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"Ustedes tienen gente de mucho talento"

Geraldine Chaplin, presidenta del jurado, elogió a Lisandro Alonso y Luis Ortega

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LA NACION
Martes 20 de noviembre de 2007
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SAN LUIS- Desde que llegó a esta ciudad, el jueves último, para ejercer la presidencia del jurado oficial de largometrajes en el primer Festival Internacional San Luis Cine, Geraldine Chaplin no hace más que regalar sonrisas y muestras de agradecimiento por donde le toque pasar. Pasa la mayor parte del tiempo en el complejo cultural Puente Blanco, sede de la muestra, con jornadas en las que llega a ver cuatro películas para cumplir con las exigencias que le impone su papel: de aquí al sábado, hay 22 títulos para juzgar.

Pero lejos de cualquier incomodidad, su menuda y simpática figura parece crecer y entusiasmarse cuando habla de esa tarea, que, lejos de tomar como un compromiso, se convierte en una de las cosas que más parece disfrutar en la vida. "Siempre acepto estas gentiles invitaciones, no porque me guste siempre actuar de jurado, sino porque me encanta ir a los festivales, porque en ellos está la mejor oportunidad del mundo para ver buen cine", explica la amabilísima actriz de 63 años, que llegó aquí en compañía de su esposo, el realizador chileno Patricio Castilla, y un entrañable amigo argentino que es, a la vez, su mano derecha cada vez que visita nuestro país: el productor Daniel Mañas.

"Cada festival es distinto y este de San Luis tiene un tono que se mueve entre aquellos en los que sólo se dan películas masivas y los que sólo tienen lugar para la experimentación o la vanguardia. La selección oficial está muy bien armada; hay de todo y de sitios muy distintos. Será muy difícil tomar una decisión final", señala.

Chaplin es una entusiasta de los festivales y de los nuevos realizadores
Chaplin es una entusiasta de los festivales y de los nuevos realizadores.

"Fui jurado en Cannes -agrega-, pero creo que eso no lo repetiría. No es una experiencia muy agradable, aunque tienes la ventaja de ver la crema de la crema de las películas, porque hay muchas presiones. Mi sueño es volver un día a Cannes con un pase de prensa y poder ver allí todas las películas que se me antojen."

Valentía

El cine que más le gusta a Geraldine Chaplin no es el que puede verse en cualquier sala pagando una entrada. "Por eso voy a los festivales. Porque las mejores películas a veces encuentran distribución, pero casi nunca un exhibidor resuelto a no pensar en seguir ganando dinero. Eso es terrible y pasa también en donde vivo", señala la actriz, con residencia entre Madrid y Vevey (Suiza), donde su padre vivió muchísimo tiempo. "Allí es peor -dice, y sonríe- porque tenemos sólo cuatro cines."

"Es una pena que esto ocurra -agrega-, habiendo tantos cineastas talentosos. Hoy lo que hace falta no son directores o actores, sino productores, y discúlpeme, por favor, el término: con cojones; personas valientes que quieran dar todo por una película y que busquen razones distintas a las de recaudar 80.000 veces más de lo que han invertido".

La confianza en el futuro pasa, según Geraldine, por apoyar a los cineastas jóvenes. "Ustedes tienen aquí gente de mucho talento. Ese muchacho Lisandro Alonso tiene cine en las venas y va a sacar en el futuro una película impresionante. También es buenísimo Luis Ortega, el de Caja negra ", señala antes de recordar con mucho afecto a actores argentinos con los que trabajó antes o en forma reciente: Héctor Alterio, Leonardo Sbaraglia, Darío Grandinetti. Pero cuando menciona a Alfredo Alcón, se detiene y sólo se escucha de ella un gesto de admiración durante varios instantes. "¡Oh, qué increíble que es ese hombre!", repite una y otra vez.

Chaplin sigue activa y, aunque señala que no le ofrecen tantos papeles, su nombre aparece en por lo menos cinco proyectos distintos con rodaje o estreno previsto para este año. "Por lo general, son papelitos pequeños y a menudo acepto todo, a menos que en ese momento esté haciendo otra cosa. Ahora me ofrecen papeles de vieja. Los viejos en el cine son papeles relativamente fáciles, porque tienen una sola dimensión: puedo ser la abuelita simpática o antipática, y la condesa loca o excéntrica. En la realidad, cuanto más envejecemos, más complicados nos ponemos. Pero a mi edad no sueño con algún proyecto particular; me conformo con seguir trabajando, lo que es un lujo. Yo le doy más importancia al trabajo que al resultado. Por supuesto: si las cosas salen bien, es maravilloso, y si no salen bien, ha sido maravilloso hacerlo."

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