MADRID (dpa).– Alfredo Di Stéfano ya era eterno desde hace décadas, pero hoy, en uno de los días más emotivos de su vida, la leyenda del mítico futbolista llegó al bronce, en el homenaje que le rindieron al ex futbolista, de 81 años, nacido en la Argentina.
"Es demasiado honor, me están haciendo temblar de emoción", dijo el ex jugador de River y Real Madrid, donde llegó en 1953, a un par de metros de la enorme estatua en bronce y granito de él, que congeló para siempre la imagen de su salto tras convertir un gol al Vasas, de Budapest, en las semifinales de la Copa de Europa de 1958.
En esa imagen, Di Stéfano, que se nacionalizó español en 1956, flota a un metro y medio del suelo, con tres rivales desolados a su derecha y un compañero que, por la espalda, corre hacia el festejo. Medio siglo después de esa foto, Di Stéfano flotó hoy también, porque levitaba impulsado por un torrente de elogios capaces de quebrar emocionalmente a cualquiera.
Pero no al argentino-español, que vestido con traje gris, camisa blanca y corbata a rayas azules, se apoyó en su bastón y en su ironía de voz cascada para mostrar un notable dominio de la escena durante las horas que duró el homenaje.
Al mediodía, recibió de manos del francés Michel Platini, máximo responsable del fútbol europeo, el "premio presidente UEFA", en una ceremonia realizada en el estadio Santiago Bernabéu.
"Di Stéfano estuvo brillante", resumió minutos después una radio local. Incisivo, con humor y disfrutando el momento, el cinco veces campeón de Europa estaba distendido en el Bernabéu, escenario de la mayoría de sus hazañas.
No estaban los anunciados Franz Beckenbauer ni Bobby Charlton, pero a Platini se sumaron Joseph Blatter, presidente de la FIFA, Zinedine Zidane, todo el equipo de Real Madrid y, sobre todo, sus viejos compañeros de equipo y generación, gente como Francisco Gento, José Santamaría, Raymond Kopa, Eusebio o Just Fontaine. Muchos, de impecable traje y corbata, otros, como Fernando Gago, Javier Saviola o Ruud van Nistelrooy, de muy informal sport.
José María Aznar, ex presidente del gobierno español, no quiso faltar a la cita, y flanqueado por Blatter y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, fue objeto de un efusivo abrazo de Di Stáfano.
El encuentro, celebrado en una carpa blanca -como no- junto al "estadio Alfredo Di Stéfano" en la ciudad deportiva de Real Madrid, en las afueras de la capital española, tuvo un inconfundible aroma argentino.
"Por una cabeza", "Mi Buenos Aires querido" y "Gracias Vieja" sonaban en el ambiente, mientras el cantante Alberto Cortez -al igual que Di Stéfano, un argentino que se labró una segunda vida en España- seguía la ceremonia con emoción.
Los discursos, excesivos, por momentos tediosos, no quebraron el humor de Di Stéfano. Al fin y al cabo, sólo escuchó cosas buenas.
"Alfredo no admite la derrota, y esa es la cultura que quedó en este club", resumió Emilio Butragueño desde un video. "El jugador más grande del club más grande de la historia", sintetizó Jorge Valdano.
Blatter se confesó en un castellano trufado de italianismos: "A los 14, 15 años, usted se convirtió en mi ídolo. Y tenemos muchas cosas en común, porque mi padre cumplía años el mismo día que usted, un 4 de julio".
Ruiz Gallardón habló de la universalidad de Di Stéfano, lo vinculó a "El Aleph", de Jorge Luis Borges, y, en un discurso en el que imitó por momentos el acento argentino, definió al ex jugador como "un argentino y un español que ha paseado el nombre de Madrid por el mundo".
La emoción, a esa altura, ya se había apoderado totalmente de Di Stéfano, un jugador al que sólo le faltó el éxito en los Mundiales, pero al que muchos consideran el mejor de todos los tiempos, por encima de Pelé y Maradona.
"Me parece que se han pasado, yo no merezco tanto. Pero lo tengo que aceptar. Como se dice acá... No me lo merezco, pero lo trinco", dijo la "saeta rubia" desatando las risas de todos.
"Me río solo...!", agregó el presidente de honor de Real Madrid, dando rienda suelta a una espontaneidad que reflejaba mejor que nada su vida entre dos mundos. Cuando leía el discurso que llevaba preparado, hablaba como un español. Cuando improvisaba, era todo un argentino.
Vicente del Bosque, ex entrenador del Real Madrid y candidato a tomar en breve el timón de la selección española, dijo a dpa que Di Stéfano se merece eso y bastante más: "Dice que es demasiado para él, pero eso forma parte de la educación y la humildad que tiene. ¿Pelé o Maradona? No... El más grande fue Alfredo".
Una estrella merengue. Di Stéfano escribió muchas páginas de gloria con la camiseta de Real Madrid. En el club merengue, salió campeón de Liga ocho veces fue el máximo goleador del torneo español en cinco oportunidades. En Copa de Europa marcó 49 goles y levantó el trofeo con sus compañeros en cinco ocasiones, todas con Real Madrid, de 1956 a 1960. Fue premiado con el Balón de Oro europeo en 1957 y 1959.
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