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La Presidenta acusó a Estados Unidos

Dijo que se montó una "operación basura" en contra de ella y lo consideró una intromisión en la política regional

Viernes 14 de diciembre de 2007
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El Gobierno puso en marcha ayer toda una artillería mediática para defenderse del escándalo de la valija en el que quedó involucrada la campaña presidencial de Cristina Kirchner. La propia Presidenta acusó, sin nombrarlo, a Estados Unidos de montar "operaciones basura" en contra de ella y advirtió que no se dejará presionar.

La estrategia fue sentar de manera cruda una posición política frente a la acusación de la justicia norteamericana.

"Permítanme hablarles de los basurales de la política internacional, donde, por el contrario, más que indicar crecimiento y desarrollo, indican tragicómicamente la involución en el desarrollo y la seriedad de las relaciones internacionales", lanzó Cristina Kirchner ayer por la mañana, durante un acto en la Casa Rosada, al encabezar un acto de lanzamiento de un programa de erradicación de basurales.

Cristina Kirchner hizo duras acusaciones contra los Estados Unidos desde el atril de la Casa Rosada, ayer
Cristina Kirchner hizo duras acusaciones contra los Estados Unidos desde el atril de la Casa Rosada, ayer. Foto: Luis Paz

La Presidenta estrenó el atril que hizo famoso su marido, Néstor Kirchner, para desgranar sus duros cuestionamientos.

"En esta forma de operar muchas veces en la política regional, quiero decirles que no van a tener resultados. Esta presidenta puede ser mujer, pero no se va a dejar presionar", advirtió.

Se mostró seria, pero no levantó el tono de voz. El enojo en el Gobierno había tenido su pico máximo anteayer al atardecer, cuando se difundió la noticia de que los casi 800.000 dólares que intentó ingresar en el país el ciudadano venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson eran para financiar la campaña presidencial del oficialismo.

La mesa chica del gabinete, que integran Cristina Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, más -a la distancia- el propio Kirchner, comenzó a evaluar al caer la noche el comunicado del FBI, según supo LA NACION. No gustó que esa notificación los hubiera tomado por sorpresa, destacaban.

Ayer por la mañana, la palabra la tuvo la Presidenta. "Voy a seguir afirmando nuestra relación de amistad con todos los países latinoamericanos. También con la República Bolivariana de Venezuela", sentenció.

La hipótesis que se difunde desde lo más alto del poder es que la reaparición del caso está estrictamente vinculada con el mensaje que dio el lunes Cristina Kirchner ante la Asamblea Legislativa, después de asumir. En su discurso, la Presidenta reafirmó sus lazos con Hugo Chávez y el Mercosur, y cuestionó elípticamente la política norteamericana contra el terrorismo.

"Esperaron ese primer mensaje para darlo a conocer", dijo a LA NACION un ministro. Suman a eso la firma de la creación del Banco del Sur, que se realizó el domingo pasado en la Casa Rosada y que tiene a Chávez como principal impulsor.

También lo reiteró Cristina Kirchner: "Voy a seguir trabajando fuertemente en la construcción e instrumentalidad de un Banco del Sur, que nos permita herramientas financieras alternativas a las que sólo han causado dolor y tragedia social en Latinoamérica."

Una serie americana

La Presidenta consideró a Antonini Wilson un "personaje que parece salido de películas o de series americanas". Y siguió: "Uno nunca sabe cuánto es verdad y cuánto es mentira, pero luego, con las propias realidades de operativos y operaciones basura, uno puede dar cuenta de cómo algunos conciben a la política internacional y qué tipo de relacionamiento quieren con los países". Para que no quedaran dudas de sus críticas, agregó: "Más que países amigos quieren países empleados".

Además, la Presidenta sumó su pedido para que se retomaran las negociaciones por la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt como parte de la "operación" en su contra. "Voy a seguir afirmando la necesidad de que el gobierno de Colombia y las FARC celebren un acuerdo humanitario", reclamó.

El escándalo de la valija, que estalló ahora sobre el nuevo gobierno, fue el tema excluyente en las conversaciones de la mayoría de los funcionarios.

Los ministros Alberto Fernández, Aníbal Fernández y Florencio Randazzo fueron los encargados de reforzar ante los medios la embestida presidencial. Cristina Kirchner, mientras tanto, se reunía con el canciller, Jorge Taiana, para evaluar la situación.

En el encuentro se analizó de qué manera podría dársele "sustento formal" a la posición política hacia EE.UU. planteada ayer por la Casa Rosada. Por el momento, quedó descartado citar al embajador norteamericano, Earl Anthony Wayne, para presentar una queja. La estrategia será insistir en el pedido para que Estados Unidos extradite a Antonini Wilson, tal como ya pidió la justicia argentina.

Por Mariana Verón De la Redacción de LA NACION

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