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Hay otra mujer en mi cuerpo

Espectáculos

Por   | LA NACION

Alma gemela , telenovela brasileña producida por TV Globo. Libro: Walcyr Carrasco. Dirección: Jorge Fernando, Frederico Mayrink. Con Priscila Fantin, Eduardo Moscovis, Liliana Castro, Flávia Alessandra, Cristina Drica de Moraes, Luigi Baricelli y elenco. De lunes a viernes, a las 20, por Canal 9.
Nuestra opinión: bueno

Alma gemela empieza como terminan la mayoría de las telenovelas: con un casamiento. Es uno de esos romances fulminantes entre dos amantes provenientes de mundos distintos de tal perfección, que, por supuesto, no puede ser más que un anuncio de la inevitable tragedia que se aproxima.

Y así ocurre, claro. En este caso, todas las madres con hijas casaderas de la bucólica Roseiral suspiran resignadas cuando Rafael (Eduardo Moscovis), "más rico que Midas" y afanoso botánico dedicado al cultivo de rosas conoce e inmediatamente se casa con la gentil y apocada bailarina Luna, quien apenas alcanza a darle un hijo y a debutar en la temporada de ballet de San Pablo -todo, con poco menos de una docena de gestos y aún menos bocadillos- antes de morir a manos de un pistolero despachado por su pérfida prima Cristina (Flavia Alessandra), decidida a quedarse con todo lo que tiene. La villana, sin embargo, comete el error de obviar una máxima que cualquier espectador ocasional del género sabe de memoria: en el mundo de las telenovelas no existe el azar y el karma funciona con bastante más precisión que el artificioso doblaje que en más de un momento distrae de la efectiva trama de esta producción .

Así, mientras Rafael se hunde en la depresión luego de la muerte de su esposa llegando incluso a ignorar a su hijo y a permitir en su desconcierto que Cristina avance milímetro a milímetro hacia su conquista, en plena selva del Mato Grosso, una joven mestiza llamada Serena (Priscila Fantin) decide viajar a la Capital luego de la muerte de su madre. El largo viaje, recomendado por el sabio de la tribu como respuesta a todas sus preguntas, la llevará hasta Rafael, a las intrigas palaciegas de su mansión y a descubrir -luego de muchos obstáculos y, se espera, las suficientes conferencias con el espíritu de su predecesora- que no es ni más ni menos que la reencarnación de la difunta Luna en un envase dotado de bastante más carácter.

Ductilidad y producción

Con un nivel llamativo de producción incluso para una tira brasileña, la trama de Alma gemela sabe aprovechar el impacto visual de su reconstrucción de época (la historia está ambientada en la década del 40) y el uso intensivo de dos elementos de probada efectividad a lo largo de la historia del género. Por un lado, el elemento fantástico (aunque la reencarnación aquí está jugada en un registro bastante más naíf que en la de su predecesor más reconocido, la truculenta El extraño retorno de Diana Salazar ). Por el otro, esta comedia romántica del libretista Walcyr Carrasco (responsable, entre muchos otros éxitos, de Xica da Silva ) sabe encontrar en el humor una forma atractiva de presentar los dilemas existenciales de Serena y, por extensión, el comentario acerca de la rica naturaleza del ser nacional brasileño, aprovechando sus distintos registros dramáticos para explotar la ductilidad de su elenco, verdadero puntal del éxito de las tiras brasileñas en el mundo. Y es que su estilo contenido y realista contrasta muy favorablemente con las desbordadas composiciones y diálogos manieristas habituales en sus competidoras en castellano.

Si bien por momentos Alma gemela corre el riesgo de ser demasiado almibarada para su propio bien y sus enredos y conflictos ciertamente pierden sustancia al abusarse de la exposición a cámara y apartes cómplices de los personajes, sus responsables saben compensar sus arranques algo trillados con una atractiva puesta en escena y un ritmo sostenido que permite sobrellevar sus flancos más débiles gracias a la media docena de tramas subsidiarias de la historia de amor central. En ellas se destacan las dedicadas a las tías solteras, las divorciadas que lo han perdido todo y deben comenzar de nuevo trabajando, y a las madres ambiciosas o dolidas que viven a través de sus hijos, que permiten el lucimiento de algunos nombres consagrados en la TV de su país, como Drica de Moraes o Elizabeth Savala.

A través de ellas -que reflejan la pérdida o la ausencia de aquello que define a la pareja central: el destino romántico- Alma gemela logra redondear los puntos más altos de una propuesta que se sigue con interés, más de una sonrisa y no poco disfrute. .

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