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Perder por una helada feroz

El fenómeno climático, el más grave de los últimos 28 años, ocasionó graves pérdidas para el trigo en el sudeste y el sudoeste bonaerense; según técnicos y productores, se perderían hasta 2 millones de toneladas. La cebada, en riesgo

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LA NACION
Sábado 01 de diciembre de 2007
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TANDIL.- Pedro Zubiri va a perder el 50% del rinde que esperaba para la cosecha de trigo y el 70% en la de cebada; Sergio Labriola ya descuenta porcentajes de afectación que van del 50 al 90% en 300 hectáreas del primer cultivo y del 50 al 60% en el segundo; Juan D Annunzio se ilusiona con que al menos pueda recolectar entre el 20 y el 30% de su trigo; Mariano Irouleguy estima mermas que van del 80 al 100%; Guillermo Cavalleri calcula que la empresa donde trabaja tendrá un 50% menos del cereal en esta ciudad; Norma Urruty comenzó a enrollar unas 40 de 120 hectáreas del grano fino para luego hacer soja; Rodolfo Premoli y Gabriel Grandinetti están resembrando el 80% del maíz y el 40% de la soja... Y la lista puede seguir, interminable, con más nombres. Sorpresa del clima, el último tramo de la campaña de granos finos y los primeros pasos de la gruesa en el sudeste bonaerense no pudieron ser peores: por la devastadora helada tardía ocurrida entre la noche del 14 y la madrugada del 15 de noviembre pasado, que llegó a durar más de 5/6 horas en algunos lugares y alcanzó hasta -6,-7 grados , el escenario para la producción del trigo y la cebada está en riesgo. Fue el golpe de gracia tras otras heladas de sólo unos días antes. Esta semana, LA NACION visitó el epicentro de la helada. En dos días recorrió más de 600 kilómetros entre rutas y caminos secundarios en los alrededores de Tandil, Azul, Benito Juárez, por ejemplo. Las imágenes que por allí saltan a la vista son duras: hay miles de hectáreas de trigo bien desarrollados, aparentemente con espigas con granos, pero en realidad sin nada. Una imagen muy fuerte con el trasfondo de espigas blancas, infértiles, y daños en el tallo (se observan daños de nudo) por el mismo fenómeno.

En líneas generales, el cultivo de trigo puede sufrir diferentes niveles de daños frente a las heladas. Pero lo más delicado es cuando aparece la espiga y hasta el período de antesis, que es la floración. En esta zona, a los trigos la helada los sorprendió en todas las etapas: con vaina engrosada, aparición de espigas, floración y algunos ya llenando. A la cebada la golpeó llenando granos. La intensidad y la duración del fenómeno no perdonó ningún estadio.

"No hay producción", repite Alejandro Erasun, un acopiador de Benito Juárez, mientras acompaña a este cronista por uno de los caminos rurales. Las postales se completan con otras vicisitudes: productores mixtos que hacen rollos donde había trigo en la ruta 74, entre Benito Juárez y Tandil; otros que anticipan una soja que en principio iban a hacer como siembra de segunda -después del cereal- y máquinas resembrando algunos lotes de maíz y soja entre Azul y Tandil. Todos piensan cómo salir del paso tras la helada.

Los Zubiri: Javier, Francisco, Pedro y Miguel, sobre un lote de cebada con daños superiores al 50 por ciento
Los Zubiri: Javier, Francisco, Pedro y Miguel, sobre un lote de cebada con daños superiores al 50 por ciento. Foto: Marcelo Gómez/enviado especial

Pero mientras pasan los días luego de ese fenómeno, que superó el efecto de otras heladas tardías de principios de noviembre y recordó a los memoriosos otro fenómeno similar, muy dañino, ocurrido hace casi 30 años, en 1979, se va conociendo en mayor magnitud su impacto en el sudeste y el sudoeste bonaerense. "Lo que uno vio hace quince días [por los primeros síntomas de la helada] ahora tiene un daño terrible", comentó el productor Mariano Irouleguy, de Benito Juárez.

Hoy, por aquí, productores y técnicos hablan de que se podrían perder entre 1,5 y 2 millones de toneladas de trigo. Eso significa en torno del 10 por ciento de la cosecha total proyectada y US$ 360 millones, a valores actuales. Las regiones sudeste y sudoeste aportan el 50% de la producción total. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires habla, en cambio, de que la pérdida por las heladas será de 1,2 millones de toneladas.

Para más precisiones, a un rinde de 4,5 toneladas, a los productores les hicieron falta destinar cerca de 500.000 hectáreas para producir los dos millones de toneladas que, según creen, ahora no estarán. Con ese volumen menor también se les fue una inversión de 198 millones de dólares, equivalentes a un tonelaje de ese tipo. En el fondo, es plata que ya no va a volver.

Aunque con menos hectáreas, en cebada el panorama no es mejor: sólo en el sudeste, en 120.000 hectáreas habría como mínimo 300.000 tn menos de producción, según dijo Horacio Sarlangue, de INTA Balcarce. Es un problema para las malterías.

Testimonios

No hace falta que los productores se explayen demasiado para tener una dimensión caso por caso del problema de las heladas. "Esperábamos entre 5000 y 5500 kilos por hectárea en cebada, pero ahora vamos a estar en 1500 kilos, un 70% de pérdida", expresó Pedro Zubiri, productor e integrante del CREA Arroyo de los Huesos. Zubiri hizo 1900 hectáreas de cebada, un 100% más que en 2006. La helada le trajo un problema para nada menor. "En cebada pierdo 500.000 dólares", señaló.

Tras el fenómeno, ya ensiló 60 hectáreas de cebada para la hacienda. Y ahora está por decidir qué hará con el resto. Tiene que definir si se lanza a cosechar los 1500 kilos de rinde que podría sacarle o, en cambio, adelantar la siembra de la soja. Como cientos de productores de la zona, tiene un contrato con una maltería. Comprometió el 20% de la cebada. "Entregaremos lo que tengamos", indicó.

La situación de los contratos en cebada y trigo es un tema que preocupa. Varias sociedades rurales de la zona ya están pidiendo que se contemple la postergación de contratos, además de alguna compensación y líneas crediticias subsidiadas.

En un campo entre Tandil y Azul, Zuribi también tiene serios inconvenientes con el trigo. "Apuntábamos a 4500/5000 kilos, pero ahora vamos a tener un 50 por ciento menos", relató. Este productor, que realiza el 90% de su producción en campos alquilados de la zona, sembró 890 hectáreas del cereal. Como con la cebada, también estima un número sobre sus pérdidas en este cultivo: "Trescientos mil dólares; cuando empezamos a sembrar, necesitábamos 4200 kilos para poder salvar los gastos". "Hicimos a mediados de octubre un seguro contra granizo, pero no por heladas; apostamos la ficha al revés", expresó, cuando se le preguntó si había buscado algún tipo de cobertura. En rigor, en el sudeste bonaerense son pocos, según dicen los mismos productores, quienes recurren a la cobertura contra heladas; se hace más para granizo. La situación inversa se da en el Sudoeste.

Sobre un lote entre Tandil y Benito Juárez, Juan D Annunzio muestra la expresión extrema del daño. En un lote de trigo sembrado en agosto, sólo quedaron, fulminados, los tallos y unas hojas. "Esto ya tendría que estar espigado, con grano", cuenta. Como él, con más o menos daños, la lista de productores afectados puede seguir, interminable.

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