Inquietud en el oficialismo francés
Sarkozy, debilitado en los sondeos por su alta exposición
Su popularidad cayó ocho puntos
PARIS.- Por la exposición mediática de su vida privada y la incapacidad para resolver problemas considerados acuciantes por los franceses, la popularidad del presidente Nicolas Sarkozy está en caída libre cuando faltan pocas semanas para las elecciones municipales de marzo, lo que preocupa sobremanera al partido oficialista Unión por un Movimiento Popular (UMP).
La imagen del presidente obtuvo sólo el 41% de la confianza de los franceses, de acuerdo con un sondeo publicado ayer; es el porcentaje más bajo desde que ganó las elecciones, en mayo de 2007, y representa una caída de ocho puntos porcentuales respecto de diciembre.
Los datos del barómetro político que realiza el instituto TNS-Sofres confirmaron así la tendencia de las encuestas publicadas las últimas semanas, en las que los descontentos son mayoría.
En seis meses, la imagen de Sarkozy cayó 24 puntos, y hoy se sitúa en el mismo nivel que la que tenía el presidente Jacques Chirac en febrero de 1996, luego de una larga huelga general.
La luna de miel entre Sarkozy y los franceses parece haber llegado a su fin. La principal razón se sitúa en la incapacidad del presidente, según los sondeos, para resolver los problemas vinculados al poder adquisitivo de la población, uno de los temas con los que Sarkozy hizo campaña durante la carrera a la presidencia. El alza de los alquileres, la nafta y los alimentos es la principal preocupación.
Sarkozy reconoció, hace unas semanas, su impotencia ante este problema, al afirmar que no podía "vaciar las arcas [del Estado] porque ya están vacías".
Según los analistas, los franceses se sienten engañados porque el presidente "creó durante su campaña y desde su elección una espera que no pudo satisfacer". De hecho, el poder adquisitivo no ocupaba el primer lugar entre las preocupaciones de los franceses antes de que Sarkozy lo evocara de manera recurrente.
Para Frederic Dabi, del instituto de opinión pública Ifop, "hay una pérdida de coherencia entre lo que dijo el presidente y lo que hizo durante los últimos meses. Se presentó como el presidente del «poder adquisitivo» y las medidas que anunció no convencieron".
"Aparte del suyo [el poder adquisitivo de Sarkozy], nada ha aumentado en términos de ingreso para los franceses", dijo a su vez el líder del Partido Socialista, François Hollande, en referencia al aumento del 170% del salario que se otorgó el propio presidente a fines de 2007.
El romance con la modelo
También disgusta a los franceses la exposición de la vida privada del presidente y de su romance con la modelo Carla Bruni, así como el entorno con el que se codea, compuesto por el jet set , los millonarios y artistas famosos.
Según Roland Cayrol, presidente de la firma de encuestas CSA, este segundo problema se resume en una pregunta que se hacen los franceses: "Mientras la vida es difícil para nosotros, ¿qué es lo que hace Nicolas Sarkozy? Da la impresión de que vive como alguien de la farándula, que tiene un romance con una modelo y que se toma vacaciones de lujo".
Su romance con Carla Bruni y las vacaciones que pasaron juntos en Egipto acentuaron esta caída en la popularidad del mandatario, aunque los analistas señalan que el descontento respecto de la exposición de su vida privada es la consecuencia de sus promesas, hasta ahora, incumplidas.
"Si el poder adquisitivo aumentara, se le perdonarían sus piruetas con Carla", observan los analistas. Es, en definitiva, según señaló Dabi, "su manera de ejercer el poder lo que molesta".
"Por un lado, tenemos el lujo presidencial que se expone en exceso. Por el otro lado, tenemos los franceses, a quienes se les prometió mucho pero que no ven venir nada. Todo esto crea una impresión de distancia", agregó.
Para frenar su caída en los sondeos y alejar de las mentes esta "impresión de distancia" que separa a Sarkozy de los franceses, el presidente multiplicó las últimas semanas sus giras por el interior del país, una manera de acercarse a los electores cuando resta poco tiempo para las elecciones municipales de marzo, contienda electoral que no se anuncia muy positiva para los miembros de las filas oficialistas.
De hecho, ya son varios los candidatos, como Alain Juppé, alcalde de Burdeos (Sudoeste) y miembro del UMP, que decidieron no realzar su pertenencia partidaria en una contienda que toma cada vez más un cariz nacional. .
Por Patricio AranaPara LA NACION
