
La nueva gestión | Entrevista con el proximo jefe de gobierno porteño
"Priorizaremos el transporte público"
Por Pablo Tomino | LA NACION
Las calles del microcentro que transita a paso lento lo tienen como protagonista: la gente se detiene para saludarlo, felicitarlo o recordarle alguna demanda. "Macri, hacé algo con la seguridad"; "Macri, acuérdese de los baches"; "Mire cómo está esto; mire cómo está de sucio todo; mire..." A pocas horas de ocupar el sillón que dejará Jorge Telerman, Mauricio Macri, jefe de gobierno electo, dice estar tan sereno como entusiasmado por empezar a gestionar. Durante una entrevista con LA NACION adelanta que su gobierno "marcará un cambio cultural y de valores" pero que, para eso, necesitará el compromiso de los vecinos, y anticipa algunas medidas en áreas clave para la ciudad, como el transporte público, para el que planifica una profunda transformación.
-En las últimas semanas, ¿los cuestionamientos a su gabinete y las denuncias de operaciones políticas en su contra no fueron el primer indicio de que manejar la ciudad será mucho más difícil que conducir Boca?
-No... Claramente, la propuesta que hizo Pro despertó mucha adhesión y entusiasmo en los vecinos. Es una propuesta que marca un cambio cultural importante en la escala de valores. Y con los vecinos sabemos que eso tendrá mucha oposición. Pero tenemos el equipo, las intenciones y la capacidad para lograrlo. La transición se hizo larga, pero al fin terminó.
-¿No teme que con todo el tiempo transcurrido entre su triunfo electoral y su asunción, su imagen pueda haber sufrido algún desgaste?
-Hicimos una encuesta entre la gente y no hay ningún desgaste, ni en lo personal ni con las propuestas... Hay una enorme expectativa en la ciudadanía, lo cual nos compromete y nos obliga a cumplir. La gente tiene mucha esperanza, pero eso no es un cheque en blanco para nosotros.
-¿No le preocupan las críticas por haber incorporado a su gabinete figuras que fueron luego tan cuestionadas?
-Yo confío plenamente en mi equipo de trabajo y lo ratifico. Tenemos un equipo de trabajo de lujo. Si tenemos alguna duda sobre algún funcionario en cuestión, deberá dar un paso al costado; no vamos a apañar a nadie por más vínculos que tenga... Vamos a privilegiar la honestidad y la capacidad.
-¿Cuál se plantea como el objetivo central de su gestión? ¿Qué aspira concretar por sobre cualquier otra cosa?
-Lo más importante que tenemos que lograr es recuperar la capacidad de inversión de la ciudad, revertir una cultura de gasto con una euforia hacia la inversión. Pero por sobre todo eso soñamos con que dentro de cuatro años hayamos recuperado el valor del respeto, pero que ese respeto no sea solamente una palabra para quedar bien. Que sea un valor que nos vincule como vecinos. Lo primero que tiene que hacer un gobernante, dando el ejemplo, es utilizar con mucho respeto el dinero que el vecino le da. Hay que bajar el gasto y aumentar la inversión, siendo austero y cuidadoso.
-¿Nota que hoy entre los porteños no existe ese respeto?
-Absolutamente. Todos los que trabajamos o vivimos en la ciudad de Buenos Aires lo vemos. Se agrede en la forma como se maneja el automóvil, en la forma como se trata el tema de la basura, en la contaminación visual, en el crecimiento de la droga... Tenemos que colaborar en manejar el auto correctamente, en no hacer ruidos, en respetar al otro, en no tirar la basura en la calle.
-¿Va a impedir los cortes de calles, por ejemplo?
-Cuando tengamos la policía, sí; si no tenemos la policía, no podemos hacer nada.
-¿Y el transporte? ¿Qué solución hay para la gente que viaja tan mal?
-Priorizaremos el uso del transporte público por sobre el de los autos particulares. Tenemos que descomprimir el caos que se vive todos los días en la ciudad. Vamos a desarrollar un plan integral que incluya la incorporación de un nuevo transporte superficial del tipo de los colectivos con fuelles; vamos a ampliar los centros de transferencia y de maniobra de los subtes, lo que va a permitir triplicar la frecuencia de los servicios.
-¿Habrá más líneas de subte?
