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Talento joven

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LA NACION
Miércoles 12 de diciembre de 2007
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Esta semana, entre las personalidades que participan en las actividades que rodean la entrega de los Nobel en Estocolmo, Suecia, hay un joven científico argentino.

Sí, Manuel de la Mata está en el otro extremo del globo gracias a un premio otorgado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (editora de la revista Science ) y la compañía General Electric. Fue elegido entre investigadores de todo el mundo por haber realizado una de las tesis más sobresalientes de 2006 en biología molecular. El premio reconoce un ganador principal y cuatro regionales por América del Norte, Japón, Europa y resto del mundo. De la Mata triunfó en esta última categoría.

Nacido en Santa Rosa, La Pampa, hace 31 años, Manuel se educó en escuelas públicas de su provincia, se graduó de licenciado en química en la Universidad Nacional de Córdoba y acaba de doctorarse en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Con la dirección de otro prestigioso científico argentino, Alberto Kornblihtt, estudió los mecanismos moleculares que explican la capacidad de los genes de dirigir la síntesis de cientos de miles de proteínas diferentes.

Ahora, sus trabajos lo pusieron al nivel de los más aventajados investigadores jóvenes del planeta. Ya está jugando "en primera". Muy probablemente sea invitado a hacer un posdoctorado en el extranjero. Y llegará la oferta de un puesto importante y, tal vez, la gran decisión: quedarse o regresar

Sin duda, la respuesta a esta pregunta dependerá en gran parte de lo que suceda en el país de aquí en más. Si bien ya no se discute que el sistema científico se está revitalizando, también es cierto que aún queda mucho por hacer si pretendemos convertirlo en un verdadero y eficaz motor del desarrollo.

Si se quiere aceitar los engranajes que permiten aprovechar la producción de conocimiento, habrá que estimular la transferencia de los valores de la ciencia a la sociedad que vive y trabaja fuera de los laboratorios. Pero además tendremos que preservar nuestra principal riqueza: la inteligencia y la creatividad de nuestros jóvenes. En un mundo tan sediento de talento, para que podamos aprovechar el de De la Mata y tantos otros igualmente brillantes el país no sólo deberá ofrecer sueldos razonables, sino también acceso ágil a los recursos de investigación, mecanismos transparentes de evaluación y ascenso en la carrera e instituciones de excelencia, entre otros factores.

Como suele afirmar Kornblihtt: "Tenemos un maravilloso recurso humano. Es extraordinario. La capacidad que tienen nuestros jóvenes, la sagacidad, la inteligencia, la voluntad y la capacidad de trabajo no se encuentran en muchos lugares y es algo que tenemos que preservar".

Son ideas que día a día parecen tener más urgencia

ciencia@lanacion.com.ar

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