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Miércoles 20 de febrero de 2008 | Publicado en edición impresa

Iluminación

La gracia de la luz

Llegó una nueva tecnología al mercado del diseño y la ambientación lumínica que conjuga los sistemas con LED y RGB

 
 
 

Sólo rojo, verde y azul. Red, green y blue. RGB. Sólo tres colores y tres letras. Pero si éstas se combinan con la iluminación con LED, se conectan a una luminaria especial y se manejan desde un software ad hoc, ¿qué obtenemos?: una revolución lumínica con una gama de 16,7 millones de colores con niveles de atenuación para pasar de uno a otro. Esto es lo que mostró Color Kinetics, compañía líder en proyectos de iluminación con LED y una de las últimas adquisiciones de la empresa Philips, en el seminario de presentación y lanzamiento que se realizó días atrás en nuestro país, Philips-Color Kinetics.

A cargo del licenciado Javier González Espejel, gerente de Ventas para América latina de Color Kinetics hasta diciembre de 2007 y flamante gerente de Ventas de Philips Mexicana, el seminario giró alrededor de los alcances, las aplicaciones, los usos y las características de esta nueva opción para la ambientación y el diseño de luz. Gracias a esta tecnología, la fachada de un edificio, por ejemplo, de día blanca, de noche puede convertirse en una instalación lumínica psicodélica. O quizá simplemente vire de un color a otro en forma suave y gradual. O lo que la persona interesada en adquirir este producto y servicio tenga en la cabeza, según la compañía, "se puede hacer". ¿Cómo se logra esto? Gracias a una tecnología llamada Chromacore, una iniciativa que comenzó en 1997 como un medio hasta entonces impensado de incorporar un microprocesador, dirección de red o interfaz de usuario a los equipos de iluminación con LED.

Este sistema posibilita, entre otras cosas, los cambios de efectos de colores y el control de la temperatura del color. De esta manera, las instalaciones se diseñan y controlan desde un programa de computación (cuya última versión es el iPlayer 3) en el que se crea la rutina para un show que puede incluir diferentes áreas en un espacio determinado como el salón de un casino o un puente urbano. Esta rutina se repetirá hasta que el operador la modifique, ya que obedece a un comando. El programa también cuenta con una herramienta llamada reloj astronómico. Este reloj se puede programar de tal manera que un show cambie o se active en una fecha u horario determinados.

Por ejemplo, en una noche patria, la fachada de una Casa de Gobierno puede pintarse con la bandera de su país en forma automática. A la vez, este sistema integra la administración de datos y la alimentación eléctrica dentro de la luminaria, que soporta hasta 20 amperes, por lo que se elimina la necesidad de una fuente de alimentación externa y se reducen así los costos de instalación, cableado y consumo energético. Pero los usos de este tipo de tecnología no son privativos de los grandes espacios, fachadas o monumentos.

También pueden utilizarse para la decoración y ambientación de locales de ropa, restaurantes, bares y hasta para el hogar. Una nueva alternativa para el diseño y la ambientación.

El LED blanco

No sólo de colores vive el mundo. Aunque aún no es muy bueno, ya hay LED blancos que pueden reemplazar las lámparas incandescentes, y con ellos ya se es posible iluminar una oficina personalizando los ambientes a través del control de la temperatura del color.

Se puede usar para vidrieras y es muy conveniente, ya que el LED no emite rayos infrarrojos, por lo que no emite calor, muy conveniente para colocar sobre textiles y gráficas. Los LED, aparte, tienen una alta durabilidad, de entre 50 y 100.000 horas según el color.

Señores y señoras, los LED

Fue a finales de la década del 60 cuando aparecieron los LED (Lighting Emitting Diode) inventados y desarrollados por General Electric. Aquellos funcionaban como testigos luminosos. Por ejemplo, una alerta en un tablero de control. Sólo hacían pequeños destellos de luz. Después comenzaron a utilizarse de manera más genérica: ¿se acuerdan de aquellos relojes en los que se apretaba un botoncito y andaban ahí unos pequeños diodos? Bueno, eso era un LED. Ahora, hay en todas partes: en la televisión que está prendida, el teléfono, el conmutador. Pero esto que empezó como un indicador, comenzó a dar más luz de la que estaba consumiendo. Aquellos primeros LED, la primera generación, se llamaban radiales y son los de 5 mm. Los primeros que llegaron fueron los de color rojo y los ámbar. Para fines de la década del 90, llega el azul y con el que se puede dividir la luz en el RGB famoso, rojo, verde y azul, y podemos hablar de esta tecnología de generación de colores sobre la base de los LED.

Luego de los de 5 mm, tenemos los Luzón de alta intensidad que ya están hechos para generar iluminación. Son más eficientes que cualquier lámpara incandescente y halógena, y están muy cerca de ser más eficientes que las fluorescentes. Se estima que en 2010 alcanzarán su eficiencia; en cambio, las lámparas incandescentes no crecieron en eficiencia desde que Edison las inventó, y las halógenas lo hicieron levemente, pero se detuvieron. El LED es el único que ha crecido en forma exponencial en los últimos 10 años. Lo más importante es que la lámpara no produce radiación, ya que no genera calor. Es muy compacta y permite en un solo punto tener una cantidad bastante importante de luz. Poco falta para empezar a competir con las lámparas fluorescentes.

Quizá en 2030 reemplacen las lámparas de alta descarga, las más eficientes que conocemos hasta ahora.

Por Javier González Espejel
Especial para LA NACION

El autor es gerente de Ventas de Philips Mexicana .

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