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La crisis energética: el Gobierno anunció el plan de ahorro de electricidad

Cambiará el horario desde el domingo 30

Economía

Se deberá adelantar 60 minutos el reloj para aprovechar la luz natural; las distribuidoras darán lámparas de bajo consumo

Por   | LA NACION

Para aprovechar la luz del día y evitar apagones en el futuro, todos los argentinos, desde la 0 del domingo 30 del actual, y hasta el 16 de marzo, deberán adelantar los relojes una hora. La medida forma parte de un plan de ahorro energético anunciado ayer por la presidenta Cristina Kirchner y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

El programa incluye:

  • Reemplazo de lámparas por focos de bajo consumo en edificios públicos y hogares durante el primer trimestre del año próximo. El Estado le comprará 5 millones de lamparitas a Cuba. El objetivo es reemplazar en el largo plazo 20 millones de unidades.
  • Cambio de huso horario.
  • Restricción del aire acondicionado a 24 °C en oficinas estatales.
  • Etiquetado de electrodomésticos.
  • Reemplazo de luces incandescentes de los semáforos.
  • Finalización de la jornada laboral estatal a las 18.

La reivindicación tardó por lo menos tres años. Hace tiempo que el secretario de Energía, Daniel Cameron, venía proponiendo sin éxito estas medidas. ¿Qué cambió? Ninguno de los empresarios presentes en el Salón Blanco supo explicarlo. Pero De Vido tuvo que recurrir a un malabarismo discursivo: afirmó que se trataba de la segunda etapa del plan energético anunciado el 11 de mayo de 2004.

Néstor Kirchner se había opuesto a cualquier iniciativa que fuera interpretada como un reconocimiento de la crisis energética. La situación urge más esta vez. "¿Por qué no se hizo antes?", le preguntó una periodista a De Vido después del acto. "Porque había que esperar a que hubiera más oferta. Ahora sí. Si se hacía antes, eran sólo restricciones de energía, y eso equivalía a enfriar la economía."

Todo el acto fue, en realidad, un llamativo y explícito respaldo al ministro. Mudo Cameron, Cristina nombró y le agradeció varias veces a De Vido, que se llevó generosos aplausos. Varios empresarios hacían fila para saludarlo. "¡Fuerza, Julio!", le dijeron, a pocos centímetros de los enviados de La Nacion. Se acercaron, entre otros, Gregorio Chodos, de la Cámara de la Construcción; Luis Pagani, de Arcor; Juan Carlos Lascurain, de la Unión Industrial, y Eduardo Escasany, de Sadesa.

Cristina definió de ambicioso el plan. Según De Vido, permitirá ahorrar 2623 megavatios, el equivalente, por ejemplo, de más de siete centrales de Atucha o al 14% de la demanda pico histórica. En rigor, la palabra "ahorro" fue evitada. "No me gusta hablar de ahorrar, porque indica restricción", dijo Cristina. El verbo fue, en el informe distribuido por la Casa Rosada, reemplazado por otro que la Real Academia Española desconoce: "eficientizar".

La distribuidoras tendrán ahora una tarea de difícil ejecución: repartir lámparas. La idea es entregar dos focos de bajo consumo por cliente en hogares de escasos recursos para reemplazar dos tradicionales, que serán destruidos en presencia del usuario. Se guardará la base metálica como comprobante de la destrucción.

El Estado comprará 5 millones de lámparas y las repartirá entre las empresas. El proveedor: el gobierno de Cuba, que las adquirió de China para un plan similar que aplicó en los últimos dos años para paliar su crisis energética. Le costarán al Estado 45 millones de pesos. Al parecer, según se ha argumentado dentro del Gobierno, la holandesa Philips y la alemana Osram no tenían stock. Cuba, además, aportará asistencia técnica para garantizar que la duración de las lamparitas sea, por lo menos, de 5000 horas. Una común dura mucho menos de 1000. "Acá las fabrica Osram, pero hay de varios países: China, Taiwán", dijo el ministro a La Nacion.

Exponía en público De Vido y la Presidenta señalaba, en silenciosa conversación con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la colosal araña de múltiples bombitas que ilumina el Salón Blanco. Si se cumple la prerrogativa anunciada, la de apagar luces en los 489 edificios de la administración pública nacional, habrá quizá que prescindir de la elegante luminaria. Algo de eso le comentó Cristina a De Vido cuando el ministro bajaba del atril.

Miraban, entre otros, el español José María Hidalgo, presidente de Edesur, y el argentino Marcelo Mindlin, dueño de Edenor. "¿Por qué aplauden tan entusiasmados un plan para que la gente consuma menos de lo que ustedes venden?", le preguntó La Nacion después a Mindlin. "No -contestó-. Nosotros queremos vender, pero la demanda crece a un 4 por ciento por mes. Hay que vender, pero la oferta tiene que ir acompañando la demanda de manera paulatina, sin distorsiones." .

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