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Los intelectuales del mundo y LA NACION

"A los economistas, la Argentina nos enseña a ser más humildes"

Cultura

Lo dice Javier Santiso, directivo de OCDE

Por   | LA NACION

PARIS.- Javier Santiso tiene muchos aspectos por los cuales puede ser reconocido. Para comenzar, este joven doctor en economía y en ciencias políticas, diplomado en Oxford y en Sciences Po, de esta ciudad, acaba de ser nombrado director del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), uno de los puestos más importantes de esa institución, con base en París.

"Yo diría que la Argentina es una gran lección de humildad para los economistas", dice Santiso, que a los 38 años es el director más joven en la historia de la OCDE y el primer español en dirigir su Centro de Desarrollo. Su conocimiento de América latina lo convierte en interlocutor obligado para todo aquel que, en Europa, necesite analizar los procesos económicos que atraviesa esa región.

En diálogo con LA NACION, Santiso expresó su profundo deseo de que "algún día la Argentina regrese al Centro de Desarrollo de la OCDE", que hoy está en un proceso de ampliación.

Ese organismo, informativo y consultivo, podría ser considerado una antesala para ingresar en la OCDE. Por ahí pasó México antes de integrarse a ese club, que reúne a los 30 países más desarrollados del planeta. La OCDE es una organización internacional de estudios económicos cuyos países miembros tienen en común un sistema de gobierno democrático y una economía de mercado. Creada en 1960, esa institución sucedió a la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE). Entre 1948 y 1960, la OECE jugó un papel fundamental en la aplicación del plan Marshall, que permitió la recuperación económica de una Europa derrumbada por la Segunda Guerra Mundial. La Argentina integró el Centro de Desarrollo a partir de 1994, pero lo abandonó en pleno marasmo financiero, en diciembre de 2002.

-¿Cuáles son los criterios para considerar que un país tiene posibilidades de transformarse en una gran potencia emergente?

-Un factor estructural es el peso demográfico de los países. Cuanto mayor es el peso demográfico, mayor es el potencial de impacto global. Los otros dos elementos clave son el crecimiento y el proceso reformador.

-¿Cuáles son esos procesos de reformas?

-Depende de los países. China tiene un proceso reformador que no tiene mucho que ver con la India, y la India tiene un proceso que no se parece al de Brasil. Lo que es más importante es que esos capitalismos emergentes son muy pragmáticos. Brasil, México, la India, Sudáfrica, China y Rusia no corresponden a ningún modelo puro, ni neoliberal ni neomarxista. Son combinaciones pragmáticas de políticas económicas. Es verdad: las respuestas son bastante comunes. Por ejemplo, la apuesta por la inserción internacional.

-¿Qué países latinoamericanos podrían transformarse en potencias emergentes?

-Aparte de México y de Brasil, habría que mencionar probablemente a Colombia y a la Argentina. Para mí, el arquetipo es Chile, cuyo proceso reformador es absolutamente pragmático. Muchas veces se lo acusó de aplicar un proceso neoliberal. Yo creo que eso es totalmente erróneo. Cuando, a principios de los años 90, los chilenos tuvieron que ponerles un encaje a los flujos de capitales se lo pusieron. Pero al mismo tiempo estaban liberalizando el comercio exterior, haciendo acuerdos de libre comercio con cantidad de países, y eso no les impedía mantener el cobre bajo control del Estado. Al final, ya se trate de la centroizquierda o de la centroderecha, el abanico de opciones no es dramático. Eso no pasa en otros países de América latina, donde hay tal abanico de opciones entre las oposiciones y los gobiernos que al final todo proyecto de país se dificulta.

- Usted parece hacer alusión específica a la Argentina

-Antes que nada, yo diría que la Argentina es una gran lección de humildad para todos los economistas. Hay quien dirá que lo vio venir, pero yo creo que todos los economistas nos hemos engañado con el desastre que ocurrió en 2001. Y luego también, en cierta manera, nos sorprendió su recuperación, la vitalidad del crecimiento. Dicho eso, creo que uno de los grandes retos de la Argentina es ese proyecto país. Las grandes dificultades que tiene la Argentina son sus bandazos en las políticas económicas. Lo que se ha visto en la Argentina son más bien sucesiones de rupturas en vez de continuidad de políticas.

- ¿ Y esto es lo que provoca la desconfianza?

-Cuando digo "proyecto país", lo más importante, lo fundamental, es que los propios ciudadanos tengan confianza en ese proyecto, en el país. Después está el tema de los inversores extranjeros. Vuestros vecinos brasileños invirtieron mucho en la Argentina en los últimos años, pero la inversión de otros países ha decaído, por razones comprensibles. Me refiero a la queja por los contratos no respetados y por la volatilidad jurídica. Sobre ese tema, sin embargo, yo siempre digo: sí, es cierto, pero es como en una relación amorosa, donde los culpables de la ruptura son siempre dos. No se da exactamente la misma obsesión con otros países. Por ejemplo, con China. Pese a la inseguridad jurídica que hay en China, los inversores se lanzan a ese país como las moscas a la miel. Hay que reconocer que lo que se aplica es un doble criterio. Pero lo que tiene que hacer el país es corregir, porque, desgraciadamente, ni América latina ni la Argentina son China.

-Ante una recesión en Estados Unidos, ¿cree que América latina podría salir mejor parada gracias a su crecimiento actual?

-Hay países que ya no sólo están mirando a Estados Unidos. Chile es el ejemplo: 36% de sus exportaciones van a Asia, 15% de ese total, a China. Brasil y la Argentina han aumentado sensiblemente sus exportaciones a China. Es la primera vez en la historia de la región en que el punto de apoyo internacional del crecimiento no es sólo Estados Unidos, como fue hasta los años 80.

-En resumen: su diagnóstico en positivo.

-No sólo creo que la región está en una situación que no tiene nada que ver con los años 90, sino que creo que estamos cambiando totalmente de mundo. Voy a explicarlo a través de la teoría desarrollada por un gran economista argentino, Raúl Prebisch, que inventó las categorías de centro y periferia. Para mí, es precisamente eso lo que está terminando. Creo que el centro es cada vez menos centro y la periferia es cada vez menos periferia. Hace 50 años, los países de la OCDE representaban el 75% del producto bruto mundial. Hoy representan menos del 55%. Está surgiendo un mundo mucho más multipolar desde el punto de vista económico, en el cual están emergiendo fuentes de crecimiento y capitalismo en países que no son de la OCDE: China, la India, Rusia, Brasil, Africa del Sur, Turquía, México, Chile, etc.

-¿Se podría hablar de una relación Sur-Sur?

-La relación entre Asia y América latina es un ejemplo de este boom de los flujos Sur-Sur, del protagonismo que están cobrando los países emergentes. Además, por primera vez estamos viendo que muchos de esos países también son ganadores en la globalización. .

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