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Francisco Doratioto: "No fuimos víctimas del imperialismo"

Especialista en la Guerra del Paraguay, el historiador brasileño Francisco Doratioto afirma que es equivocada la reivindicación histórica que Cristina Fernández de Kirchner hizo recientemente de la figura del dictador paraguayo Francisco Solano López. Hoy, señala, quien sostiene que en aquel conflicto hubo una triple traición " o está muy mal informado o tiene segundas intenciones"

Domingo 06 de enero de 2008
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"Hay que recordar que Solano López fue el agresor, el que invadió a los vecinos, no sucedió al revés", dice el historiador brasileño Francisco Doratioto, especialista en la Guerra del Paraguay. Aunque el concepto es de manual, Doratioto lo remarca. Durante quince años, mientras realizaba su maestría y el doctorado en Historia de las Relaciones Internacionales, este académico brasileño investigó archivos y bibliotecas y estudió los documentos y escenarios del tremendo conflicto que entre 1865 y 1870 protagonizaron la Triple Alianza -Argentina, Brasil, Uruguay- y Paraguay en los tiempos del dictador Francisco Solano López. Como corolario de esa investigación, Doratioto publicó Maldita guerra , un meduloso libro de seiscientas páginas que procura explicar los sucesos en el marco de la época.

Pocos días antes de asumir, Cristina Kirchner colocó a la Guerra del Paraguay, algo que nadie esperaba, en las páginas políticas de los diarios. No sólo los diarios argentinos sino los de unos cuantos países. De visita en Yaciretá, dijo: "Estoy segura de que el mariscal Francisco Solano López, el general San Martín, también Artigas, allí en el Uruguay, están sonriendo frente a esta nueva Latinoamérica, que ha decidido también Bolívar, a ver si se enoja Hugo (por Chávez, presidente de Venezuela) ellos soñaban esto, Latinoamérica unida para los latinoamericanos y para el mundo".

Fue en aquellos mismos borbotones de revisión histórica, recordará el lector, en los que Fernández de Kirchner llamó gran patriota al dictador que invadió la provincia de Corrientes en el siglo XIX, el mariscal que desencadenó -subraya Doratioto- el triste y enmarañado conflicto. "Ese gran patriota latinoamericano -dijo la Presidenta-, humillado por lo que yo llamo la alianza de la triple traición a Latinoamérica, a sus hombres y a sus mujeres". Casi en simultáneo una unidad del Ejército Argentino, el Grupo de Artillería Blindada 2, de Rosario Tala, Entre Ríos, fue bautizada como Mariscal Francisco Solano López.

Aunque al hablar en el acto de Paraguay la Presidenta se citó a sí misma, era hasta ahora desconocido su concepto de "triple traición". Quizás porque no hay buen registro ni bibliografía de su pensamiento sobre el tema, colector, quién sabe, de antiguas lecturas de autores como Jorge Abelardo Ramos o Juan José Hernández Arregui. Fuentes gubernamentales consultadas dijeron ignorar por completo quién había asesorado a la Presidenta sobre el supuesto patriotismo de Francisco Solano López.

Tres semanas después, ya como presidenta en ejercicio, Cristina Kirchner volvió a hablar de historia. Fue en la ceremonia de egreso de cadetes de las Fuerzas Armadas, al referirse al papel de los militares argentinos. Con los golpes de Estado, dijo, empezó "la etapa de lo que denomino la decadencia institucional". Hizo alusiones críticas a los militares que se hacían políticos (no incluyó a Perón ni mencionó la Revolución del 43, de la que el general fue protagonista), pero en definitiva dijo que los argentinos nos debíamos "una historia diferente". Un concepto de enorme amplitud, que tanto puede servir para alumbrar un futuro más sano como para fertilizar la reescritura del pasado desde el poder.

Doratioto "por supuesto" que ya estaba al tanto de los dichos de Cristina Kirchner sobre Solano López cuando LA NACION lo llamó a Ginebra, Suiza, para consultarlo.

"Es una declaración espantosa", dijo el académico. "Habría que definir qué es patriota, pero cualquier historiador que haya investigado sobre Paraguay -y en la Argentina hay varios- o sobre la supuesta influencia británica en la Guerra del Paraguay, incluso cualquier estudiante de historia sabe que no hubo ninguna triple traición. Es una interpretación muy equivocada. En un principio fue equivocada pero honesta. Hace 30 o 40 años tenían documentación parcial. Hoy el que sostiene estas cosas o está muy mal informado o tiene segundas intenciones, que no es lo que pretende el conocimiento histórico".

-¿Qué aportó su investigación?

-El enfoque central es que nosotros, Brasil, Uruguay y la Argentina, no fuimos víctimas del imperialismo internacional. Fueron circunstancias regionales. Las luchas políticas internas tenían como eje la consolidación de los estados nacionales de la cuenca del Plata. Yo descubrí en el archivo paraguayo, por ejemplo, una carta del entonces ministro plenipotenciario de Inglaterra en Buenos Aires (no había embajador), de diciembre de 1864, dirigida al canciller de Paraguay, en la que el representante inglés se mostraba preocupado por la tensión política que existía entre la Argentina, Paraguay y Brasil y ofrecía sus recursos particulares. Escribía eso porque sabía del pensamiento de su gobierno. No iba a ir en contra de su gobierno. Un diplomático que procede así no está buscando una guerra, busca evitarla.

-La corriente revisionista dice que Paraguay era el país más desarrollado de América del Sur, con fundiciones de hierro, ferrocarriles, flota mercante, líneas telegráficas, fábricas textiles

-A mí también me lo enseñaron cuando era estudiante de historia en Brasil, pero cuando me puse a investigar para la maestría descubrí que no era verdad. No había tal industrialización paraguaya. Sí existían algunas iniciativas. Los revisionistas dicen, por ejemplo, que Paraguay tuvo el primer ferrocarril de América del Sur. No es cierto. Antes hubo un ferrocarril en Chile, después hubo uno en Brasil

-¿De dónde surge esa versión?

-Es una invención de los revisionistas paraguayos de comienzos del siglo XX que después fue repetida incansablemente. Ahí cabe la frase de Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, cuando decía que una mentira muy repetida se volvía una verdad incluso para el propio autor de la mentira. Nunca existió esa edad de oro del Paraguay. Los historiadores argentinos ya lo estudiaron y hay varios libros publicados. En los medios especializados y el mundo académico ya no se insiste con esto, en todo caso lo dicen periodistas que no están bien informados y algún que otro político.

-Sostienen que Solano López fue el único que se le plantó al Imperio Británico.

-Tampoco es verdad. Paraguay no tenía un servicio diplomático. Tenía un cónsul en Buenos Aires, un ministro en París y un cónsul más en Europa. Entonces las compras del Paraguay, no sólo de tipo militar, también el ferrocarril -construido por ingenieros británicos- y el material ferroviario, el telégrafo, todo eso, fue hecho por una empresa británica llamada Blygh and Company, que tenía la representación de Paraguay en Europa. Había sido contratada por el propio Solano López en su viaje de finales de 1850. Los británicos tenían muy buenas relaciones con Solano López.

-Los revisionistas afirman que el financiamiento de la guerra fue hecho por banqueros británicos. Eso probaría que Inglaterra promovió la guerra.

-Un historiador argentino, León Pomer, publicó un libro titulado La guerra del Paraguay, gran negocio , en el que defendía la idea de que Inglaterra era el origen de la guerra. Yo lo entrevisté en Brasil a Pomer. El sostenía que no había sido el gobierno inglés sino los banqueros británicos quienes la habían financiado.

-¿Y eso no es cierto?

-Parcialmente. Por el lado de Brasil alrededor del 12% de los gastos fue financiado por préstamos externos. Los demás gastos fueron por impuestos a la población o con recursos propios. En la Argentina pudo haber sido un poco más, pero no fueron los préstamos la mayor fuente de financiamiento de la guerra. Un banquero otorga préstamos para ganar plata, no para hacer política. Entonces, si usted tiene una guerra de tres países que sumados tenían diez millones de habitantes, contra un país aislado, sin salida al mar, con 480 mil habitantes o menos, que no tenía cómo recibir armamento, sin marina, en una época en la que los países no pagaban los préstamos cuando cambiaban los gobiernos, ¿como banquero le iba a prestar a la Triple Alianza o al Paraguay? Los préstamos no prueban que Inglaterra tenía interés en la guerra, prueban que los banqueros ingleses tenían interés en prestar plata a quien después pudiera devolverla.

-Algunos autores le atribuyen importancia al tema del mercado del algodón, ¿qué significa para usted la coincidencia de que la Guerra de Secesión termina en Estados Unidos en 1865, el mismo año en el que comienza la Guerra del Paraguay?

