riquelme desató el delirio. Se animó el equipo, se animó Riquelme a confirmar su clase, se animó Messi a mantener inalterable su voracidad ofensiva y le dieron un gusto grande al público argentino. Riquelme lo hizo con su vieja fórmula de patear magistralmente un tiro libre. Y Messi, con una corrida y una apilada de rivales de 40 metros para asistir al número 10, autor de otra definición para el manual.

La Argentina, al menos, le regalaba una goleada a un público paciente con los tramos más grises del equipo. Tolerante para esperar por los goles que se hicieron desear demasiado.

  • Se mantuvo la superioridad en el historial
    La selección argentina amplió su dominio sobre Bolivia: en 29 partidos cosechó 22 triunfos, con cinco de los del Altiplano y dos empates. Por las eliminatorias hubo 11 éxitos argentinos, un empate y tres derrotas. En nuestro país, Bolivia nunca se impuso.

CLAVE I
El desenfado de Messi para revitalizar el juego

Después de varios minutos en los que la Argentina mostró sus debilidades futbolísticas y cierta lentitud en su funcionamiento, Messi aportó cambio de ritmo y abrió los espacios.

CLAVE II
La maestría de Riquelme frente al arco

Fiel a su costumbre, Riquelme marcó el 2-0 con un tiro libre impecable a un ángulo. Tenía reservado un capítulo más: fue el tanto que selló el marcador y lo hizo con un gran un remate cruzado.

CLAVE III
En el medio nunca faltó equilibrio

Aunque Mascherano tuvo una actuación de menor a mayor, sostuvo el esquema argentino -con un ataque poblado- y desde su posición cubrió el medio lateralmente sin problemas.

EL DEBUT
El presente de Agüero tiene nuevos motivos para la alegría

En el sexto partido llegó el debut como titular en la selección y, además, el primer gol de Sergio Agüero. El mes próximo será elegido el mejor jugador Sub 21 que actúa en Europa.

EL NUMERO
Abbondanzieri igualó a Roma en el podio de los arqueros

Roberto Abbondanzieri sumó 42 partidos y es, junto con Antonio Roma, uno de los tres arqueros con mayores presencias, detrás de Sergio Goycochea (45) y Ubaldo Fillol (58).

EL GOLEADOR
Con sus tantos, Riquelme lidera las eliminatorias

Con los dos goles, Román Riquelme sumó cuatro tantos y lidera la tabla de artilleros de las eliminatorias. Además, es el máximo anotador del ciclo Basile, con 10; en la selección, en total, lleva 17.

EL INVICTO
La valla argentina muestra un comienzo para la historia

Por primera vez en la historia de las eliminatorias, el arco de la Argentina no recibió goles en los tres primeros cotejos.

LA RACHA
Bolivia, sin éxitos como visitante y sin goles

La racha de Bolivia es preocupante: 11 caídas consecutivas en calidad de visitante. Además, camino de 2010, aún no anotó: 0-5 con Uruguay, 0-0 ante Colombia y 0-3 frente a la Argentina. .

Por Martín Castilla
De la Redacción de LA NACION
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