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Aumenta el diagnóstico de trastorno bipolar en los chicos

Hasta hace diez años se pensaba que sólo aparecía a partir de la adolescencia

Sábado 23 de febrero de 2008
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En los últimos tiempos ha aumentado el diagnóstico del trastorno bipolar en niños y adolescentes, afección que hasta hace diez años se creía que comenzaba sólo en la adolescencia. Es que hoy los expertos están observando que los síntomas aparecen más temprano en la vida de lo que anteriormente se pensaba, incluso en la niñez. Por el momento, no hay ningún estudio epidemiológico nacional o internacional disponible sobre el trastorno en la edad pediátrica.

"Del 20 al 40% de los adultos refieren que el inicio de su trastorno se realiza en edades tempranas, en la segunda infancia (entre los 6 y 14 años) y la adolescencia. Esto quiere decir que un gran porcentaje de los trastornos bipolares en adultos ya presentaban los síntomas en aquellas edades", afirmó a LA NACION Jorge Coppola, médico psiquiatra, director de Asistencia del Instituto Nacional de Psicopatología (Inapsi).

"El diagnóstico de esta afección está creciendo entre la población, incluso ahora se diagnostica en niños menores de diez años", aclaró el experto. En la Argentina no hay estadísticas oficiales, pero según datos provenientes de los Estados Unidos y de Europa, un 5 % de la población mundial lo padecería.

Los especialistas consultados coincidieron en que el tratamiento y el diagnóstico precoces ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas bipolares. "Uno de los mayores problemas para tratar este trastorno es la complejidad de su diagnóstico", explicó el doctor Sergio Strejilevich, médico psiquiatra, jefe del Programa de Trastornos Bipolares del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.

Según afirman investigadores en un reciente artículo publicado en el diario The New York Times, el número de niños y adolescentes norteamericanos diagnosticados con este trastorno aumentó en forma significativa desde 2003.

Hasta hace pocos años, se creía que sólo abarcaba a la adultez, pero en los 90, los psiquiatras empezaron a observar más de cerca los síntomas de los pacientes más jóvenes. Algunos expertos opinaron que existe una mayor conciencia, reflejada en el aumento de los diagnósticos que está llevando a los chicos a obtener el tratamiento que necesitan.

"Hay un mayor conocimiento de las características de la bipolaridad y por eso se la diagnostica más. Antes era posible que a un paciente con este tipo de trastorno se le diagnosticara la esquizofrenia u otro tipo de enfermedades", sostuvo Coppola. Esto provocaba un daño, ya que los tratamientos para la esquizofrenia son muy diferentes. Para el trastorno bipolar "se usan básicamente los anticurrenciales, como las sales de litio".

"La diferencia -precisó el experto- es notoria: la bipolaridad es un trastorno afectivo y el de la esquizofrenia es cognitivo."

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los niños que califican con el diagnóstico no llegan a desarrollar las características clásicas del trastorno bipolar adulto como la manía. Es más probable que se tornen depresivos.

Los chicos que padecen este tipo de trastorno presentan síntomas diferentes de los del adulto. "Los niños son más proclives a mostrar la enfermedad con irritabilidad, insomnio, problemas de conducta en la escuela. En cambio, el adulto oscila entre la manía y la depresión", dijo Coppola.

"Son chicos difíciles, disconformes, impulsivos y que no saben convivir, lo cual genera perturbaciones en el ámbito familiar y escolar", añadió la doctora Lucila Agnese, médica psiquiatra, directora de la carrera de especialización de Psiquiatría Infantojuvenil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. La experta señaló que se ha afinado el tema del diagnóstico y que no era fácil de hacerlo en una primera entrevista. Aseguró que el aumento de los casos tenía que ver con el nivel de estrés cotidiano y los factores socioambientales. "En la actualidad, los niños viven muy estresados", agregó.

La enfermedad es crónica y tiene un componente hereditario. "El 80% de las razones es genética", señalo Strejilevich. Si bien la causa exacta de la enfermedad es desconocida, "los antecedentes familiares son importantes", dijo Agnese. A veces en los niños, el trastorno bipolar puede tener "una cierta comorbilidad, esto se define por la presencia de dos o más enfermedades independientes en una misma persona. Pueden manifestarse como problemas de aprendizaje, déficit de atención, además de padecer la bipolaridad", subrayó Agnese.

"En la actualidad existe un mejor reconocimiento de las enfermedades, que hace diez años. Los datos a nivel mundial muestran que 7 de cada 10 personas con trastornos bipolares sufren diagnósticos erróneos y los pacientes tienen que esperar cerca de 8 años desde la primera consulta hasta un diagnóstico acertado. Se sigue diagnosticando tarde y mal", sostuvo Strejilevich. Aunque reconoció que en los últimos diez años, esto se ha ido revirtiendo por el avance de la neurociencia, y dijo que también dependía del nivel de entrenamiento de cada profesional.

En cuanto al tratamiento, es fundamental que la parte terapéutica, la farmacológica y la psicoeducativa se realicen en forma coordinada: "Es necesario que el profesional tenga un buen ojo clínico y realice una evaluación profunda: cómo es la relación en la familia, cuáles son los síntomas del chico, una buena historia clínica", precisó el doctor Roberto Yunes, director del hospital Tobar García.

Del mismo modo, Coppola recomendó estar atentos a la presentación de esta patología en la infancia para poder instalar el tratamiento médico adecuado lo más rápidamente posible.

Julieta Bravo

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