Incertidumbre global: impacto en la Argentina y en el resto del mundo
La recesión se acerca a EE. UU. y atemoriza a los mercados
Un aumento en la tasa de desempleo pareció convencer a los inversores de una próxima crisis
Por Javier Blanco | LA NACION
Si fuera cierto, como suele sostenerse, que los mercados se anticipan a la evolución futura de la economía habrá que convenir que Wall Street ya dio su veredicto: Estados Unidos se encamina a una recesión o, lo que sería peor, a un fuerte ajuste en su nivel de actividad en convivencia con una alta e incómoda tasa de inflación, un fenómeno al que los economistas denominan estanflación.
Los retrocesos del 2 al 3,77%, que ayer mostraron los principales índices de ese emblemático mercado (son los porcentaje que cayeron el Dow Jones Industrial y el Nasdaq de las tecnológicas, respectivamente) denuncian que, según el juicio de analistas e inversores, esa posibilidad crece semana tras semana.
El dato que acrecentó los temores fue el salto alcista que mostró la tasa de desempleo en Estados Unidos, la que subió tres décimas en diciembre respecto del mes previo, con lo que ahora afecta al 5% de la población económicamente activa (su máximo nivel en dos años). Sin embargo, lo que más inquietó fue que el mercado del trabajo dio significativas señales de deterioro: creó apenas 18.000 puestos de trabajo (frente a los 48.000, que esperaban los analistas) y se mantuvo en terreno positivo sólo gracias a un aumento en las nóminas del sector público, ya que el sector privado mostró una pérdida neta de 10.000 empleos, algo que no ocurría desde 2003.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, intentó contrarrestar las preocupaciones al asegurar que esa "economía está sólida", aunque por primera vez debió admitir que su administración ya no puede garantizar el crecimiento. Así lo reconoció luego de reunirse con sus principales asesores económicos, con quienes está analizando un paquete de medidas que dará a conocer en su discurso anual ante el Congreso, previsto para el 28 de este mes.
Pero lo concreto fue que el informe difundido ayer por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, al que se sumó otro elaborado por el Instituto de Gerencia y Abastecimiento que mostró una leve contracción en la actividad del sector servicios, acrecentó el pesimismo que los mercados vienen mostrando en los últimos meses respecto de la posibilidad de que concrete lo que se había denominado "un aterrizaje suave" tras más de cinco años de crecimiento.
"Las cifras de nóminas [puestos de trabajo] muestran que no estamos teniendo empleo, y si no hay ingresos por un trabajo los consumidores no gastan", dijo Gary Shilling, presidente de A. Gary Shilling & Co., de Springfield, en Nueva Jersey, a la agencia Reuters, para graficar los ánimos del mercado. "No creo que existan demasiadas dudas de que ahora estemos en una recesión", agregó concluyente. "Creo que EE.UU. tenía un gran problema financiero [por la crisis de hipotecas de alto riesgo] y ahora, como bajaron las tasas de interés, agregaron otro: tendrán un fuerte ajuste en la tasa de actividad, por la marcada contracción crediticia, y más inflación. Esto es lo que asusta al mercado", evaluó en Buenos Aires el analista Jorge Fedio.
Por este tipo de lecturas fue que Wall Street reaccionó con fuertes bajas, a pesar de que los datos recesivos a su vez avivaron las suposiciones sobre un nuevo recorte en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal norteamericana, y contagió su malhumor al resto de las bolsas del mundo: cayeron del 1,20 al 2,27% las principales plazas accionarias de Europa y la Bolsa de San Pablo, una de las que mejor desempeño mostró en 2007, se hundió el 2,95%.
Tampoco pudieron evitar la debacle los principales activos financieros argentinos: la Bolsa porteña cedió el 1% (bajó menos que el resto, porque la protegió el rumor del rentable rescate que tendría próximamente una acción cotizante) y los bonos surgidos del canje de la deuda cayeron entre el 1,5 y el 2%, pese a que la mayoría de ellos ya muestran cotizaciones propias de papeles impagos, como el Par en pesos, al que el mercado valora a menos del 28% de su paridad.
En Wall Street, la plaza más afectada fue el Nasdaq: ese índice se desplomó el 3,77% para anotar su mayor pérdida en diez meses y redondea ya seis sesiones de negocios en retroceso. Uno de sus principales animadores, como suelen ser los papeles de Intel Corp, cayeron un 8,1% por el temor a que las empresas dejen de renovar sus equipos de computación por la fuerte desaceleración que se espera de esa economía, lo que revela el nivel de expectativas.
En un indicio de que los inversores ya se acomodan para convivir con tiempos económicos difíciles, las pocas alzas que mostró ayer ese mercado fueron en sectores defensivos como las empresas eléctricas, farmacéuticas, de alimentos y otros productos considerados esenciales para la vida diaria. Así, por ejemplo, la única acción que es parte de los 30 del Dow Jones que subió fue Coca-Cola Co., aunque un módico 0,2 por ciento.
Las previsiones que hablan sobre la combinación de una recesión con alta inflación toman en cuenta las presiones que esa economía sufre por el fuerte incremento que muestran los precios de las principales commodities que demanda, básicamente el del petróleo, cuya cotización bajó ayer a US$ 97,91 por barril. "La crisis del sector inmobiliario y la contracción del crédito, sumados al valor récord de petróleo, resultan ingredientes que generan un contexto favorable a una recesión y, por ende, invitan a los inversores a salir de las acciones", juzgó Jackie Maubré, de la sociedad local de bolsa Cohen. .