-Hay un estudio de Thomas Whigham, prestigioso historiador norteamericano especialista en Paraguay, que demuestra que, durante la Guerra de la Secesión, Inglaterra ya importaba algodón de Egipto, no venía más del sur de los Estados Unidos. No había interés en el algodón de Paraguay, que en ese momento no producía para exportar. Es otro mito que se repite y se repite.

-¿Cuál es en definitiva su apreciación sobre Solano López?

-Es una figura polémica. Todos los dictadores del siglo XX buscaron legitimarse presentando dictadores del siglo XIX como paradigmas. Yo creo que Solano López no es un paradigma de progreso, de lucha contra el imperialismo ni un constructor de sociedades modernas. Pero fue un hombre que para su época tuvo su valor. Por ejemplo, no aceptó rendirse, luchó hasta la muerte, y eso hay que ponderarlo. Si fue bueno o no para el Paraguay es otra cuestión. Hay paraguayos que piensan que sí y paraguayos que piensan que no. Los que no estaban de acuerdo fueron perseguidos durante la dictadura de Stroessner. Un profesor que hablase en contra de Solano López podía ir a prisión o incluso al exilio. Si buscamos construir una integración regional, la apología de los dictadores del pasado no es el mejor camino.

-¿Y qué piensa usted que debería hacerse con los nombres y la historia? Se lo pregunto por la decisión de ponerle el nombre de Solano López a una unidad del Ejército Argentino.

-No imagino al presidente Putin poniendo a una unidad militar rusa el nombre de Napoleón Bonaparte. El tema de los nombres debe ser discutido por los argentinos. Supongo que usted no vio una unidad militar paraguaya que se llame Bartolomé Mitre.

-¿Cómo es visto hoy Solano López en Brasil?

-En los años 70 y 80 hubo una gran penetración de la visión revisionista. Pomer fue traducido al portugués y hubo un periodista que publicó un trabajo que hasta hoy es leído en la secundaria. Si usted va a los estados más alejados, donde tal vez haya menos información, en la secundaria encuentra libros y profesores que repiten esa visión, que en general ha sido superada. Lo que persiste es más por motivos ideológicos.

-¿Y el gobierno de Lula?

- En Brasil la historia es historia, no como en la cuenca del Plata donde todavía se utiliza la historia para el combate político presente.

-¿En Paraguay?

-Algunos historiadores e intelectuales que van contra la corriente son verdaderos héroes. "Solano López -sostienen- nos metió en una guerra que fue un desastre para nosotros". Porque hay que recordar que Solano López atacó Corrientes, no fue Mitre el que atacó al Paraguay. Solano López atacó el Mato Grosso, no fue el Imperio el que atacó Asunción. Pero decir eso en Paraguay hasta hace algunos años era muy difícil. Hoy hay historiadores muy serios que trabajan en esa línea, pero hay intereses políticos y sectoriales muy fuertes. Y ahora, frente a esta declaración de Argentina dicen: "vieron que teníamos razón".

- ¿Y en Uruguay?

-El revisionismo argentino -y también, sobre todo, el uruguayo- es un nacionalismo de izquierda, que pone énfasis en Solano López como héroe antiimperialista. Y el revisionismo paraguayo es un nacionalismo de derecha, que busca legitimar a un dictador en el poder como Stroessner. Un raro encuentro con el mismo ídolo.

-¿A qué lo atribuye?

- A la instrumentalización política del pasado en el presente. En la Argentina eso se ve con el nacionalismo de Perón, la figura del político fuerte que hace la historia, que avanza en contra de grandes obstáculos en favor de su pueblo, en la lucha libertadora contra el imperialismo. En todos nuestros países tiene cierto arraigo el discurso de que los problemas políticos no son de nuestra responsabilidad, sino de responsabilidad externa. Y entonces presentamos a Solano López también como víctima. Al final, nadie, o el Imperio Británico, es el responsable.

Por Pablo Mendelevich

El perfil

Títulos universitarios

Francisco Doratioto nació en 1956 en San Pablo, Brasil. Se graduó en Historia en 1979 y en Ciencias Sociales en 1982 en la Universidad de San Pablo. Luego, en 1997, se doctoró en Relaciones Internacionales en la Universidad de Brasilia.

Historia y política exterior

Miembro del Instituto Brasileño de Relaciones Internacionales y de la Academia Paraguaya de la Historia, es autor de libros y artículos sobre la política exterior brasileña. Actualmente vive en Brasilia y da clases en el Instituto Rio Branco.

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