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Agendas únicas para un año especial

Los integrantes de una cooperativa gráfica artesanal esperan crecer y abrir más fuentes de trabajo

Lunes 10 de diciembre de 2007
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LA NACION
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Trabajan contra reloj para llegar a tiempo con la producción que se propusieron. Confían en que el trabajo en equipo es la salida: Paco, Mabel, Marisel y Fernanda son parte de la Cooperativa de Gráfica Artesanal.

Para terminar de armar la cooperativa y sostener el proyecto, se apuran para llegar a tiempo con las 1400 agendas para 2008 que quieren vender. Se acerca fin de año y hay que cumplir con los pedidos, que esperan que sean más y más.

Como su nombre lo indica, aquí todo es artesanal: cosida y encuadernada por ellos mismos, cada agenda tiene una tapa de papel pintado a mano que la hace única e ilustraciones internas con grabados y serigrafías que también realizan ellos.

Se conocieron en la parroquia San Pablo del barrio Agustín Ferrari, en Merlo. Algunos viven en esa zona humilde y otros en la Capital, pero todos se unieron con un mismo objetivo: formar una cooperativa de trabajo que dé sustento a sus familias.

A través de distintos talleres, la parroquia busca capacitar y ofrecer salidas, no sólo laborales, para los vecinos del barrio. "Es un importante movimiento cultural que tiene gente trabajando en todos los niveles y, además, hay varias cooperativas en formación", cuenta Paco Siquot. Se desplaza en silla de ruedas: va y viene por entre las mesas, trabajando y siguiendo de cerca el trabajo de sus compañeras.

En su casa de Villa del Parque funciona parte del taller. La idea es que las mujeres también puedan trabajar desde sus casas, así que no comparten todas las tardes de trabajo. "Algunas etapas se hacen acá, pero buscamos que tengan independencia en su trabajo", dice.

Con un bebe chiquito que tuvo algunos problemas de salud al nacer, la cooperativa fue una buena opción para Marisel. "Necesito trabajar y, al mismo tiempo, estar en casa. Hace tres meses empecé a dedicarme de lleno y me gusta", comenta. Fernanda, una de sus hijas, es parte del proyecto. Lautaro, su hijito que nació con hidrocefalia, es el consentido de todos.

Desde 2003, Mabel asistía a los cursos de encuadernación que Paco daba en la parroquia. Hoy son compañeros de trabajo. Con emoción, recuerda que una amiga le mostró contenta la agenda que le habían regalado: era una de las suyas, de las que produce la cooperativa, y la reconoció orgullosa.

Este trabajo representa para Mabel la posibilidad de colaborar con su mamá y sus hermanos. "Disfruto trabajando y la ganancia que aportó para terminar de construir mi casa me da fuerzas para seguir", dice contenta, haciendo un alto en el pegado de las tapas.

Un buen regalo

Quieren que estas agendas especiales se conviertan en un buen presente para estas Fiestas y que muchas compañías las elijan como regalo empresarial. "Tenemos 700 vendidas, pero tenemos materiales, disposición y entusiasmo como para hacer 1400", aclara Paco.

Las agendas miden 10 centímetros por 15 y están numeradas. "Son piezas únicas", aclara Paco. Cuesta 25 pesos cada una y en la página www.graficaartesanal.com.ar o en el 4586-1976 se puede recibir información sobre los puntos de venta y se reciben los pedidos.

Que todas las ilustraciones interiores sean sobre árboles no es un dato casual. Los dibujos pertenecen a la artista plástica Carla Benedetti.

Volver a las raíces

"Dentro de este ambicioso proyecto hay un costado ecológico. No es haciendo árboles como lo hacemos ecológico, sino relacionándonos de una manera diferente con la naturaleza", explica Paco. En un futuro, su idea es que las imágenes se pinten sobre papel reciclado para reducir el consumo de papel.

Además de las agendas, ya hicieron libros artesanales, impresos y encuadernados completamente a mano. Aprendieron de encuadernación, de serigrafía, de tintas artesanales, de reciclado y teñido de papel, de grabado.

"En el plano de lo ideal, queremos crecer ampliando cada una de nuestras tareas y sumando gente a cada parte del proceso. Estamos abriendo un espacio en el que si bien no somos los únicos, lo que hacemos es algo novedoso. Nuestro sueño es transformarnos en una editorial artesanal", confiesa Paco.

A medida que crezcan y que los pedidos ayuden a abrir nuevos puestos de trabajo, quieren incorporar a más personas en la cooperativa.

Paco trabajó muchos años en gráficas convencionales. "Me agoté de todo. Las relaciones con el cliente y con las personas que trabajan dentro de la imprenta son muy frías. Por eso elegí este movimiento que busca lo manual, el contacto entre los que trabajan y el cliente. Acá hay un reconocimiento que en otras empresas gráficas es muy difícil de conseguir. Somos personas que queremos vivir de nuestro trabajo y podemos hacer cosas bellas", reconoce.

En uno de los rincones del living de la casa de Paco, en una enorme pintura colgada en una pared, se lee: "¡Vean! Obvio que se puede hacer". Una propuesta que cada uno de los integrantes de la cooperativa lleva muy dentro suyo.

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