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Lombardi, por el Polo Cultural Sur

Para el designado ministro de Cultura, "La ciudad merece tener un museo del arte contemporáneo de primer nivel, y eso es una prioridad"

Viernes 23 de noviembre de 2007 • 20:03
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LA NACION
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Hay tres conceptos que desvelan al ingeniero Hernán Lombardi sobre su inminente gestión como ministro de Cultura de la ciudad, cartera a la cual estará subordinado el ente de Turismo porteño: "Creatividad, innovación y eficiencia", son las varas que, asegura, guiarán las políticas públicas de su cartera, orientada a "transformar la gestión cultural en el elemento fortalecedor del concepto de ciudadanía, y en la herramienta que mejore la calidad de vida de los porteños".

Sin titubeos, y en lo que podría considerarse el primer compromiso público de su administración, Lombardi afirma que antes de que concluya 2009, "Buenos Aires habrá concretado la construcción del Museo de Arte Moderno (Mamba) y del Museo del Cine, del Polo Cultural Sur, cuyas obras hoy se encuentran paralizadas.

Baraja un posible destino para el acervo hoy embalado del Mamba en el Correo Central: Alojar las 6000 obras en una dependencia universitaria de acuerdo con el ofrecimiento de una reconocida casa de estudios, adelantó Lombardi en una entrevista con LA NACION, aunque aclaró que la solución consensuada se conocerá recién el lunes.

"La ciudad merece tener un museo del arte contemporáneo de primer nivel y eso es una prioridad", dice al tiempo que desliza algunos de los nombres que lo acompañaran en su gestión: "Voy a convocar al (especialista catalán en temas culturales urbanos) Tony Puig para que nos ayude a pensar en el binomio cultura-comunicación. Y como soy de la opinión de que hay que reflexionar mucho antes de actuar, me gustaría contar en mi equipo de asesores con filósofos como Santiago Kovadloff y Alejandro Rozitchner para que nos ayuden a pensar", concede

Otrora productor teatral, lector voraz de la obra borgeana y amante de las matemáticas, Lombardi fue secretario de Turismo y Deportes del gobierno de De la Rúa y como empresario estuvo siempre vinculado al sector turístico. Junto con su familia es uno de los dueños del Palacio San Miguel y del complejo turístico Torres de Manantiales en Mar del Plata. El futuro ministro (de 47 años, casado y padre de dos hijas de 15 y 3 años) sostiene que el turismo y la cultura en la ciudad están estratégicamente vinculados.

-¿Fue una sugerencia suya a Mauricio Macri vincular Turismo con Cultura?

-Macri me convocó inicialmente para que le acercara un proyecto de turismo. Pero mi convicción es que el turismo en Buenos Aires está íntimamente vinculado con la cultura; la experiencia mundial así lo demuestra. El ente de turismo en la ciudad estará ahora subordinado al Ministerio de Cultura. A nuestro entender, es un criterio superador y diferente. El mundo del viajero es extraordinariamente rico desde lo económico. Es el área que más se expande en la economía mundial, y genera muchos recursos. El riesgo que debe ser atenuado se vincula al deterioro por el abuso en la utilización del espacio público. Otro posible déficit es la artificialidad del producto cultural en función de resultar agradable a los visitantes. Esa tensión conceptual existe. Pero tengo la convicción de que estará mucho más atenuado si ambas áreas trabajan en conjunto.

¿La clave es preservar la autenticidad y no transformar a los bienes culturales en productos for export?.

-Claro, porque además de que preservar la identidad cultural es éticamente lo correcto, es bueno desde el punto de vista crematístico. En general los visitantes quieren ver una cultura diferente y no cómo nos parecemos.

¿Piensa que el turismo puede ser una vía de financiación para la cultura?

-Hay que ser cuidadosos en ese punto. El turismo puede ser uno de los agentes "financiadores" de algunos productos culturales, pero no uno exclusivo y único. Hay que entender que el turismo es un agente interesante para el diálogo y la apertura con la cultura. ¿Quién no se enriquece en los viajes? Entonces, proyectar esta ciudad hacia el exterior y utilizar la proyección de los artistas plásticos, escritores, músicos, y construir a partir de nuestra cultura una poderosa marca-ciudad en el exterior permite en su articulación que ese esfuerzo sea bien aprovechado. Reaprovechemos los que proyectamos culturalmente en la ciudad para fortalecer una marca-ciudad con la fuerte impronta cultural que tememos. Eso, además de brindarnos más visitantes, va a generar nuevas fuentes trabajo y más recursos. El turismo receptivo internacional en la ciudad mueve 2.600/ 2700 millones de dólares anuales y la producción cultural de la ciudad, que es muy difícil de definir, maneja una cifra análoga.

