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La Universidad de Oxford, ante una encrucijada virtual

Google acordó con la célebre Biblioteca Bodleian de esa casa de estudios escanear sus once millones de volúmenes para ponerlos a disposición de todo el mundo por medio de Internet

Lunes 17 de diciembre de 2007
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OXFORD, Inglaterra.- Llegar a la biblioteca, pedir un libro, esperarlo, recibirlo, hojearlo, fotocopiarlo y devolverlo. Quienes quieran disfrutar de los 11 millones de volúmenes de la Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford en poco tiempo podrán darse el gusto de obviar este proceso rutinario y, a veces, también tedioso.

La alternativa, una vez más, llega de la mano de Internet, desde donde el no menos cotidiano megabuscador Google ( www.google.com ) llegó a un acuerdo con esa casa de estudios para digitalizar y subir a la Red el año próximo los contenidos de más de medio millón de libros de su frondosa colección.

Con esta iniciativa, los dos gigantes -el de la Red y el de la excelencia académica- procuran extender el principio fundacional de la Biblioteca Bodleian de mantener sus puertas abiertas a toda persona del mundo que quiera acceder a sus libros, en forma totalmente gratuita y con el mejor servicio posible. Y ahora, además, los lectores lo podrán hacer en forma instantánea y sin necesidad de acercarse hasta la Universidad, desde cualquier lugar del mundo. Bastará con estar conectado a Internet para poder buscar los libros no sólo por su título, autor o tema principal, tal como se lo hacía hasta ahora, sino también por cualquier frase o término que aparezca dentro de cada volumen.

Imagen histórica de la Universidad de Oxford
Imagen histórica de la Universidad de Oxford. Foto: Archivo

Así, por ejemplo, quien quiera determinar si existe la célebre frase: "Elemental, Watson" en alguna de las versiones originales de los tomos de las aventuras de Sherlock Holmes, del escocés sir Arthur Conan Doyle, no tendrá más que entrar a Google, sección Búsqueda de libros, e ingresar esa frase para comprobarlo. "El criterio de búsqueda por detalles es una de las grandes ventajas que tiene este nuevo sistema, y si tenemos en cuenta que ahora podremos contar con la riqueza y variedad de material que ofrece la biblioteca principal de la Universidad de Oxford, considero que estamos ante las puertas de un hecho histórico en cuanto a las posibilidades de acceso y al número de consultas del material disponible", comenta a LA NACION el experto Richard Ovenden, responsable del área de colecciones especiales y manuscritos de esa legendaria institución.

Kilómetros de libros

Además de haber servido de escenario para numerosas escenas de la saga cinematográfica de Harry Potter, la Biblioteca Bodleain es reconocida por contar con la mayor cantidad de volúmenes de Gran Bretaña, sólo después de la Biblioteca Británica.

Esta impresionante colección, que cuenta con libros y manuscritos en 22 idiomas, está integrada por todos y cada uno de los volúmenes editados en estas islas desde 1602, cuando la sala fue inaugurada.

Por esa razón, los doce kilómetros de estantes que la biblioteca debe anexar por año para actualizar su colección han llevado a las sucesivas autoridades de la Universidad a cavar depósitos subterráneos, que ya han alcanzado 11 niveles.

Y aunque el proyecto de digitalización no procura reemplazar la presencia material de los libros, los responsables de ampliar la biblioteca aún continúan buscando soluciones a la siempre recurrente crisis de espacio físico.

"Nuestra idea no es superar definitivamente, y reemplazar la lectura y la concurrencia a la biblioteca como acto social. Hay detalles como tantear un libro, husmearlo o sentirlo en las propias manos que no tenemos ni ganas ni intención de que desaparezcan. En esto hay que tener en cuenta, también, que la biblioteca es un lugar de encuentro con otros lectores, y eso es irreemplazable", sugiere Ovenden, mientras camina por los interminables pasillos.

Del otro lado del acuerdo, Google reconoce que aunque el emprendimiento es, en un sentido bastante extenso, marcadamente "revolucionario", no está en sus objetivos "competir" con los viejos hábitos de lectura, sino "tan sólo surgir y, luego, consolidarse" como una herramienta para los asiduos visitantes de esa y otras bibliotecas que, como la de la Universidad de Cataluña, también forman parte del proyecto.

Encontrémonos

"Nosotros sabemos que existen en todas partes del mundo libros y lectores que se buscan mutuamente y nuestra misión es conectar a unos con otros, nada más y nada menos", destaca Santiago de la Mora, uno de los responsables del área Búsqueda de libros de Google en Londres.

Sin embargo, este googler colombiano quiere dejar en claro que, aunque la empresa para la que trabaja es hoy uno de los mayores emblemas y signos de la globalización, la idea es utilizar su enorme potencial no para arrasar la memoria del desarrollo cultural universal en nombre de una empresa o idioma, sino para "integrar" sus diferencias "gracias y a pesar" de la tecnología.

"Muy a menudo, cuando converso con gente de habla hispana, la mayoría se refiere a nuestra sección por su nombre en inglés, es decir, Google Books . Pero nosotros nos negamos a que se use ese término, ya que para que nuestro proyecto alcance sus metas es imperioso que se respeten las lenguas originarias, porque para eso brindamos nuestro servicio en tantos idiomas", afirma.

De modo que el camino que le tocará recorrer a la alianza entre esa corporación y la Universidad de Oxford es aún bastante extenso: aunque a comienzos del año próximo ya estarán disponibles cerca de 500.000 volúmenes para todos los internautas del mundo, todavía resta digitalizar algunos incunables y manuscritos de enorme valor y difícil acceso. Entre ellos relucen obras robadas por piratas en distintas épocas, como el llamado Códex Mendoza , que relata e ilustra con minucioso detalle la vida social de la sociedad azteca del siglo XVI desde el punto de vista de los conquistadores españoles.

Para poder acceder a estas obras, en Oxford aseguran que aún faltan "algunos años", pero aunque las precisiones no abunden, se sabe ya que será un día en que la tecnología hará justicia.

Adrián Sack

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