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Los hijos de Yabrán ya manejan los negocios paternos

Se trata de Yabito, Lanolec, Aylmer y Bosquemar, que el empresario reconocía como propias

Lunes 08 de junio de 1998

Mientras los ecos de la muerte de Alfredo Yabrán resuenan cada vez más lejos, la motorización de las empresas controladas por el fallecido empresario comenzó a ponerse en marcha con sus dos hijos varones al frente.

Allegados a la familia del empresario fallecido por determinación propia el 20 de mayo último dijeron que Mariano y Pablo Yabrán se aprestan a colocarse a la cabeza de las empresas reconocidas como propias por su padre: Yabito SA, Lanolec SA, Aylmer Inmobiliaria SA y Bosquemar Emprendimientos Turísticos SA.

Esta decisión está en sintonía con los dichos del ex vicepresidente de OCA y declarado amigo de Alfredo Yabrán, Héctor Fernando Colella, que había negado ser el sucesor del magnate en sus negocios y que reconoció que a partir del vínculo afectivo que lo unía con el fallecido empresario sólo se limitaría a asesorar y ayudar a los familiares si éstos se lo pedían.

El escribano Wenceslao Bunge, otrora vocero del magnate, confirmó ayer a La Nación que Pablo Yabrán, de 29 años y novel ingeniero, se hizo cargo de Lanolec un mes antes de la muerte de su padre, por iniciativa del propio empresario.

De regreso desde Pinamar, balneario que se convirtió en un punto de inflexión en la vida de Alfredo Yabrán tras resultar imputado en el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas, Bunge desistió de confirmar si los hijos de Alfredo Yabrán ya estaban al frente del resto de las empresas, aunque sostuvo que "sería lo más natural".

Aún dolido por la trágica desaparición de su empleador, el notorio escribano renovó su llamado a la privacidad de los deudos:"Por favor, déjenlos en paz, permitan que rehagan su vida con tranquilidad; se los pido desde el fondo del corazón".

Lo cierto es que, más allá de la confirmación de que Lanolec estaba en manos de uno de los hijos de Yabrán aun antes de su muerte, ya estarían repartidas las áreas de influencia de cada uno de sus sucesores.

Así, Mariano Yabrán, de 26 años y abogado de profesión, se haría cargo de Yabito, empresa dedicada a la explotación agropecuaria de los campos que el empresario poseía en Entre Ríos.

En tanto, de Pablo Yabrán dependerían, además de Lanolec, las firmas Bosquemar- encargada, entre otros emprendimientos turísticos, de la construcción de los hoteles Arapacis y Terrazas al Golf, en Pinamar, y de otro en San Martín de los Andes- y Aylmer, cuyo patrimonio, reconocido en vida por el propio Yabrán, sería de unos 100 millones de pesos. En el círculo familiar íntimo no es desconocido que los hijos de Alfredo Yabrán se mantuvieron siempre alejados del movimiento de las empresas familiares. Por eso, se espera que Colella se mantenga cerca para prestar su conocimiento.

De hecho, y como lo reconociera el propio Colella, Yabrán le pidió, un día antes de su muerte, que ayudara a su familia. Y en el mismo sentido, en una de sus cartas póstumas el fallecido empresario encomendó a su secretaria, Esther Rinaldi, que se pusiera a las órdenes de HC. El propio Colella reconoció, tras la muerte de su amigo, que era conocido con esas iniciales.

Colella es actualmente asesor del grupo Exxel, fondo financiero que el año último adquirió las empresas Oca, Ocasa e Inversiones y Servicios -que aglutina a Edcadassa, Interbaires y Villalonga Furlong- por un valor cercano a los 605 millones de pesos.

Ayer, allegados al empresario cordobés señalado inicialmente como el sucesor de los negocios del fallecido magnate aseguraron a La Nación que Colella "no va a administrar ninguna de las empresas del señor Alfredo Yabrán".

"El (por Colella) ya manifestó que, por el vínculo afectivo que lo unía con Yabrán, estará muy cerca de su familia y que los apoyará en todo lo que hiciera falta", dijeron sus colaboradores, al tiempo que agregaron que el ciclo de explicaciones públicas de su relación con el fallecido empresario se cerró cuando el jueves último se presentó a declarar ante la jueza de Gualeguaychú Graciela Pross Laporte.

Las mismas fuentes declinaron confirmar que los hijos mayores de Yabrán se hayan hecho cargo de las firmas que, en vida, el empresario reconocía como propias.

Poniendo la casa en orden

Como se dijo, el puntapié inicial del cambio de manos obligado de las empresas del otrora magnate telepostal se inició un mes antes de su muerte, cuando Pablo Yabrán se hizo cargo de la compañía aérea Lanolec.

Para esa época comenzaron los primeros escarceos que vislumbraban dificultades para el empresario: fue cuando trascendió que el juez de Dolores José Luis Macchi se aprestaba a ordenar su detención, por considerarlo sospechoso de haber instigado el crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas.

