El costo de vida: cambios en un indicador clave
Dudas por el nuevo índice de inflación
Economistas temen que el futuro IPC no refleje la evolución del nivel general de precios y la forma de calcular sea arbitraria
Por Francisco Jueguen | LA NACION
Aunque el Gobierno no hizo una presentación oficial, los trascendidos sobre el cambio metodológico para el cálculo del cuestionado índice de precios al consumidor (IPC) generan dudas entre los economistas. El indicador resultante sería discrecional y no reflejaría la evolución del nivel general de precios, según su opinión.
En medio de la puja entre el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sobre la paternidad del nuevo IPC, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, terminó diciendo que "faltan tres o cuatro semanas" para difundir el nuevo indicador que se realizó a partir de las "nuevas formas de consumo", que se relevaron en 2004/2005.
El economista cercano al gobierno Eduardo Curia dijo a LA NACION: "El índice actual está altamente sesgado a los bienes de consumo superior y los bienes que se toman de referencia son los del contexto de la década del 90. El IPC tiene que atender a una franja de productos de sectores medios y bajos, y no los caprichos de los sectores altos (prepagas, taxis, o comer en los mejores restaurantes)".
Pero ese índice no reflejaría la evolución del nivel general de precios, sino que mediría la canasta de consumo de un sector específico, según otros analistas. Víctor Beker, ex director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y actual jefe del Centro de Estudios de la Nueva Economía, dijo que "cualquier nuevo índice tiene que basarse en la canasta de consumo del habitante medio del país de la última encuesta de gasto de los hogares, que se hizo en 2005, y no los que el Gobierno dice que pueden ir".
En línea con modificar la canasta de consumo, también se ha pensado en reducir el gasto de algunos servicios, aunque estén asociados a los sectores medios. Es el caso de la medicina privada –ya que sólo se consideraría la variación de precios de las cuotas llamadas "copagos"–, el turismo –porque se excluirían los viajes al exterior– y la educación privada, ya que no se computaría el valor de las cuotas de los colegios particulares.
"Se sabe que la gran mayoría de los afiliados no optó por el sistema de copagos. Tampoco hay que ser rico para viajar al exterior. Y muchos de la clase media hacen lo imposible para que sus hijos vayan a escuelas privadas. Así dejarán a la clase media fuera del índice", dijo Rodrigo Alvarez, economista de la consultora Ecolatina.
Otra propuesta es darles mayor preponderancia a los precios provenientes de los supermercados, en vez de los comercios chicos. Pero las compras en estos comercios se profundizan cuando el nivel de ingresos es más bajo. "El 90 por ciento del pan se compra en panaderías; el 60% de la carne, en carnicerías, y el 75% de las verduras, en verdulerías", detalló Alvarez.
Una calificada fuente técnica del Indec explicó a lanacion.com que lo normal es que para evolucionar en las mediciones se abarquen más productos o geografías, por lo que restringir las mediciones "es ir para atrás en el tiempo".
El "índice Moreno", como ya fue bautizado, quiere evitar la estacionalidad. En el rubro de alimentos se computarán los precios más baratos porque se asume que la gente opta por ellos en vez de los que suben demasiado. Beker explicó que en EE.UU. se calcula un índice que toma en cuenta la sustitución de bienes. "Para ello deben hacerse encuestas, por lo menos cada dos años, que midan cómo reacciona el consumidor ante cambios en los precios. En la Argentina no se han hecho nunca. Por lo tanto, si no están respaldados científicamente, los cambios no tienen otra base que la subjetividad de un funcionario."
En cambio, para Curia, la encuesta periódica se puede sustituir "por una lógica que parta de términos de proximidad". "Si no, ¿cuánto tendríamos que esperar al hacer el testeo recurrente para derivar el índice?"
Respecto de ponerles un tope del 15% a los aumentos de precios, Beker explicó que tampoco puede ser arbitrario: "Cuando el precio de un producto tiene una variación muy grande en términos estacionales, se lo reemplaza por el promedio de los precios de determinada categoría".
La fuente del Indec estimó que los cambios en el rubro alimentos implican crear un tipo de sesgo que suena a querer empalmar los acuerdos de precios a los que llegó Moreno con los datos relevados por el Indec. "Es claramente discrecional", dijo.
Alvarez concluyó: "El cambio metodológico creará dudas y, dado el nivel de inflación, el índice perderá representatividad y no cumplirá la función de parámetro".
Civilizados, pero con precios altos
- El presidente local de la automotriz italiana Fiat, Cristiano Rattazzi, advirtió ayer que "un país con inflación no es sólido a futuro" y opinó que "romper el termómetro", es decir, el índice de precios al consumidor (IPC), "no es la solución" para resolver el problema. "[La Argentina] es el único país civilizado que tiene dos dígitos [de inflación]", disparó Rattazzi, para quien el IPC sube más del 10%, y no el 8,5% como informó el Gobierno en 2007. En declaraciones radiales, el empresario recomendó que el país "debe aprovechar esta bonanza extraordinaria para realizar un país sólido a futuro".
