Un show caliente, con la impronta del jazz-rock
Lito Epumer presentó su power trío en Thelonious
Presentación de Lito Epumer Trío , con Lito Epumer en guitarra, Machi Rufino en bajo y Cristian Judurcha en batería. Próximo show: El miércoles, a las 21.20, en Thelonious, Salguero 1884.La escena local no tiene demasiadas expresiones de jazz-rock; hay algunas, pero no terminan de consolidarse cuando desaparecen, de ahí que Thelonious dio una cálida bienvenida a este proyecto del guitarrista Lito Epumer, que, con el legendario Machi Rufino (ex Pappo s Blues e Invisible) en bajo y Cristian Judurcha en batería, retomó una línea artística que, al parecer, había dejado de lado por su proyecto de cuarteto.
Nuestra opinión: muy bueno
Este es un power trío, con todas las señales necesarias: volumen, solidez y un líder que mostró en el escenario poseer un discurso intenso, pirotécnico y personal. Por cierto, tres aspectos que le dieron al concierto un interés permanente.
Composiciones propias -algunas son del primer disco solista de Epumer-, mucha potencia y un regreso a las fuentes sin ningún complejo determinaron uno de los shows más calientes de los últimos tiempos.
La solidez de Machi en el bajo y Judurcha -que tuvo excelentes momentos en los que dialogó con Epumer- edificaron el sostén necesario para que Epumer avanzase con su habitual hidalguía sobre diferentes improvisaciones, en las que mostró que nada le es ajeno: ni Hendrix ni McLaughlin ni Abercrombie.
Un músico inspirado y con una renovada pasión por esta propuesta en la que se lo vio no sólo cómodo, sino fuertemente comprometido. Sus solos fueron un muestrario de emociones; pérdida, bronca, euforia, fueron tres de las que exhibió en su guitarra.
Los temas estuvieron armados a la manera de un trío de jazz-rock: la melodía fue una invitación para las improvisaciones. Veloz, con una digitación precisa y rápida, no cargó las tintas con afán exhibicionista; más bien, la madurez del grupo hace que haya un espacio (silencios) y medida.
El grupo supo entrar y salir de momentos de verdadera vorágine sonora sin perder el ensamble, con un criterio setentista en algún sentido, pero con una innegable vigencia.
Música hecha con honestidad y que generó una vibración sana y potente en el recinto. Como cuando Machi recordó que era el cumpleaños de Luis Alberto Spinetta y le dedicó "Durazno sangrando", en bajo y voz, y fue empezar y un respetuoso silencio se apoderó de Thelonious.
Luego siguió el jazz-rock y las eléctricas oleadas de la guitarra devolvieron al auditorio a la realidad pura y dura de este power trío que, por ejemplo, en el "Silvia s Blues" sonó aplastante. Un grupo que comienza una historia auspiciosa de la mano de un guitarrista inspirado. .
César Pradines