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Malestar en Colombia con Hugo Chávez

El gobierno, la oposición y la Iglesia criticaron al líder venezolano por reclamar que no se consideren terroristas a las FARC

Domingo 13 de enero de 2008
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BOGOTA.- El pedido del presidente venezolano Hugo Chávez de que se le retiren a las FARC el rótulo de terroristas causó ayer una ola de indignación y rechazo en Colombia, donde sus dichos fueron calificados de gravísimos y vergonzosos por analistas y dirigentes políticos colombianos.

Las declaraciones de Chávez, realizadas anteayer en la Asamblea Nacional venezolana, agrietaron aún más las tensas relaciones diplomáticas entre Caracas y Bogotá, ya deterioradas desde noviembre pasado, cuando el presidente colombiano, Alvaro Uribe, decidió poner fin a la mediación que Chávez ejercía entre Bogotá y las FARC, disconforme con la "falta de discreción" del presidente venezolano.

Chávez dijo anteayer que las FARC y el ELN "son verdaderos ejércitos, que ocupan espacio en Colombia... hay que darles reconocimiento, son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, que tienen un proyecto bolivariano que aquí es respetado".

El cuestionamiento más fuerte contra Chávez fue emitido por el ex presidente Andrés Pastrana (ver aparte), que pidió llamar a consultas al embajador de Bogotá en Caracas y apoyar a Uribe.

"[Siento] vergüenza que un presidente amigo como es Hugo Chávez esté interviniendo en los asuntos internos de Colombia [...]. Si a algo le dediqué mucho tiempo durante mis cuatro años de gobierno con el [entonces] canciller Guillermo Fernández de Soto fue quitarle la imagen de «Robin Hood» a las FARC en Europa", sostuvo Pastrana.

El pedido formulado por Chávez se produjo un día después de que el presidente venezolano lograra, con apoyo colombiano, rescatar a Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, que permanecieron alrededor de seis años secuestradas por las FARC. La liberación unilateral fue decidida por la guerrilla como un "gesto de desagravio" a Chávez luego de que Uribe diera por finalizada la tarea del mandatario venezolano como mediador.

La liberación había traído algo de distensión entre Bogotá y Caracas: el propio Uribe agradeció a Venezuela la tarea de rescate desempeñada por los helicópteros y los funcionarios venezolanos en territorio colombiano.

Sin embargo, los gestos amistosos quedaron en la nada enseguida con el sorpresivo apoyo público brindado a las FARC por Chávez. "Se le fue la mano. Es una declaración gravísima", aseveró el ex canciller Rodrigo Pardo.

Según dijo, los dichos de Chávez contradicen la política de "seguridad democrática", un pilar del gobierno de Uribe, por la que el ejército colombiano pasó a la ofensiva en el combate militar de la guerrilla, y que procura acorralar política y militarmente a las FARC para forzarlas a negociar.

También hubo críticas de la Iglesia. Monseñor Fabián Marulanda, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, dijo que es "casi imposible pensar que en un país democrático" el camino de la lucha armada elegido por las FARC "sea el camino para llegar al poder". Y añadió que no creía que alguien dentro de la iglesia tuviera la idea de pedir y reclamar que a miembros de las FARC se los saque de esas listas de terroristas "a no ser que ellos dejen de ser terroristas". "No creo yo que la conferencia episcopal avale una propuesta de ésas", añadió.

"Mientas tengan secuestrados deberán seguir siendo tratados como terroristas", dijo, a su vez, el ministro del Interior colombiano, Carlos Holguín.

Por su parte, la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo, trajo a colación el caso de Emmanuel, el hijo de la recién liberada Clara Rojas, que fue separado de su madre a los ocho meses y mantenido en precarias condiciones hasta que el Estado colombiano se hizo cargo de él: "Si eso no es terrorismo, entonces no sé que es terrorismo".

Hasta el principal partido de la oposición colombiana marcó distancias con el pedido de Chávez. El presidente del Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierdista), Carlos Gaviria, consideró que es necesario darles a las FARC el estatus político para negociar, lo que no implica, según dijo, desconocer los actos terroristas que cometen. Sin embargo, rechazó darles el estatus de fuerza beligerante, como pide Chávez.

"Ni siquiera recuerdo a Fidel Castro haciendo una petición como ésa", dijo el ex embajador de Venezuela en Colombia Fernando Gerbasi.

Analistas políticos explicaron que si Uribe da estatus de beligerancia a las FARC, los rebeldes tendrían relaciones diplomáticas con Venezuela y hasta comerciales con ese país, al tiempo que no descartaron que los insurgentes tuvieran una oficina en Caracas.

"Esto es muy delicado, pues no sólo tiene implicación política. Puede tener implicaciones jurídicas. Por ejemplo, que los guerrilleros tengan el asilo político que no rige para los terroristas", explicó al diario bogotano El Tiempo el ex senador y ex ministro de Defensa Rafael Pardo.

Agencias DPA, ANSA y diario El Tiempo

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