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Conmovedor relato de una nieta recuperada

Sampallo Barragán habló en el juicio a sus apropiadores

Viernes 22 de febrero de 2008

Ayer, antes de declarar, a María Eugenia Sampallo Barragán le preguntaron su fecha y su lugar de nacimiento. "No sé", contestó ella, y puso en evidencia las dudas que todavía tiene sobre su nacimiento.

Así, durante más de dos horas, ayer declaró la primera hija de desaparecidos que querelló a sus apropiadores, en los tribunales de Comodoro Py. Habló de su traumática infancia y de las distintas versiones que le dieron sobre su origen.

La querellante se enteró tan sólo en 2001 de que era hija de Mirta Barragán y de Leonardo Sampallo, aún desaparecidos.

Los acusados de apropiación son el ex capitán Enrique Berthier, María Cristina Gómez Pinto y quien fue su pareja, Osvaldo Rivas. Ayer sólo estuvo presente Rivas.

"Gómez tenía ataques de ira; me reprochaba que yo no era agradecida y que si no fuera por ella yo estaría tirada en una zanja", contó María Eugenia. "En ese momento no entendía, pero ahora veo la connotación macabra", agregó.

"Gómez y Rivas." Así se refirió durante toda la declaración a quienes la inscribieron como su hija legítima. El abogado de la querella, Tomás Ojea Quintana, contó a LA NACION que María Eugenia había dejado de llamarlos "mamá" y "papá" por el maltrato y porque sabía que no eran sus padres.

"Cuando Gómez y Rivas se separaron, los fines de semana era derivada, sin mucho criterio, a casa de cualquiera. Ninguno quería estar conmigo", contó Sampallo Barragán.

A los ocho años, María Eugenia se enteró de que no era hija biológica de quienes la criaban. En una solemne reunión, le contaron que sus padres habían muerto en un accidente. Un año después, llegó la segunda versión: que era hija de una empleada doméstica de la familia.

Que era hija extramatrimonial de una azafata fue otra de las versiones que escuchó antes de cumplir los 12 años. Finalmente, le dijeron que la habían adoptado cuando Berthier les avisó que había un bebe abandonado en el Hospital Militar.

"Las versiones se iban encimando y me confundían. Ya no creía en nada", expresó María Eugenia.

La historia de Berthier fue la primera que María Eugenia pudo asociar a un personaje real. Conocía a Berthier y a su familia por su amistad con Gómez. Uno de los nombres con que la anotaron sus apropiadores fue Violeta, en homenaje a la madre de Berthier.

En una ocasión, las Abuelas de Plaza de Mayo se presentaron en el departamento en el que vivía María Eugenia. "Son unas viejas que nos quieren separar", fue la explicación que Gómez le dio por entonces.

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo a LA NACION que, por este caso, la entidad había recibido denuncias anónimas.

"Una vez, Gómez me sugirió que fuera al programa de televisión de Franco Bagnato a buscar a mi familia", recordó María Eugenia.

Luego declararon la abuela, la tía materna y un compañero de militancia de los padres desaparecidos, que afirmó haber visto embarazada a Mirta antes de su desaparición.

Emilia Subiza

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