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Inquietud en Gales por una ola de suicidios pactados en Internet

En poco más de un año 15 jóvenes perdieron la vida en un pueblo de ese país

Domingo 17 de febrero de 2008
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LONDRES.- Para millones de jóvenes, sitios de Internet como Bebo, Facebook y MySpace representan una oportunidad para profundizar y entablar amistades, intercambiar experiencias y disfrutar de un buen momento. Para una minoría significativa en el Reino Unido, sin embargo, estos foros parecen haberse convertido en el escenario de una macabra moda destinada a encontrar excitación en el acto de quitarse la vida.

Los británicos están alarmados por lo que se cree es una ola de suicidios juveniles pactados mediante este tipo de servicios por la Web. Anteayer, dos jóvenes, uno de 20 y otro de 15 años, se sumaron a las 13 muertes registradas el año pasado por la misma vía.

Un juez, Phillip Walters, ya había ordenado la reapertura de la investigación de los suicidios ocurridos en 2007, al descubrirse que siete de los adolescentes que se quitaron la vida se conocían y comunicaban por Internet, por más que todos vivían en un radio de 20 kilómetros de Bridgend, una villa en el sur de Gales.

Pocas semanas atrás, una chica de 17 años, Nastasha Randall, pactó darse la muerte ahorcándose con otras dos amigas, cada una desde sus hogares, emulando la acción por videocámara. Natasha, que cursaba el primer año de la carrera de asistente social infantil, logró su terrible objetivo. Afortunadamente, el padrastro de una de sus compinches, Leah Phillips, de 15 años, la descubrió pendiendo de una viga en su dormitorio, tuvo éxito en resucitarla y dio de inmediato la alarma. Esto permitió que una ambulancia llegara a tiempo al cercano domicilio de la tercera joven, cuyo nombre no se ha dado a conocer, y que todavía se encuentra en terapia intensiva.

El primero de los suicidios fue protagonizado por Dale Crole, un estudiante de 18 años, quien fue hallado colgado de un poste en un depósito de mercancías en desuso, cerca de un parque de diversiones, en enero de 2007. Un mes mas tarde, su mejor amigo, David Dilling, de 19 años, fue hallado también ahorcado cerca de su hogar.

Dos días después del funeral de David, otro amigo, Thomas Davies, de 20 años, se colgó de un árbol. Pocos meses más tarde, un amigo de Thomas, Zachary Barnes, de 17 años, fue encontrado pendiendo del tendedero de su jardín.

Liam Clarke, de 20 años, íntimo amigo de Dale Crole y compañero de escuela de Thomas Davies, fue la quinta víctima: su cuerpo apareció colgado en un parque dos días después de Navidad. A principios de enero, Gareth Morgan, de 27 años, a quien se lo había visto muchas veces compartir una cerveza con Liam Clarke, fue descubierto sin vida y con una soga al cuello en su dormitorio.

La sospecha de que Internet habría jugado un papel importante en esta cadena de suicidios surgió cuando detectives descubrieron que Natasha Randall conocía a Liam Clarke y se había comunicado con mensajes en el sitio Bebo que llevaban títulos del tipo "RIP (Rest in Peace) Clarky boy!" (¡Descansa en paz, pibe Clarky!). En su último intercambio por la Web, Natasha le dijo: "Te voy a extrañar. Siempre recuerda los buenos momentos. Te quiero mucho. Nos vemos".

Las autoridades sabían que hace cuatro años dos adolescentes, también del sur de Gales, habían pactado su suicidio mediante e-mails, pero creían que se trataba de un caso aislado.

Pero lo que ha causado aún más escozor es la reacción que estas muertes han tenido en Internet. En Bebo, una "memorial wall" (pared memorial) fue construida para recordar a la más joven de 17 años con mensajes de cientos de adolescentes. Uno de ellos decía ayer: "RIP Natasha, no creía que ibas a hacerlo. Espero que seas más feliz donde estás ahora". Otros simplemente le deseaban que descanse en paz. "Sleep Tight Princess" (Duerme bien princesa) decía otro.

El juez Walters dijo estar "desesperadamente preocupado" por este fenómeno. "Voy a explorar estos sitios de Internet yo mismo para tratar de entender qué pasa", advirtió.

¿Qué puede llevar a jóvenes, la mayoría de familias de clase media, a quitarse la vida? En Bridgend, Aaron, un estudiante de matemáticas de 17 años, tiene su propia teoría: "Por ahí se aburrían. Aquí no hay mucho que hacer. No hay teatros, no hay muchos cines. Desde que las minas cerraron, hay pocos empleos. La única opción que nos queda es trabajar de día apilando conservas en el supermercado y pasarnos horas detrás de una computadora, tomando a veces drogas y, si podemos pagarlas, cervezas. Entre mis amigos hay algunos que creen que quitarse la vida puede ser divertido".

La parlamentaria que representa a Bridgend en la Cámara de los Comunes, Madeleine Moon, acusó a los sitios juveniles de Internet por autorizar la publicación de websites que "romantizan" la muerte. "Son un verdadero escándalo", señaló.

A nivel nacional, el número de suicidios en el Reino Unido de varones de entre 15 y 19 años cayó de 122 en 1993 a 87 en 2006; pero aumentó entre las chicas de la misma edad, de 27 a 34 en similar período. Los porcentajes para ambos sexos es cinco veces mayor en Gales que en Inglaterra. Altas tasas de desempleo, quiebra del eje familiar y hasta el hostil clima invernal son citados como factores de depresión.

Por Graciela IglesiasPara LA NACION

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