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Sábado 19 de enero de 2008 | Publicado en edición impresa

A partir de un estudio multicéntrico

Crean un cuadro de predicción de riesgo de psicosis en adolescentes

Detectar sus signos tempranos permite iniciar precozmente un tratamiento que alivia al paciente y sus familiares

 
 
 

Enfocado en el modelo de la medicina preventiva, que establece factores de riesgo desencadenantes de enfermedades estrictamente orgánicas, un consorcio de investigadores de distintas instituciones académicas norteamericanas elaboró una tabla de predicción de riesgo de psicosis, una de las enfermedades mentales que provoca más desorganización psíquica y dificultades personales, familiares y sociales.

Con financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, según sus siglas en inglés), de los Estados Unidos, el equipo procedente de las universidades de California, Carolina del Norte, Emory, Toronto, Yale, de la Escuela de Medicina de Harvard y del Hospital Zucker Hillside estudió a 291 adolescentes con alto riesgo de desarrollar un cuadro psicótico.

Tras un seguimiento de treinta meses, los científicos discriminaron, entre todos los factores que se asocian con la enfermedad, cinco con capacidad de preanunciar la eventual emergencia de la enfermedad. Estos son:

  • Antecedentes genéticos: tener un familiar cercano con psicosis.

  • Dificultades en el intercambio social: permanecer horas recluido, en soledad, y sin actividad.

  • Pensamientos inusuales: autorreferenciar comentarios de personas completamente extrañas.

  • Incremento del estado de sospecha: suponer infundadamente el ser objeto de una persecución.

  • Historia personal de abuso de sustancias: alcohol, hipnóticos, marihuana, anfetaminas, cocaína o alucinógenos.

Mientras la presencia de alguno de estos factores anticipa el inicio de un proceso psicótico en el 35% de los casos, la combinación factores eleva esta probabilidad hasta al 80%, de acuerdo con los resultados del estudio, publicados en la edición de enero de la revista Archives of General Psychiatry.

Los trastornos mentales tienen un abordaje más complejo que las enfermedades orgánicas. La administración de medicamentos y evitar las conductas de riesgo no son eficaces como lo serían para prevenir las complicaciones de la diabetes. Además, las alternativas terapéuticas previas a la completa instalación de la enfermedad, en una fase denominada pre-psicótica, son controversiales. Por esta razón, la nueva investigación instala preguntas sobre la utilidad práctica de una tabla de predicción de riesgo: ¿La psicosis se puede prevenir? Una vez detectado el riesgo ¿existen intervenciones que retrasan la instalación de la enfermedad o alivian sus síntomas?

En diálogo con La Nación, el autor principal del estudio, doctor Tyrone Cannon, director asociado del Instituto de Neurociencias y Comportamiento Humano de la Universidad de California, especifica que el nuevo estudio define un método de predicción de psicosis, por lo que es limitada su función como herramienta preventiva. Sin embargo, admite que "las intervenciones psicológicas pueden ayudar a que estos pacientes y sus familias se adapten a los cambios que supone la enfermedad y que puedan prevenir algunas dificultades".

Entre las opciones terapéuticas posibles destaca las intervenciones psicosociales que apuntan a sostener el funcionamiento escolar u ocupacional del paciente, a reducir el estrés y evitar el consumo de sustancias ilícitas.

"Asimismo, muchos de los jóvenes con alto riesgo de desarrollar psicosis tienen trastornos de conducta y ansiedad que requieren un tratamiento farmacológico paralelo. Es controversial, en cambio, la administración de antipsicóticos. Nuestro grupo de investigación entiende que las evidencias científicas no son suficientes como para recomendar los tratamientos farmacológicos en la fase pre-psicótica", define. La monitorización del paciente, mientras se realizan acciones que aseguran su funcionamiento social, laboral o académico, permite detectar cambios eventuales que entonces sí sugieren la necesidad de iniciar un tratamiento con antipsicóticos, concluye el doctor Cannon.

El valor del entorno

Aunque advierte que la nueva investigación norteamericana no toma en cuenta el contexto histórico y social como desencadenantes potenciales de patologías graves como la psicosis, el doctor Hugo Lerner rescata el poder de anticipar, que, a su entender, es un importante instrumento de prevención primaria.

Médico psiquiatra, integrante de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires y coautor del libro Adolescencias: trayectorias turbulentas (Editorial Paidós), el doctor Lerner opina que detectar en un adolescente signos que anuncian una eventual psicosis permite intervenciones terapéuticas que, si bien no evitan ni curan la enfermedad, atenúan sus síntomas.

Además del tratamiento individual o familiar dirigido a beneficiar al paciente en riesgo y a su familia, la detección precoz de estos signos encienden el alerta y pueden ayudar a evitar tragedias sociales como la conmocionante matanza ocurrida en abril pasado en la Universidad Virginia Tech, de Estados Unidos, cuando un estudiante de 23 años descargó su ferocidad y probablemente su delirio sobre sus compañeros y profesores, asesinando a 23 de ellos.

Si estas escenas dramáticas tienen su raíz en un psiquismo alterado o arrastra los componentes de una sociedad voraz y violenta, es parte de un debate que no ha sido convenientemente dilucidado. Sin embargo, la detección precoz de ciertos rasgos típicos, como los observados en el estudio dirigido por el doctor Cannon, y que habitualmente se reiteran en los protagonistas de estos inquietantes fenómenos, permitiría realizar intervenciones preventivas.

"Desde una perspectiva que toma en cuenta el contexto, el brote es prevenible", define Lerner, y ejemplifica: si los profesores advierten ciertas conductas preocupantes en un alumno, como por ejemplo una marcada retracción, trastornos de conducta y problemas con la escolaridad, puede hacer intervenir al gabinete psicopedagógico, que a su vez se comunica con la familia, y se pone en marcha un proceso terapéutico seguramente preventivo y protector.

Sin embargo, el especialista advierte sobre el riesgo rotular a un joven con un diagnóstico que atrapa y estigmatiza.

Diagnosticar una enfermedad compleja como la psicosis no es un proceso sencillo. Y "un signo solo no define un diagnóstico", tal como aclara el doctor Lerner, y advierte sobre el riesgo de que padres o educadores crean que la presencia de ciertos rasgos se convierta en un pasaporte infalible hacia la psicosis. "Solo la presencia de un conjunto de síntomas puede implicar enfermedad, y aún así, es importante tener en cuenta que en la adolescencia, ciertos rasgos no significan necesariamente patología: Los adolescentes están construyendo su subjetividad; entonces, si ven por ejemplo, cambios en su cuerpo que no son estrictamente objetivos, no debemos creer de inmediato que alucinan, sino que están configurando su esquema corporal".

En el terreno resbaladizo de los riesgos, emerge el de la medicalización, que encuentra en los psicofármacos la única salida. El abordaje terapéutico integral es, frente a la psicosis, una receta tan válida como lo es frente a tantas otras enfermedades: "En las psicosis en general hay alteraciones en el vínculo familiar, y las intervenciones en ese contexto, sumadas a las escolares y a las farmacológicas en caso de ser necesarias, ayudan, en conjunto, a contener al paciente y a su entorno". .

Tesy De Biase
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