Tenis | El Abierto de Australia
Acento francés y algo más
Jo Wilfried Tsonga derrotó a Nadal en sets corridos y está en la final; el sorprendente jugador que acapara todas las miradas y el sueño galo
MELBOURNE.- Históricamente, el Abierto de Australia siempre fue un territorio propicio para las sorpresas o el surgimiento de nuevas estrellas. Lo fue Marcos Baghdatis, entonces un ignoto chipriota hace dos años, cuando llegó hasta la definición, incluida una recordada victoria sobre Nalbandian en la semifinal; también el alemán Rainer Schuettler, en 2003, y entre las chicas, la aparición de Amèlie Mauresmo en 1999 o aquel regreso estelar de Jennifer Capriati. Esta temporada también será recordada como la que vio nacer al reconocimiento a Jo Wilfried Tsonga, el francés que ya está en la final, etapa a la que llegó con una categórica victoria por 6-2, 6-3 y 6-2 sobre Rafael Nadal. Pasado mañana, desde las 6.30 de nuestro país, buscará cerrar de la mejor manera el último capítulo de un torneo inolvidable cuando se enfrente con el ganador del duelo que hoy sostendrán Roger Federer y Novak Djokovic.
Pero para la final todavía falta, y Tsonga puede dedicar algunas horas a disfrutar su realidad. Todo Francia se rinde a la flamante estrella que llega en un momento preciso para aliviar los últimos fracasos deportivos (la eliminación del basquetbol olímpico, el cuarto puesto en el Mundial de rugby...). No por casualidad el presidente Nicolas Sarkozy se apresuró a felicitarlo. "El jefe del Estado está, como todos los franceses, orgulloso de este notable éxito", dijo por medio de un vocero. A los saludos de Sarkozy siguieron los del primer ministro François Fillon, y el secretario de Estado para el Deporte, Bernard Laporte. "Toda Francia estará de corazón con él en la final", agregó el vocero de Sarkozy. Vaya si tiene importancia un éxito deportivo, en París o en cualquier lugar del mundo...
Y, dicho sea de paso, la arremetida de Tsonga en Melbourne es un aire renovador para el tenis francés, que acaso esperaba más éxito de su amigo y colega de generación Gaël Monfils. Tsonga es apenas el tercer galo en llegar a la definición del abierto australiano, tras los pasos de Arnaud Clement (2001, perdió con Agassi) y el legendario Jean Borotra, campeón en 1928. Y Francia, con decenas de millones de euros invertidos en el deporte, no ha tenido un campeón de Grand Slam desde que Yannick Noah conquistó Roland Garros hace un cuarto de siglo (1983).
La referencia hacia Noah también tiene sus seguidores. Es dificil eludir la comparación con uno de los principales ídolos del deporte francés. Como Noah, Tsonga reconoce sus raíces en Africa. Mientras el ex número 3 del mundo tenía un padre futbolista, procedente de Camerún, Tsonga es hijo de Didier un congoleño que integró la selección de handball africana, y Evelyne, una francesa. Tsonga reconoce a Noah como uno de sus ídolos, aunque apenas tenía cinco años cuando Noah anunció su retiro, en 1990, y ni siquiera había nacido cuando éste conquistó el Abierto de Francia. También mencionó como uno de sus referentes a Mohammad Alí, con el que ya se ha detallado su parecido físico.
¿Cómo llegó tan lejos Tsonga? Más allá de que los resultados en el ámbito juvenil siempre son relativos, hay que destacar que tuvo una carrera exitosa como junior, ya que fue campeón del US Open 2003, año en el que fue número 2 de la categoría, por debajo de Baghdatis. Y en Australia había alcanzado dos veces las semifinales juveniles. Pero, ya como profesional, le tomó un tiempo ascender en el ranking. Una serie de lesiones (hernia de disco, y lesiones en los hombros, las rodillas y la región abdominal) lo postergó durante mucho tiempo, hasta que el año último comenzó a jugar con mayor frecuencia, ganó cuatro challengers y alcanzó los octavos de final en Wimbledon, en su mejor resultado.
Pero nada hacía presagiar esta explosión, que ya incluye tres éxitos ante top ten: Andy Murray (9°, en la primera rueda), Richard Gasquet (8°, en cuartos de final), y Nadal (2°, en la semifinal). "¡Claro que es ridículo! Es la primera vez que juego en este nivel, y lo hice en una semifinal del Abierto de Australia. Fue como un sueño; todavía no puedo creer que esto es cierto. Me gustó todo de mi juego. Sentí que había una energía que me empujaba. Quizá jugué ese partido que todo el mundo sueña", aceptó tras la victoria sobre Rafa.
Su tenis está sostenido en la potencia, ya desde su servicio, que completa con un drive furibundo y muy buenas voleas, mientras que el revés parece ser su punto más vulnerable. "Es difícil pararlo, porque está pasando por su mejor momento y las cosas le resultan más fáciles, porque juega sin presión. Es posible que sienta el hecho de jugar su primera final, pero si se mantiene en este nivel, puede ser campeón", analizó Nadal.
Para Tsonga, la de Australia es su primera final en el circuito mayor. El último jugador que arribó a su primera definición en un Grand Slam fue Gustavo Kuerten, en 1997. Ya se aseguró un lugar dentro de los 20 mejores, y será top ten si obtiene el título. "Ha nacido una estrella", sentenció Jim Courier, ex número 1 del mundo y ahora entrevistador oficial de la TV del Abierto, sobre el plexicushion del Rod Laver Arena. El tiempo dirá si, efectivamente, el norteamericano -que fue dos veces campeón aquí- tiene razón. .
EFE, DPA, y www.australianopen.com