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Irma Roy y Carolina Papaleo

Madre e hija, por primera vez a escena

Espectáculos

Flores de acero, que se estrenó ayer, pudo concretar la ilusión de trabajar juntas en un teatro

MAR DEL PLATA.- "¡¡Decí que sííííííí!!" Por e-mail, la respuesta cruzó el océano Atlántico. Desde Europa, en medio de sus vacaciones, Carolina Papaleo no dudó un instante cuando su madre, Irma Roy, la tentó a sumarse al elenco de Flores de acero. En la obra había quedado un papel vacante con la partida de Carina Zampini, que sin querer, con su decisión, les permitió cumplir a madre e hija aquel viejo sueño de trabajar juntas en teatro.

"La oportunidad apareció y no podía dejarla pasar", dice Papaleo, para quien la función de anoche, en el complejo Corrientes, tuvo carácter de estreno absoluto. El resto del elenco, compuesto por Nora Cárpena, Dorys del Valle, María Rosa Fugazot y Luciana Ulrich, ya venía trabajando con esta obra que completó una intensa gira con un centenar de presentaciones por todo el país. Roy se había sumado en junio pasado, luego de más de dos décadas sin pisar las tablas. "La respuesta del público fue fantástica", asegura.

Teatro e ideales

La política, de alguna manera, se interpuso para que este encuentro de madre e hija sobre el escenario se demorara más de la cuenta. Roy fue diputada nacional, mantuvo viva su militancia y aún hoy espera el escrutinio final de las elecciones del 28 de octubre para ver si logra una banca en la Cámara baja, esta vez por el Frente Justicia, Unión y Libertad (Frejuli). Si las urnas la convierten en legisladora, afirma que no tendría inconvenientes para compatibilizar funciones.

Pero de lo que sí está segura es de que esta vez no cortará lazos con su profesión de artista. "Nunca más renuncio a mi carrera", aseguró a LA NACION. Es que décadas atrás sufrió tiempos de prohibición, y esa situación la llevó a enfocar con mayor énfasis su otra vocación: la política. Lo que para ella había comenzado con una militancia gremial, discutiendo paritarias a favor de los actores, terminó a mediados de los ochenta con un prolongado desempeño como legisladora nacional.

Tanto como el teatro, la política fue también escenario natural de la infancia de Carolina, que ya a los seis años debía ir a la cárcel para visitar a su padre, Osvaldo Papaleo, preso político durante la última dictadura. "Eso me marcó y es parte de lo que soy hoy", dice la actriz, que acaba de completar su participación en la tira televisiva La ley del amor y vuelve a la temporada marplatense, en la que el año pasado compartió cartel con China Zorrilla en Camino a La Meca.

Madre e hija sólo habían coincidido laboralmente en televisión, casi siempre en tiras producidas por Enrique Estevanez. Desde anoche, en el teatro Corrientes, Papaleo interpreta a una joven que afronta una serie de dificultades por su condición de diabética, y Roy vuelca toda su experiencia en el papel de una mujer recia que con su imagen de dura sólo intenta ocultar debilidades y evitar así que aflore su ternura. Ambas se cruzan en pocos diálogos durante esta primera experiencia que las encuentra juntas sobre un escenario teatral.

La ex legisladora nacional se bajó del elenco de Flores de acero durante octubre, cuando se dedicó de lleno a acompañar la campaña del candidato presidencial del Frejuli, Alberto Rodríguez Saá. Pero antes y después supo disfrutar de ese esperado reencuentro con el público de las salas del interior del país. Dice que se conmueve porque, aun siendo una actriz dramática, la gente se ríe con su personaje, al que describe como "cómico por contragolpe", y porque en cada escala de la gira la obra fue aplaudida por los espectadores de pie. "Fue muy emocionante", insiste.

Un sueño cumplido

Ahora, en medio de un escenario familiar dominado por emociones propias del debut de anoche, estreno de casa y convivencia en Mar del Plata y expectativas por un recuento de votos que parece interminable, madre e hija buscan aquí y allá títulos que les permitan continuar este vínculo sobre las tablas más allá de Flores de acero.

"Hace tiempo que busco, pero no apareció la obra ideal", dice Papaleo, que sueña con una pieza que permita un mano a mano teatral con su madre o, al menos, que las ubique en los roles protagónicos. Roy alienta esa apuesta y confirma que la gente, en la calle o a la salida del teatro, le pide que trabaje con su hija. "Nos ven cosas en común", resalta.

Irma, por ejemplo, dice que su hija habla como ella. "Cuando mi voz rebota es como si escuchara a mi mamá", confirma Carolina.

A Irma Roy no le alcanzan los elogios cuando tiene que evaluar y calificar la calidad artística de su heredera. "Me deslumbra lo buena actriz que es; me emociona hasta las lágrimas y es bella", describe. Le marca una evolución muy especial luego del trabajo que compartió con China Zorrilla. Y ahora la disfruta como compañera de elenco. Porque esa era una cuenta pendiente. Porque esa cuenta, por fin, anoche empezó a quedar saldada.

Nombres y apellidos

Título: Flores de acero.
Autor: Robert Harling, en versión de Masllorens y González del Pino.
Elenco: Irma Roy, Nora Cárpena, Dorys del Valle, María Rosa Fugazot, Carolina Papaleo y Luciana Urlich.
Dirección: Julio Baccaro.
Producción: Javier Faroni. .

Por Darío Palavecino Corresponsal en Mar del Plata
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