¿Cuáles son, en orden de prioridades, los valores culturales que defiende?

-Primero, la defensa del patrimonio, el tangible como nuestra arquitectura, y el intangible como nuestra música. La gastronomía. Nadie cuida lo que desconoce. Hay que difundir ese patrimonio; lo que es recreación para los porteños, es un atractivo para los turistas.

¿Qué tipo de gabinete aspira conformar?

-Me interesa armar un equipo que garantice la pluralidad de la gestión. Estoy pensando en convocar al experto catalán Tony Puig para que interactúe con mi equipo en el área comunicación de la cultura. Creo que el ejemplo de Barcelona nos enriquece. Y por otro lado, me gustaría que Alejandro Rozitchner y Santiago Kovadloff nos ayuden a sistematizar una forma de pensar la gestión.

¿Van a cerrar el canal de TV de la ciudad?

-El canal no está bajo la órbita de Cultura, sino de Comunicación. Ese tema es parte del compromiso electoral que decidió Macri.

-¿Que piensa hacer con el Mamba?

-Es una de mis prioridades. Todos los esfuerzos presupuestarios y conceptuales estarán orientados a concretar la construcción del Mamba y del Museo del Cine, en el Polo Cultural Sur. Buenos Aires merece tener un Museo de Arte Contemporáneo de primer nivel, como lo tienen San Pablo y México, por ejemplo. Yo voy a empezar a trabajar a las 6 de la mañana y me comprometo a que antes de que finalice el 2009, Buenos Aires tendrá el museo de Arte Moderno que merece.

¿Cualés son los ejes conceptuales para las políticas públicas en Cultura?

-El eje central que atravesará toda nuestra gestión es el concepto de ampliación ciudadanía, entendida en los conceptos republicanos. La crisis en la Argentina destruyó muchas cosas, y lo primero que se reconstituyó fue la economía. Pero los sanos valores de la convivencia quedaron muy desarticulados. Hay que estimular sinérgicamente el desarrollo de la cultura y los valores: el dolor ajeno y del resto como uno propio; la solidaridad para el hacer, la autoestima general que hemos perdido; la tolerancia y la diversidad; el respeto; la convivencia son valores que tienen que atravesar toda la política cultural.

¿Cuál es el rol de un ministerio de Cultura en Buenos Aires?

- El incentivo a la producción de bienes culturales, con ayuda y protección, para que el mercado les de oportunidades de desarrollo. Esto aplicado al teatro, a las los autores, a las artes plásticas, a la literatura. Un segundo punto es facilitar el acceso al consumo de bienes culturales, sobre todo de los sectores más postergados: Si tenemos que optar entre un recital en Pampa y Figueroa Alcorta y otro en el anfiteatro de Mataderos, en principio tendrá prioridad este último. El tercer punto es tener altos niveles de excelencia para todos por igual. Por otro lado, quiero darles un impulso decisivo al fomento de las bibliotecas y los museos. Pensar, también, en festivales de ciencia y conocimiento científico. Y para los festivales de danza, teatro y cine convocar a figuras relevantes que ayuden a prestigiar aún más esos festivales.

-Ciertos sectores temen que con Macri se privatice la cultura o que ésta sea vista como un gasto.

-De ninguna manera. Mi concepto es el de inversión en ciudadanía y el fortalecimiento de nuestra identidad como un baluarte plural y dinámico. Yo respeto mucho a las gestiones anteriores. Creo que construyeron un piso importante para las políticas públicas culturales en la ciudad. Pero quiero crear un nueva impronta con un nuevo vigor y un alto valor de innovación. Hay un cambio que me parece central hacer: muchas veces se entienden la políticas públicas en relación con las áreas donde el gobierno tiene potestad. Quiero pensar con otra amplitud: trabajar buscando la acción pública no sólo sobre las áreas del gobierno de la ciudad, sino tratando de integrar todos los ámbitos. Delinear una oferta vigorosa, que refleje toda nuestra diversidad. No me gustan los funcionarios que gestionan solamente lo propio.

-¿Estará concluido el masterplan del Colón para el año próximo?

-Eso lo dudo. Es más razonable hablar de 2009. Yo encabecé la restauración del Palacio San Miguel y sé de las complejidades de poner en valor edificios históricos. Las obras en el Colón no se pueden hacer sólo en función de la variable velocidad.

¿Cuáles son los desafíos inmediatos de su gestión?

-Uno muy importante es concluir con celeridad las seis obras de refacción en los 12 museos porteños. Además, hay que trabajar en las salas del Teatro San Martín por el tema del asbesto—material que se usa para el aislamiento de los revestimientos-- que se ha descubierto que tiene efectos nocivos en la salud.

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