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La UBA está en emergencia y pide recursos

Por Raquel San Martín De la Redacción de LA NACION

Jueves 13 de marzo de 2008
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En una decisión de fuerte repercusión política, la Universidad de Buenos Aires (UBA) pidió ayer al gobierno nacional fondos para resolver sus problemas de infraestructura y una partida presupuestaria especial e inmediata para restablecer el servicio de gas, que ya está cortado en cuatro facultades.

La resolución, tomada en la primera sesión del año del Consejo Superior –que llevó seis horas de discusiones agotadoras hasta para los más experimentados–, declara además a la universidad “en estado de movilización y asamblea”.

Desde hace aproximadamente un mes, las facultades de Medicina, Ingeniería, Derecho y Ciencias Sociales no tienen gas, debido al deterioro de las instalaciones y a la detección de pérdidas en distintos sectores de los edificios. Peligra además, el suministro en las otras facultades que comparten la manzana con Medicina: Odontología y Farmacia y Bioquímica. Si bien la resolución no pone el pedido en cifras, se calcula que se necesitarían en principio $ 22 millones para reparar y controlar sólo las instalaciones de gas de 1.300.000 metros cuadrados que tiene la universidad.

Hallú presidió en la UBA una tensa reunión, de seis horas, en la que se aprobó el pedido de fondos
Hallú presidió en la UBA una tensa reunión, de seis horas, en la que se aprobó el pedido de fondos. Foto: DyN

En rigor, la iniciativa de embanderar a toda la UBA en este reclamo fue de la Facultad de Medicina -en particular de sus estudiantes-, donde muchos investigadores ya ven dificultada su tarea y piensan en discontinuar sus trabajos y donde se calcula que serían necesarios $ 7 millones para reparar las instalaciones de gas.

El proyecto aprobado fue presentado por la consejera estudiantil Carla Bonatti, estudiante de Medicina, mientras varias decenas de alumnos, profesores y representantes gremiales rodeaban a los consejeros con sus banderas y sus reclamos.

La discusión fue larga e incluyó cuestiones políticas, como la conveniencia de convocar a una jornada de protesta y movilización para el lunes próximo, lo que finalmente se descartó: entre los decanos y consejeros hay distintos grados de acercamiento con el gobierno nacional y no todos estaban convencidos de llevar la protesta a ese nivel de difusión pública.

Obras en marcha

"Este pedido tiene que tener una respuesta rápida y afirmativa porque trabajan aquí muchos investigadores, tenemos 30.000 alumnos y para muchos trabajos prácticos se usa gas", dijo a LA NACION el decano de Medicina, Alfredo Buzzi. "Necesitamos una solución de emergencia para no interrumpir completamente las investigaciones."

Por ahora, según contó, en la facultad se está colocando un tubo de 5 cm de diámetro que permitirá alimentar mecheros en 14 de los 18 pisos del edificio de Paraguay 2155 y se comprarán paneles eléctricos de bajo consumo para soportar la demanda de la obligada calefacción eléctrica cuando lleguen los días fríos.

A pesar del tono y el contenido del reclamo, la UBA recibe fondos del Plan de Infraestructura para distintas obras que están en marcha. Según comentó el secretario de Hacienda, Hernán Piotti, a LA NACION, durante el año pasado se armaron proyectos y pliegos para las reparaciones de gas y electricidad, tal como lo pide el Ministerio de Planificación para otorgar recursos para estas obras. Cada proyecto tiene un costo que pagó la UBA. Algunos se presentaron; otros están en proceso, y, según admitió Piotti, para hacer los que faltan "no hay presupuesto".

Anteayer, además, según pudo saber LA NACION, el rector Rubén Hallú se reunió con autoridades del Enargas para encarar las obras en Medicina, para las que todavía no se realizó el plan ejecutivo que se requiere.

Desde la Secretaría de Políticas Universitarias se detallaron las partidas giradas a la UBA: fondos para las dos primeras etapas de refacción del nuevo edificio de Ciencias Sociales, para reparación de ascensores del Hospital de Clínicas, $ 37 millones para la Facultad de Ciencias Económicas y $ 3 millones para la de Arquitectura.

"La cifra de recursos disponibles para obras no es infinita. Las universidades tienen que establecer prioridades. Si en dos obras se llevan $ 40 millones, cuando dicen que necesitan $ 22 millones para reparar toda la infraestructura, será que Ciencias Económicas y Arquitectura son la prioridad", dijo el secretario de Políticas Universitarias del Gobierno, Alberto Dibbern.

Mientras las declaraciones políticas se suceden, el trabajo cotidiano de docentes e investigadores se complica. En el Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina, por ejemplo, que ocupa cuatro pisos, tiene 150 investigadores, muchos del Conicet, y trabaja en la enfermedad de Chagas y el VIH, entre otros temas, hace semanas que falta el gas, y el trabajo ya es "aleatorio".

"Para nosotros el uso del gas es imprescindible. Trabajamos con microorganismos en condiciones de esterilidad y se esteriliza usando gas", explicó Daniel Sordelli, docente e investigador del departamento. "Además, todo el material contaminado y los desechos de los animales del bioterio deben esterilizarse."

Según dijo Sordelli, algunos procesos se pueden hacer sin gas, con materiales descartables, pero esta alternativa no cubre a todos los sectores. "Esto se va a agravar, y cualquier reparación, aunque sea de emergencia, no lleva menos de 90 días", dijo Sordelli para explicar por qué están pensando alternativas, como la provisión de gas licuado -que implicará redistribuir las tareas y suspender algunas- y trasladar investigaciones a otros sitios, como el Hospital de Clínicas.

"Lo importante es indicar el problema y llamar la atención pública sobre él", dijo el decano de Ciencias Sociales, Federico Schuster, también sin gas en sus dos edificios principales. Aunque admitió que "el impacto que sentimos nosotros es menor, porque no tenemos laboratorios", dijo que están trabajando para encarar las reparaciones, que costarán unos $ 25.000.

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