Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

"Muy poca gente habla perfecto inglés"

Verónica Ferreyra, directora general de Interlatina, cuenta cuáles son los requisitos para trabajar en un crucero

SEGUIR
LA NACION
Domingo 03 de febrero de 2008
0

Si bien el dicho asegura que el tripulante de un barco tiene un amor en cada puerto, a veces la realidad no acompaña a la fantasía popular. Trabajar en un crucero de lujo puede ser una experiencia inolvidable, pero no siempre existe la posibilidad de hacer turismo.

Muchos días en alta mar y la demanda propia del puesto muchas veces no posibilitan conocer los destinos deseados. Y, por esto, llega la desesperación de estar en algún lugar remoto y fascinante, pero no poder bajar del barco.

Sin embargo, el trabajo tiene sus ventajas. Así lo demuestra los 3000 argentinos que hay en el mundo trabajando en cruceros de lujo. Este mercado es el que maneja Verónica Ferreyra a través de Interlatina, una consultora que ofrece el servicio de asesoría y reclutamiento para las vacantes que se producen en los cruceros.

-¿Existe la idea de que subirse a un barco es conocer el mundo?

-Claro, pero no es tan así. Es un trabajo donde hay que tener un objetivo económico fuerte, porque plata hay, pero mucha vida no. El crucero es algo muy específico, donde se está como en una lata de sardinas. Nosotros en la página tratamos de ponerlo porque esto tiene que quedar claro.

-¿Se puede bajar al puerto?

-Depende mucho del puesto. En los puertos hacen muchos entrenamientos de salvamento, cuando el barco está un poco más vacío de pasajeros. Además hay muchos pasajeros que no se bajan en los puertos porque prefieren quedarse en el barco. Y hay trabajos insólitos en los cruceros.

-¿Por ejemplo?

-Hay muchos profesionales de fitness, otras para el spa, masajista, peluqueros... Por la noche los pasajeros se divierten y de día se desintoxican en la pileta o en el gimnasio.

-¿Qué se necesita para aspirar a un puesto?

-Se pide experiencia en la posición, por lo menos de dos años y excelente inglés, independientemente de la línea marítima que sea. Si es un puesto para el salón es necesario tener experiencia en hotelería cinco estrellas.

-¿Es difícil encontrar candidatos?

-Sí, la Argentina es un país chico. Somos 40 millones de habitantes. Si comparamos con Brasil, muy pocos. Hay muchos brasileños arriba de los barcos. Por eso no hay acá una empresa full time reclutando solamente para cruceros. Quizás hacés una campaña, ponés avisos y juntás 20 personas, de las cuales quedan 5.

-¿Cómo son los contratos con el personal?

-En general son contratos de 6 meses. Después tienen dos meses de vacaciones y los vuelven a llamar. Si la persona estuvo contenta vuelve a la misma empresa. Al segundo contrato ya ganan más plata. Van ascendiendo siempre que se destaquen.

-¿Cuántas vacantes se producen en cada campaña?

-En realidad, cuando vienen a buscar quieren 30 postulantes. La mayoría de las vacantes son en el spa y en el área de hotelería. En octubre, por ejemplo, nos contactó Royal Caribbean. Querían contratar a 200 personas. Pero la realidad es que en la Argentina muy poca gente habla perfecto inglés.

-¿El idioma es el principal filtro?

-El inglés regular es algo que tiene solución. La edad, no. Por lo general se busca personas entre 30 o 35 años. La falta de experiencia tampoco se puede solucionar. Nosotros muchas veces lo que sugerimos, si el inglés no es muy bueno, que primero hagan un programa de trabajo en Estados Unidos o Inglaterra.

-¿Suele suceder que desistan después de haber sido seleccionados?

-Sí, eso es muy común en la Argentina. Así como acá los empleadores son más vuelteros y no confirman nunca que los toman, allá en Estados Unidos tienen la entrevista, los contratan y quieren que el postulante vaya rápido. Les da miedo que el candidato no se presente. Y si la persona no aparece no hay tiempo de buscar un reemplazante.

-¿Cuál es el horario de trabajo?

-Se trabajan 12 horas por día, pero cortado. Por ejemplo, de 7 de la mañana a 12, un descanso hasta las 14 y luego hasta las 22. El argentino no es una persona que tenga muchos preconceptos. Pero a veces no le gusta trabajar tantas horas y no tener nada de vida privada, porque los camarotes son compartidos.

-¿Se puede elegir la ruta del barco?

-No. Te contratan y tenés que estar disponible. Te llaman y te dan 10 días para que estés en el barco en Marbella, por ejemplo. Hay que tener todo muy resuelto para poder abordarlo.

-¿Dónde se realizan las entrevistas?

-Acá, en algún hotel. Se hacen ciclos de capacitación de 4 días. Por la mañana, una charla donde se cuenta lo bueno y lo malo, después a la tarde es lo específico de la profesión. Hay que mostrar algo, por ejemplo, el peluquero tiene que llevar algún modelo, etcétera. Además tienen que tener un certificado de estudios de su área.

-¿Cuál es el promedio de antigüedad en el puesto?

-Por lo general son tres años.Hay casos de gente que trabajó hasta 5 años, pero no es para toda la vida. Eso sí, se gana muy bien, entre 10.000 y 15.000 dólares en tres meses.

-¿Qué beneficios se les otorga?

-Sueldo, comida, asistencia médica. No pagan impuestos al trabajo, esto es una ventaja y una desventaja. Por eso la gente lo hace por un tiempo.

-¿Cómo surge Interlatina?

-Surgió como nexo entre la gente que quiere trabajar en el exterior y los empleadores de distintos lugares del mundo. Yo tuve mi propia experiencia, viví en Inglaterra durante dos años y trabajé en diferentes lugares. Nuestra idea es justamente preparar a la persona para las cosas que va hacer y que tenga una expectativa más realista de la experiencia que va a tener arriba del barco.

Hoja de vida

VERONICA FERREYRA tiene 42 años, nació en Buenos Aires. Es licenciada en música, egresada en la UCA. Además realizó una maestría en Políticas de Migraciones Internacionales en la UBA. Habla inglés y alemán. Está divorciada y tiene dos hijos, Pedro, de 14 años, y Dolores, de 12.

La consultora que fundó tiene oficinas en Perú, Colombia y Estados Unidos mediante un programa de franquicias, además trabaja con otras empresas asociadas en el resto de América. Si bien su pasión es viajar, aseguró que conocer Asia “es algo pendiente”.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas