WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- La primera pista de lo que se gestaba le llegó a este corresponsal en el madrugada del lunes 10, en un e-mail. "Algo viene del tema que te mantuvo en el Cayo tomando sol." "Cayo", claro está, por Key Biscaine, donde el "maletero" Guido Alejandro Antonini Wilson vive con su familia desde hace años. Ese día, también, Cristina Fernández de Kirchner asumía como Presidenta.
Los arrestos se demoraron, sin embargo, por razones que surgen de los documentos que obtuvo ayer LA NACION. La última reunión clave, en la que Antonini Wilson se encontró con uno de sus antiguos socios, Franklin Durán, y un supuesto "agente" del gobierno de Hugo Chávez, Moisés Maionica, ocurrió el martes 11, cuando también se encontraban en Florida su ex socio Carlos Kauffmann y otro presunto "agente" bolivariano, Rodolfo Edgardo Wanseele Paciello.
Los agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) concretaron entonces los arrestos. Sólo uno quedó fuera de la redada, Antonio José Canchita Gómez, pero por obvias razones: en el relato aportado a la Corte Federal de Miami él aparece como el mensajero que viajó desde Caracas para una reunión clave con Antonini, el 28 de octubre, para luego retornar a Venezuela, donde se encontraría ahora.
De la presentación del FBI ante la Corte queda claro que Antonini Wilson aceptó colaborar con las autoridades, pero a cambio nada se dice sobre sus anteriores once viajes a la Argentina. Ni tampoco de otro viaje que protagonizó otro de sus ex socios, Antonio Pardo, en 2002. Ni de los restantes cinco que hizo un tercer empresario "boliburgués", Walter Alexander del Nogal Márquez, desde el 22 de abril de 2003, en la víspera de la primera ronda electoral que concluyó con Néstor Kirchner en segundo lugar, pero lo encarriló hacia la Casa Rosada. Se quedó unos pocos días.
"No se comunicó esto antes porque no se podía. La investigación todavía no se había completado", dijo a LA NACION una alta fuente norteamericana al tanto del proceso y que en las últimas 48 horas le había pedido "un poco más de paciencia" a este corresponsal cuando le preguntó sobre la suerte de Antonini.
Una segunda fuente también recordó una arista más política y mucho más sensible de todo el proceso ante la consulta de LA NACION. "¿Qué hubiera pasado si esto se hubiera conocido antes, durante la campaña electoral? ¿Podrían haber acusado a Estados Unidos de intentar entorpecer el proceso argentino?", desafió.
La investigación en marcha es todo lo sensible que podría ser: empresarios venezolanos con contactos fluidos e indudables con la cúspide del poder chavista afirman -sin saber que están siendo escuchados- que Caracas enviaba el dinero en un avión rentado por el gobierno argentino y con tres funcionarios también argentinos como pasajeros para financiar una campaña de alguien tan protagonista de esa puja electoral que, de saberse el origen y destino de los fondos, esa persona "perdería la elección". Es decir que hasta entonces lideraba la contienda: "La campaña presidencial de Cristina Kirchner", según planteó el fiscal federal adjunto en el distrito de Miami, Tom Mulvihill.
Por su parte, el abogado defensor de Kauffmann y Durán, Michael Hacker, planteó ayer que ambos no habían cometido ningún delito y pidió que se les concedieran fianzas. Pero el juez federal Robert Dube rechazó su pedido, argumentando que podían escaparse de Estados Unidos en avión.
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