Calvario para un comerciante de La Plata
Asaltaron 72 veces su estación de servicio
En la mayoría de los casos, los ladrones eran menores
LA PLATA.- Tras haber sufrido el 72º robo en los últimos tres años, el administrador de una estación de GNC de esta ciudad resolvió contar su situación a través de los medios de comunicación: "Lo hago para que se conozca lo que me está pasando a mí, como a mucha gente, y que sea leído y escuchado por quien pueda tomar decisiones".
Aunque Hugo Beber, de 59 años, está cansado de tantos robos, que le causaron importantes pérdidas materiales, de empleados y clientes, no piensa en armarse ni en contratar seguridad privada.
"Soy pacífico; si tuviera un arma, un asalto podría derivar en una situación trágica. Encima, capaz que, si mato a un ladrón, voy preso yo. La idea de contratar seguridad tampoco me convence: el costo es alto y la inseguridad no se resuelve; los que distribuyen cigarrillos y los bancos tienen custodia y, sin embargo, también les roban", dijo Beber a LA NACION.
Entonces, ¿cuál sería la solución? Según Beber, que existiera mayor presencia policial en las calles. "Pero debe haber una policía con recursos, porque la comisaría que me corresponde a mí, por ejemplo, sólo tiene dos camionetas. Es como pedirles que caven un pozo con una cuchara", ejemplificó.
Menores ladrones
La estación de servicio asaltada 72 veces funciona en la intersección de 13 y 520, a escasos metros de uno de los accesos a La Plata y de dos barrios muy humildes. Además de la venta de GNC, en el lugar hay una pequeña confitería, un cíber, un quiosco y dos cabinas telefónicas.
En la actualidad, trabajan allí 10 empleados. "Muchos han renunciado por miedo", contó Beber, que además administra otra expendedora de combustible situada a pocas cuadras: "Allí nos robaron más de 40 veces".
El último de los 72 asaltos, 70 de los cuales fueron denunciados a la policía, ocurrió a las 5.20 de anteayer. "Un minuto después de que se fue un patrullero, apareció una moto de baja cilindrada con dos chicos. Uno se bajó y con un arma obligó a la empleada del turno a entregar el dinero de la caja. Luego se fueron", relató Beber.
El hecho quedó registrado en las cámaras de seguridad que Beber había hecho instalar hace dos años. Sin embargo, no tiene demasiadas esperanzas de que las imágenes sirvan para resolver el delito.
"Gracias a las filmaciones, seis veces pudieron agarrar al ladrón de turno. Pero ¿qué pasó? Era menor de edad. Yo pasaba dos horas en la comisaría con los trámites de la denuncia y el chico era liberado en una. Encima, tenés que compartir el lugar de espera con la familia del menor, que viene a buscarlo y se enoja con vos... y la policía no puede hacer nada", dijo Beber.
Según la víctima, la mayoría de los 72 robos fueron perpetrados por menores de edad que viven en las inmediaciones y que llegan a la estación de servicio con la cara descubierta, en bicicleta o en moto, y armados con cuchillos o revólveres.
"Ellos observan y saben todo, y no podés reaccionar porque actúan enseguida; son agresivos. Mis empleados tienen la indicación de no resistirse. Lo material se recupera, pero lo moral y lo espiritual, no", expresó Beber, que tiene dos hijos y vive en Berazategui.
El hombre, que llega a las 8 y se va a las 22, concluyó: "Soy precavido, pero intento no aterrorizarme porque, si no, no se puede vivir. Busco que se sepa lo que me pasa. Quizás uno de los que lean esto sea el que puede tomar necesarias decisiones". .
Por Ximena Linares CalvoDe la Corresponsalía La Plata
