El nuevo Gobierno | Entre la moda y la opinión de la gente
El look presidencial se sacó un aprobado
Los vestidos, el peinado y los accesorios que lució Cristina Kirchner fueron bien vistos por diversos especialistas en moda
Cristina Kirchner vestida de presidenta: banda celeste y blanca de terciopelo hecha a su medida, cuestión de que entallase algo más que las eternas bandas masculinas; tapadito off white de encaje; debajo, vestido sin mangas de seda al tono; zapatos con punta afilada ídem; minicartera con cierre pellizco, que a poco de llegar al Congreso fue a parar a manos de su edecana.
Para adornar, aros de oro blanco, gargantilla con detalle de brillante, el Rolex de siempre, un anillo en el meñique y punto.
Pelo largo y suelto, ondas marcadas y maquillaje con ojos intensos y labios suaves, aunque brillantes. Un look correcto, afín con el protocolo.
Lejos de ser un secreto de Estado, el modelo es de su diseñadora favorita, Susana Ortiz, que desde hace cuatro años no dice palabra ante la prensa. "No, Susana no da notas ni habla sobre Cristina", explica su secretaria, Azucena, desde su boutique de la avenida Callao.
Ortiz tal vez también la haya vestido anteanoche con el vestido negro, clásico del guardarropa femenino: escote cuadrado con breteles anchos de encaje, corte imperio y broche de pedrerías. Un estilo menos protocolar de lo imaginado, sobre todo porque los hombros lucieron descubiertos casi todo el tiempo y el pelo, levantado, con onda sauvage , como les gusta a las novias de mediodía.
Poco que ver con los brillos estilo Karina Rabolini; la esposa del flamante gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, apareció en la gala del domingo a la noche con vestido corto de lamé, firmado por Ralph Lauren; en la asunción, con traje beige. Susurran algunos de los presentes en el encuentro que encandiló hasta a la propia Presidenta.
Más depurada
En general, la concurrencia femenina a la asunción presidencial, en el Congreso, prefirió el tailleur, con sus más y sus menos, y una que otra excepción.
La ministra Alicia Kirchner se jugó con una blusa de gasa estampada, mientras la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se vio rigurosa, con un dos piezas dorado apagado. Feliz coincidencia: el celeste pastel fue el tono "corbateril" del día; lo eligieron desde el presidente saliente hasta el vicepresidente entrante. Pero Scioli dio la nota: prefirió el poderoso colorado, como muchos otros.
"Me gustó mucho. Estaba femenina, correcta y elegante. Su diseño cumplió con todos los requisitos. Me gustaron los aros y el brillo que se puso en los labios. Nada ostentoso", opina el diseñador Benito Fernández.
Y agrega: "Aunque no la vi con la mejor cara.. Parecía cansada. Sospecho que no la acompañaron lo suficiente y se tuvo que ocupar de muchas cosas".
Marcelo Senra, quien la viste seguido, asegura que el blanco que eligió ayer la presidenta de la Nación fue "ideal para la ocasión. Quedó muy bien con la banda presidencial. También me pareció muy correcto el negro de la gala de anteanoche. Es un tono que usa poco y le queda muy bien", enfatiza.
"La verdad es que el pelo recogido le queda mejor que el suelto. Te confieso que me gustó más el look de la gala del domingo que el de la asunción. Sobre todo porque se la veía más relajada", señaló la maquilladora Regina Kuligovski.
Cuestión de gustos
Y sobre esta materia, opina también Ignacio López Fagalde, de la peluquería Estudio H: "Me gustaría un tono algo más natural y no un rojizo tan artificial. Si bien se nota que se cortó el pelo, le quitaría unos 5 centímetros más. Me parece que el peinado está bien. Está prolija, tiene un corte con movimiento y el look integral que mostró, en definitiva, en la asunción fue correcto".
Todos coinciden, en definitiva, en que el look de CFK ha evolucionado positivamente en los últimos cuatro años: maquillaje menos cargado, mayor control en la cantidad y calidad de los accesorios, equipos más depurados.
Según Roberto Devorik, director de la firma Ralph Lauren, "a Cristina se la vio fuerte, directa e impecable. Parecía vestida para un casamiento real. La llamaría la mujer del encaje de hierro. Es que el encaje es el género más femenino... usado por una mujer muy personal y con mucho poder". .
Por Catalina LanúsDe la Redacción de LA NACION