-Pensamos concretar la creación de las líneas F, G e I y modificar la traza de la línea H para que pueda transportar a más de las 25.000 personas diarias previstas en el proyecto original.
-¿Le molesta cuando desde algunos sectores de la cultura lo subestiman?
-Es la historia de mi vida...
-¿Quién lo subestimaba?
-Como era demasiado joven, me subestimaron cuando entré en el rubro empresarial. A los 26 años, tuve que conducir una empresa, la constructora más grande del país. Cuando entré en el fútbol, también... Y con la cultura, es un prejuicio injusto. Como todo prejuicio, es tonto. Tendrían que esperar a ver qué hacemos, a ver qué hará Hernán Lombardi con su equipo y después juzgar. Pero sin haber escuchado las propuestas, que haya críticas tan severas es sorpresivo, antidemocrático. Pero se van a sorprender. Espero que dentro de unos años digan: "Acá pasaron cosas que en 20 años no habían sucedido y las hizo Pro". Y que tengan la honestidad de reconocerlo.
-¿El episodio con el anterior ministro designado de Cultura [Luis Rodríguez Felder], que debió ser reemplazado, habla de su capacidad para reconocer errores y rectificarlos o indica que es muy permeable a la opinión pública y que, cuando advirtió la oposición que generaba, prefirió separarlo?
-Nosotros pensamos que es bueno escuchar. Venimos a reivindicar otros valores en la gestión. No venimos a hacer ideología y a dar opiniones personales sobre la cultura. Uno puede potenciar la riqueza cultural que tiene la ciudad y eso buscamos. Eso nos hizo cambiar de equipo de trabajo.
-En otros temas, se lo vio bastante conciliador o que daba marcha atrás con algunos temas, como la erradicación de la villa 31 o cuando se planteó el conflicto con el sistema de scoring para castigar a los conductores con la quita de puntos en los registros de conducir...
-Nosotros seguiremos adelante con ese tema. Queremos dialogar, entendemos que la gente que trabaja en la calle tiene casos excepcionales que contemplar para que el scoring no los deje sin trabajo, pero tenemos que ir a un sistema en el que no se haga cualquier cosa manejando. Nosotros no queremos hacer plata con la recaudación de multas, sino que la gente no se mate.
-¿Cómo imagina la relación con el gobierno nacional en adelante?
-Nosotros tenemos una actitud muy positiva, queremos trabajar en conjunto y que la ciudad crezca es bueno para todos. Estamos listos para sentarnos a dialogar sobre la autonomía de la ciudad. Somos optimistas porque escuchamos mensajes de la nueva presidenta [Cristina Fernández de Kirchner, que asume un día después que Macri], que la comprometen al diálogo.
-Las supuestas presiones a Daniel Scioli desde la Casa Rosada para que no avance en un diálogo con la Capital parecen un mensaje en contrario...
-Por ahí es porque el Gobierno quería hablar primero con nosotros. Hay que ver el lado positivo...
-¿Piensa avanzar en la reforma de la Constitución de la ciudad?
-Es una idea, porque creo que podría mejorar para hacer una gestión más austera y obligar a todos los que vengan a tener un foco en la inversión.
-¿Necesita reformar la Constitución para eso?
-Para que haya un límite de gastos. Buscar que la ley te obligue a tener un superávit en la inversión. El gran desafío es si logramos vencer los miedos y las trabas que la gente tiene con la tecnología. Si logramos poner toda la gestión de compras en Internet, cualquier ciudadano se puede divertir viendo en qué se gasta su dinero.
-¿Los gremios estatales lo dejarán realizar la transformación del Estado que imagina?
-Yo noto una mayor madurez en ellos. Toda la sociedad porteña se da cuenta de que a este sistema de repartijas, de clientelismo, le llegó el final. Acá se caen escuelas; no se puede viajar y hay que invertir porque, si no, no podemos vivir. Seremos inflexibles con aquellos que quieran conservar derechos de los cuales se apropió indebidamente y no corresponden, o con aquel que quiera seguir viviendo en un sistema corrupto.
-¿Alcanzan cuatro años?
-Para llegar al primer estadio de calidad de vida que queremos, cuatro años no nos van a alcanzar. Pero la idea es que se empiecen a ver resultados: la gente está cansada de las palabras. .
