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Un maestro encantador para las nuevas generaciones

El catalán Jordi Mora ofreció un curso de interpretación

Martes 19 de febrero de 2008
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COBO.- Suceden cosas en La Armonía, más allá de los milagros de la naturaleza. Suceden transfiguraciones en la mente y el corazón de 32 jóvenes que concurrieron a este paraje de maravilla para descubrir los secretos de la música de la mano del pedagogo catalán Jordi Mora.

Durante nueve días y hasta anteayer, 26 jóvenes de entre 20 y 30 años participaron activamente en calidad de solistas instrumentales y vocales, o haciendo música de cámara. A ellos se sumaron otros nueve en el curso de dirección orquestal; varios de ellos, con importantes antecedentes y actuaciones como instrumentistas y directores corales y orquestales.

Todos decididos a escudriñar, a través de la fenomenología musical (cuyo espíritu heredó Jordi de su maestro, el director orquestal Sergiu Celibidache), las esencias y los significados del sonido en cada una de las partituras propuestas para este XVIII Campus Musical, que abarca la música barroca clásica, romántica y moderna.

El pedagogo dio clases intensivas a solistas, grupos de cámara y directores
El pedagogo dio clases intensivas a solistas, grupos de cámara y directores. Foto: Alvaro Itoyz

En clases intensivas y en conferencias, el maestro Jordi Mora fue desmenuzando cada articulación, frase, acento, período musical; sus relaciones y tensiones armónicas; sus intensidades y velocidades; el sentido de cada estilo y las intenciones y carácter propios de cada obra. Las clases de Jordi Mora, como la de contados cursos, atrapan por la sabia administración de los ejemplos musicales que ofrece el maestro con inaudita paciencia al cantar minuciosamente una y otra vez cada tramo instrumental o vocal. Ya recurre al piano para afianzar los postulados armónicos; ya se abre al diálogo con cada alumno, ya los alienta con gestos orquestales, o remata sus apuntes con esporádicas humoradas.

El crecimiento espiritual, estético y sensorial de cada uno, día tras día, es admirable, asombroso. Y se tornó increíble en el concierto de fin de curso, anteayer, abierto a la comunidad de Cobo y de Mar del Plata que ocupa el gran salón. El desfile de pianistas solistas (tres), dúos (violín y piano, flauta y piano, clarinete y piano), tríos (violín, viola, piano), solistas vocales acompañados en piano, y el quinteto venezolano que toca danzas de Anatoli Liadov es fascinante.

"Fenomenología" es la enigmática palabra clave. El maestro Jordi la explica: "Es la búsqueda de lo esencial en música. Es aprender a escuchar a fondo, a través de la conciencia, lo que está escondido en los sonidos. La música como vivencia y el fraseo como realidad, como devenir". Jordi previene sobre la atadura al disco y a su sonido artificial, para descartar las versiones y volver a escuchar en profundidad y en libertad, siempre a partir de uno mismo, para descubrir desde el sonido aquellas esencias y regresar a las vivencias luego de observar y descubrir los contenidos.

Sus frutos están a la vista. Los jóvenes se llevan este maravilloso bagaje para su largo viaje.

René Vargas Vera

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