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El narcisismo es un signo de los jóvenes de hoy

Les gusta exhibirse y sentirse admirados por sus pares

Domingo 10 de febrero de 2008
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Para Rosario Pedrera, de 19 años, todo pretexto es válido para mirarse en cualquier vidriera camino de un shopping del barrio de Palermo. Admite, sin reserva alguna, que constantemente busca el reflejo de su imagen como algo casi natural y espontáneo en los ascensores, las ventanillas de los autos estacionados y en todo aquello similar a un espejo. “Cuanto mejor me veo, más segura me siento”, afirma esta estudiante de publicidad mientras juega con uno de sus bucles rojizos. “¿Si soy consciente de que soy un poco narcisista? Y, sí, lo asumo”.

Esta necesidad de querer mostrarse en público y de sentirse admirado está ocupando un lugar cada vez más alto en el ranking de trastornos psicológicos de una adolescencia que hoy se prolonga hasta más allá de los 30 años. Así, la depresión y los trastornos de la personalidad se disputan el primer lugar con el narcisismo.

“En los últimos 15 años, en la Argentina se comenzó a notar un cambio: cada vez más jóvenes y adolescentes disfrutan del narcisismo, que es la autoexaltación de la propia persona en una etapa de la vida en la que se construye la identidad”, precisó el doctor Hugo Lerner, psiquiatra y psicoanalista especializado en adolescentes y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (Apdeba).

Iñaki sube sus fotos a Internet para compartirlas "con todo el mundo"
Iñaki sube sus fotos a Internet para compartirlas "con todo el mundo".

Los especialistas consultados por LA NACION coincidieron con las conclusiones de un estudio publicado recientemente en los Estados Unidos, que demostró que las nuevas formas de comunicación y tecnología estimulan a la población de entre los 18 y los 25 años a querer exhibirse cada vez más. De hecho, una encuesta sobre el uso de Internet realizada por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) halló que hasta los 17 años, sólo uno de cada tres chicos utiliza la Red para buscar información. "El 66% concibe Internet como una herramienta de ocio", precisa el informe del Grupo de Informática de la SAP.

"Mostrarse es importante porque la identidad se conforma también a través de la mirada del otro, pero a veces lo que ocurre es que el narcisismo extremo esclaviza al sujeto de esa mirada ajena, lo que sí es pernicioso", aclaró el licenciado en psicología Miguel Espeche, coordinador del Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano.

La principal consecuencia que puede tener el narcisismo es el egoísmo. "Es la exacta contracara de la felicidad, aunque se venda como la felicidad misma, sobre todo, si viene acompañado de bienes de consumo que suplan los vínculos interpersonales", agregó.

El narcisismo, en sí mismo, no es patológico, "sino que lo es su exageración en la relación con los demás, quienes son vistos tan solo como instrumentos para su corroboración y no como «otros» reales", precisó .

Hermoso y enamorado

La leyenda cuenta que Narciso era un joven hermoso, enamorado de sí mismo y que inspiró grandes pasiones en su vida que no supo responder por su incapacidad de amar y de reconocer al otro. Este, para Iñaki Monzo Iraola, de 25 años, no es su caso, aunque disfruta -y mucho- de exponerse en uno de los tanto sitios en Internet.

"Me gusta subir mis fotos para que las puedan ver mis amigos y, también, otras personas que no conozco. Por ejemplo, me gusta actualizar mis fotos de las vacaciones para compartirlas con los amigos que no pudieron viajar y también, por qué no, para conocer chicas...", dijo este joven asesor de una consultora previsional y estudiante universitario.

Si bien Iñaki no se reconoce como un coqueto al extremo, admite que sí le gusta "estar bien arreglado, prolijo y vestido a la moda".

Para el doctor Juan Manuel Bulacio, médico psiquiatra, presidente de la Fundación de Investigación en Ciencias Cognitivas Aplicadas (Iccap), cierta dosis de narcisismo en los jóvenes es muy útil para construir la personalidad. "Tiene que ver con el autoconocimiento, la autovaloración y con la diferenciación del otro. Pero también se utiliza el concepto para indicar excesos en la autovaloración, en los que la persona no registra a los demás y cree que sus derechos son superiores a los de los demás", detalló.

Sin modelos... de vida

Por su parte, el doctor Lerner opinó que en la sociedad argentina existe una pérdida preocupante de valores e ideales, en la que "las figuras de referencia están desdibujadas". Y continuó: "En la era mediática en la que vivimos, los artistas, los deportistas, los modelos y los personajes de los reality shows, se convierten en figuras ideales para los jóvenes".

Según Lerner, "el exhibirse es parte del narcisismo. Vemos cómo los adolescentes y los jóvenes bailan solos arriba de los parlantes en los lugares bailables". Aseguró que la exhibición está incorporada en la cultura y en los distintos estratos sociales.

"Hoy en día -agregó-, a diferencia de años atrás, prevalece la búsqueda de la estética y de lo fashion. El «ser» fue desplazado por el «tener», que se convirtió en un valor en sí mismo. En décadas anteriores, los jóvenes tenían más claro cuál podía ser su porvenir. En cambio, hoy predomina la incertidumbre." Otro de los factores que incide es la tecnología disponible: los teléfonos celulares e Internet les permiten a los adolescentes y a los jóvenes exhibirse a través de fotos y videos. Según Lerner, "cierto narcisismo puede ser considerado normal, pero no cuando aparece la exacerbación del ego. En este caso estaríamos hablando ya de una patología".

Y Bulacio agrega a la lista de factores que inciden en el aumento del narcisismo el crecimiento desmedido de la competencia y el consumismo en la sociedad, que se concentra más en satisfacer el placer inmediato. "El joven registra menos las necesidades de los demás y las tecnologías reemplazan a las personas", dijo.

Para Espeche, en cambio, "las tecnologías pueden ser usadas tanto para generar como para evitar los vínculos. Suelen considerarse un fin en sí mismas, como puede ocurrir con la sensación de poder y de «conexión» que brindan los nuevos sistemas de comunicación". Y agregó: "Esa comunicación es positiva en tanto y en cuanto sirva para acercarse a los demás y no para esconderse de ellos".

¿Será entonces que esta fascinación por el aspecto físico y la necesidad de demostrarla enmascare inseguridades y cualidades no tan bellas? La respuesta, seguramente, no está sólo en la imagen que nos devuelve el espejo...

Algunos consejos

No estigmatizar ni juzgar precipitadamente a los adolescentes y a los jóvenes porque disfrutan de intercambiar fotografías y videos vía Internet.

No oponerse al uso de las nuevas teconologías para evitar un mayor distanciamiento generacional, pero advertir a los hijos sobre el riesgo de exponerse en Internet y a través de otros medios.

Establecer un canal de diálogo con ellos para tratar de comprender su forma de comunicación con sus pares.

Incentivar la generosidad como un valor en lugar de intentar corregir conductas narcisistas.

Recordar que una dosis de narcisismo en la adolescencia es parte de la construcción de la personalidad.

Tener en cuenta que si no se manifiestan trastornos graves en los vínculos familiares o en la conducta de los hijos, la necesidad de exponerse es propia de la adolescencia.

Julieta Bravo

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