Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Otro intento de matrimonio imposible

Jueves 06 de marzo de 2008
0

Como parte de una orquestada campaña en pos de que se permita el casamiento entre homosexuales, dos personas de sexo masculino realizaron recientemente un nuevo intento de unión, esta vez ante el Registro Civil de Rosario.

El año último, la Cámara Civil de la Capital Federal había rechazado el amparo de dos mujeres que perseguían idéntico objetivo, pero, al parecer, ese precedente no ha amedrentado a la pareja formada por Martín Peretti Scioli y Oscar Marvich, quienes organizaron una ceremonia mediática. Ingresaron en el Registro Civil de la mano de políticos y legisladores, además de representantes de las entidades que agrupan a homosexuales.

Ambos sabían cuál iba a ser el resultado del intento, pero este paso era necesario para poder acudir a la Justicia. Aspiran ahora a recorrerla en todas sus instancias, desde las provinciales hasta las federales.

Más allá de lo expuesto en varias ocasiones sobre la imposibilidad física emanada de la naturaleza para formar un matrimonio que no respete la diversidad de sexos, llama la atención la persistencia en intentar la vía judicial para una cuestión que difícilmente pueda resolverse de un modo diferente del fijado por el Código Civil. No se trata de un capricho discriminatorio de Dalmacio Vélez Sarsfield ni de los autores de la reforma de 1985, sino de admitir que la institución del matrimonio está prevista para la heterosexualidad.

La unión homosexual es una opción libre de quienes eligen ese modo de relacionarse afectivamente no prohibida por la ley. Como todos los actos no prohibidos, tiene amparo constitucional. Pero no constituye ni puede constituir un matrimonio. No por desigualdad ni por discriminación, sino por imposibilidad física y natural.

Es necesario que la sociedad proteja aquellas instituciones que considera señeras y fundantes, siempre en el marco de respeto de los derechos individuales. Y es necesario que defienda el matrimonio y la familia naturalmente constituida. No destruyamos lo que la naturaleza sabiamente creó; como figura en la Biblia, "hombre y mujer los creó", para que se hicieran una sola carne.

Cuando las leyes se vuelven contra la naturaleza de las cosas pierden la autoridad que siempre debe acompañarlas, constituyéndose en simples expresiones vacías de contenido real.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas