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Economía

 
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Domingo 02 de marzo de 2008 | Publicado en edición impresa

Telecomunicaciones

En el foro empresarial 2008 que organizó la compañía Alcatel-Lucent, en París, quedó en claro que para las empresas argentinas la nueva tecnología aún no llega

Influyen razones culturales, pero también aspectos regulatorios que complican desarrollos y encarecen el costo final

Por Verónica Dema  | LA NACION

 
 
 

PARIS.- Veinte minutos en autopista separan el aeropuerto Charles de Gaulle, el más moderno de Europa, del Palais des Congrès, una de las torres más altas de París, los 35 pisos espejados donde el mundo discutió de tecnología durante dos días y donde algo quedó claro para las empresas argentinas: los últimos avances tecnológicos aún son inaccesibles para ellas.

Unas 5000 personas, de 97 nacionalidades del mundo, se acreditaron para participar del foro empresario 2008 organizado por la compañía de telecomunicaciones Alcatel-Lucent (A-Lu). Su directora general, Patricia Russo, había enunciado el desafío de la empresa antes del encuentro mundial: "Nuestra apuesta es la banda ancha para todos, un compromiso de la compañía para reducir la brecha digital".

Según su visión, "el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones es una condición esencial para el desarrollo económico y social". En ese contexto, el foco de la empresa que dirige está, según dijo, en los países emergentes.

Pero en el foro del pasado 19 y 20 de febrero, los empresarios latinoamericanos fueron minoría y las preocupaciones de los ejecutivos presentes en el mayor distrito de negocios de Europa fueron, claramente, otras.

Allí se habló de las múltiples posibilidades de la Web 2.0 y sus aplicaciones empresarias mediante el programa Enterprise 2.0, de los nuevos avances en seguridad informática y del proceso de migración de sus redes a la tecnología inalámbrica de banda ancha de nueva generación. Ofertas aún ajenas para la Argentina.

Al recorrer la megamuestra y observar los últimos desarrollos tecnológicos de la Web 2.0, el presidente de la A-Lu para América latina y el Caribe, Víctor Agnellini, reconoció que no todos los productos y servicios están disponibles en la Argentina. De hecho, el directivo precisó que su principal aplicación, el BIC (solución de comunicaciones integradas Business), sólo llegaría en abril próximo.

A-Lu está presente en 130 países con diferentes ofertas de productos y servicios para medianas y grandes empresas; trabaja en vinculación con partners (socios) o "aliados estratégicos", como IBM, Nextel, Homson y Microsoft, entre otros. Todos ellos se exhibieron en los cientos de stands de este foro anual.

Luego, en una pequeña sala de reuniones, con un rumor en diferentes idiomas de fondo, el directivo explicó a LA NACION que aun cuando las tecnologías estén disponibles, no siempre las empresas locales pueden o quieren utilizar las nuevas presentaciones que se ofrecen en el mercado mundial.

"Estamos tratando de crear soluciones para empresas de menor tamaño, como para llegar al perfil de las compañías de América latina y darles las soluciones que ellas necesitan", dijo Agnellini. Y para dar una idea del bajo nivel de penetración de tecnología en la región informó que, según sus datos, el uso de banda ancha llega sólo al 5% de los usuarios.

El responsable de la división empresas para América latina, Héctor Sánchez, se sumó a la charla para explicar que en la región existe una cuestión cultural que hace que se demore la incorporación de ciertas tecnologías. Además, mencionó otras trabas específicas para la Argentina: "Están los aspectos regulatorios, que complican algunos desarrollos, y que repercuten en el costo final del producto".

Así, si bien evitó cifras, reconoció que la incorporación de tecnología resulta más costosa para la Argentina que para los países desarrollados. La intención, según dijo, es reducir paulatinamente esta brecha porque proyectan para la región un amplio margen de crecimiento. Ambos coincidieron en que la expansión de tecnología en el país se dará siempre que se mantenga la estabilidad macroeconómica, la condición sine qua non para que las empresas se animen a seguir invirtiendo en desarrollos tecnológicos que recién se amortizan en el mediano y largo plazo.

Las compañías Alcatel y Lucent se fusionaron el último año y en ese ejercicio el balance cerró con récord de pérdidas. Además, se despidieron 12.500 personas. "En 2007 tuvimos pérdidas por 2500 millones de euros", reconoció Agnellini, aunque aclaró que el último trimestre de 2007 empezó la recuperación.

La única región que cumplió la pauta de crecimiento fue América latina, con un alza cercana al 10 por ciento. Y la Argentina estuvo entre las que lideró la expansión. "La facturación local creció un 25% en 2007", dijo Agnellini. Y apuntó que se consolidaron clientes como Telefónica, Telecom, CTI, Telmex, Red Megatone, Edenor, por nombrar los más relevantes.

Los directivos reconocieron que este repunte se debió, en parte, a que estaba muy bajo el nivel de penetración de tecnología en las empresas locales y a que el país se expandió económicamente con tasas de crecimiento chinas.

Para este año, las proyecciones son crecer más que el promedio por sobre los dos dígitos. Esto, explicó Agnellini, implica llevar funciones ejecutadas en otras regiones a América latina. "En el caso de la Argentina, pensamos localizar funciones en el área de servicios para abastecer, desde acá, clientes en Europa", dijo. "Vemos acá estabilidad macroeconómica y hay un pull de talentos, costos relativos bajos, buena conectividad y capacidad multicultural".

Un desafío adicional

Además, proyectan abrirse camino con la tecnología IP para brindar TV a través de banda ancha con soluciones integradas, opción que ya está disponible en otras partes de América latina y del mundo. "Esperamos que en el transcurso de este año se dé en la Argentina", señaló Agnellini.

En el país de la crisis energética enfrentan un desafío adicional: generar soluciones con bajo consumo de electricidad. "Tratamos, sobre todo, de hacer soluciones eficientes desde el punto de vista energético, porque éste es un factor que tiene un peso relativo muy fuerte en el gasto operacional de las compañías", reconoció el empresario.

Precisó que una de las cuestiones en las que trabajan es en la transformación de viejas redes por otras de tecnología IP que permiten reducir el gasto operacional. "Esto es lo más concreto que estamos proponiendo para afrontar el tema de la escasez energética y del alza de los costos de la energía", concluyó.

Afuera, los hombres de negocios se anoticiaban de lo último, conversaban con sus proveedores, probaban lo nuevo. Les preocupa la aplicación de tecnología para ganar productividad reduciendo costos y les intriga la novedad de la Web 2.0, con herramientas como redes sociales, Wikis o blogs puertas adentro de sus empresas. .

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