MAR DEL PLATA.- No hicieron falta micrófonos ni amplificadores. Las paredes y la cúpula del templo conforman una caja de resonancia perfecta. Y entonces los sonidos llegaron intactos desde el altar hasta las puertas de acceso. Como para que los más de mil asistentes se deleitaran por igual con la magia que el pianista Bruno Gelber desplegó en cada uno de los tres conciertos gratuitos, que brindó en la Catedral de los santos Pedro y Cecilia, la sede religiosa más importante de esta ciudad.
Durante las tres veladas -la última fue anoche-, las instalaciones estuvieron completas. El público llegó a hacer hasta dos horas de cola bajo el sol a principios de esta semana con tal de conseguir una entrada. Y otras tantas aguardó ayer, en las inmediaciones del templo, para asegurarse un lugar bien próximo al artista y su piano.
Sólo la mitad de los asistentes pudo disfrutar de los conciertos sentado en los bancos de la Catedral. El resto permaneció de pie durante las casi dos horas de participación que Gelber tuvo en el Festival Beethoven. En su repertorio incluyó tres sonatas del genial músico alemán: la Patética , Aurora y Apasionatta . Se llevó aplausos durante varios minutos al término de cada una de sus interpretaciones.
Gelber había resaltado la acústica de la catedral marplatense y la alegría que le produce tocar en ese escenario, donde ya había estado hace dos años. "Este es un regalo que quería hacer a Mar del Plata", afirmó. Y el público lo recibió con alegría. No sólo marplatenses, que abundaban frente al altar. También los turistas que pasan aquí sus vacaciones no dejaron pasar esta chance de ver a uno de los cien mejores pianistas del mundo sin pagar un solo centavo.
"Hace dos años, no conseguimos entrada y esta vez lo disfrutaremos mucho", anticipaban Hugo Toledo y Silvia Iriarte, de Morón. El matrimonio dice que habitualmente no pueden acceder a espectáculos de esta envergadura: "Siempre son caros", afirman. Y aquí celebran que, además, lo puedan vivir en un templo religioso: "Es un condimento especial", dicen.
Desde General Pirán, vino Mirta Gemini, primero para conseguir entradas y luego para ver la presentación de Gelber. Aunque lamenta que tenga que seguir el concierto de pie. "No podemos permanecer parados tanto tiempo", advierte, en un llamado de atención a los organizadores.
Marplatenses son Iris Pichi y Enrique Coulembier, que se ubicaron de pie en la primera fila, sobre uno de los corredores laterales de la Catedral. "Por fin podremos ver en vivo a Gelber", dicen quienes se reconocen admiradores del pianista. Y también lanzan su propuesta para los organizadores: "Cobrar una entrada mínima, a beneficio de una institución, no estaría mal", sugieren.
Por Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata
26.01.0811:47
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