El suicidio del empresario, el 20 de mayo último, y la difusión pública de las cartas póstumas de Yabrán colocaron a Héctor Fernando Colella como el postulante número 1 a la sucesión del magnate.

Pero HC eludió recoger el guante y, en múltiples apariciones ante los medios periodísticos -la contracara de su amigo fallecido- negó ser "el sucesor". Y aunque reconoció que había existido un último llamado telefónico, el 19 de mayo, en el que Yabrán le pidió que estuviera cerca de sus familiares más cercanos, sólo admitió que prestaría a los herederos del empresario el apoyo y la colaboración que éstos juzgaran necesario y procedente.

Alejados de la difusión pública de sus actos, tal como hiciera en vida Yabrán, los hijos comenzaron lentamente a restablecer el control de las empresas familiares.

El mayor de los Yabrán, Pablo, se puso al frente de Lanolec y, según allegados a la familia, también dirigirá los destinos de Aylmer y de Bosquemar, firmas dedicadas a la actividad inmobiliaria y turística, respectivamente.

Mariano, en tanto, se hará cargo de las actividades agropecuarias que se desarrollan en las 18 estancias que, en suelo entrerriano, Yabrán dejó como legado.

Ayer, el menor de los hijos varones y uno de los hermanos del empresario, José Felipe Yabrán, visitaron La Selmira, uno de los campos del departamento de Gualeguaychú. Allí se reunieron con los empleados para delinear líneas de trabajo.

Tras la cortina

Como ocurriera mientras Alfredo Yabrán estaba con vida, los movimientos y la actividad familiar continúan rodeados de un halo de misterio y de cierta invisibilidad.

Su escasa afición al contacto periodístico se potenció con el fallecimiento del jefe de familia. Un día después de su trágica desaparición, uno de sus hijos, en un breve contacto radial, pidió a los medios de prensa, en general, que se abstengan de llamarlos. "Les pedimos por favor que no nos llamen; tenemos mucho dolor y no queremos hablar", dijo.

Ayer, el ex vocero de Yabrán, Wenceslao Bunge, se plegó a esa súplica:"Por qué no los dejan en paz. Yabrán está muerto y sus familiares están sufriendo. Dejen que vivan tranquilos", pidió con un tono que no lograba ocultar su congoja.

Respecto del destino del conglomerado empresarial que quedó en sus manos a partir del 20 de mayo último, para Bunge las cosas comienzan a colocarse en su justo lugar: "Es natural que así sea", contestó el vocero del empresario cuando La Nación le preguntó si los hijos de Yabrán se pondrían al frente del imperio.

En este punto, no pocos se preguntan cuál es realmente el alcance de semejante imperio.

Es que para aquellos que se enfrentaron públicamente con Yabrán, como el ex ministro de Economía Domingo Cavallo y la ex diputada y actual subsecretaria del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, Patricia Bullrich, las empresas que ahora quedarían bajo la égida de los hijos varones de Yabrán son sólo la pantalla de un inmenso núcleo de empresas vinculado con el correo y con la actividad aeroportuaria.

En este sentido, la venta de Oca, Ocasa, Inversiones y Servicios, Villalonga Furlong, Edcadassa e Interbaires al grupo Exxel sembró más dudas sobre el real alcance de los negocios de Yabrán.

Como para demostrar estas afirmaciones, el año último Patricia Bullrich presentó ante el juez José Luis Macchi un informe en el que describía al detalle la organización de las empresas presuntamente controladas por el empresario.

En ese estudio, Bullrich señaló que Yabito y Aylmer eran la fachada de un verdadero imperio de empresas con las que Yabrán lograría controlar los negocios postales y aeroportuarios, a partir de un esquema "ofensivo y defensivo de seguridad" cuya cabeza visible era la agencia de servicios de custodia Bridees.

Como ejemplo, en ese informe Bullrich señaló que en locales y propiedades de Aylmer funcionaron, entre otras, oficinas de Oca, Inversiones y Servicios, Ocasa, Villalonga Furlong, Sky Cab, Asistencia de Vehículos Comerciales, Bridees, Edcadassa, Intercargo, Interbaires y Orgamer.

Fernando Rodríguez

La sucesión

Yabito SA (explotación agropecuaria en Entre Ríos): el nuevo director será Mariano Yabrán, hijo menor del fallecido empresario.

Lanolec SA (servicio de taxi aéreo), Bosquemar Emprendimientos Turísticos SA y Aylmer Inmobiliaria SA: su director será el mayor de los hijos varones, Pablo Yabrán.

Según señaló Domingo Cavallo, en locales y propiedades de Aylmer habrían funcionado oficinas o fueron domicilio de inscripción de firmas que Yabrán negó poseer: OCA, Inversiones y Servicios, Ocasa, Villalonga Furlong, Sky cab, Bridees, Asistencia de Vehículos Comerciales, Edcadassa, Intercargo, Interbaires y Orgamer.

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