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Multitud y polémica por Luis Palau

El acto del predicador evangelista movilizó a miles de seguidores y causó trastornos en el tránsito

Sábado 15 de marzo de 2008
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Durante semanas su cara sonriente empapeló la ciudad y viajó pegada a los colectivos. Durante semanas, muchos se preguntaron quién era este hombre que decía atraer a millones de espectadores en cada evento que organiza.

Ayer, el misterio empezó a develarse, cuando el predicador evangelista Luis Palau se presentó en un escenario montado en el Obelisco y frente a un público que se extendía desde la avenida Corrientes hasta la avenida Belgrano y que ocupaba los carriles centrales de la 9 de Julio.

"Queridos argentinos, Dios te quiere, porque Dios es amor y no importa cuán lejos te hayas ido en tu vida moral, Dios no deja de quererte, porque fuiste creado por la mano de Dios", dijo ayer Palau, pasadas las 21.30, en un discurso que duró una hora, y frente a 300.000 personas, según los organizadores. Al cierre de esta edición, el número no había sido confirmado por la policía.

Jóvenes y familias se instalaron desde temprano en la avenida 9 de Julio, cortada al tránsito, lo que produjo controversias
Jóvenes y familias se instalaron desde temprano en la avenida 9 de Julio, cortada al tránsito, lo que produjo controversias. Foto: Rodrigo Néspolo

Pocos minutos antes, el pastor argentino, de 73 años, que vive en los Estados Unidos desde los años sesenta, había hecho "una invitación a abrir el corazón. Hoy es una noche de decisión", dijo, mientras miraba un reloj apoyado sobre el atril y leía sus apuntes.

La "invitación" es para los que por primera vez asisten al evento y eligen en esa noche volcarse al cristianismo. Así, los "amigos de remera anaranjada" -alrededor de 50.000 colaboradores de una iglesia evangélica denominada la Casa de Jehová de los Ejércitos (CJE)- como los llama Palau, se acercan a quienes levantan un pañuelo e inscriben a esos nuevos fieles.

La organización del festival "Hay esperanza" está a cargo de la Federación Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina: desde el personal de seguridad -que se parece a efectivos policiales de civil- hasta la prensa, pasando por los colaboradores, que inscriben a quienes quieran "aceptar a Jesús", todos pertenecen a las miles de iglesias evangélicas de Buenos Aires.

"Palau hace un llamado a la gente y nosotros hacemos un seguimiento para que otros consoliden el espíritu evangelista. Colaboramos, porque somos cristianos y tenemos la necesidad de servir a Dios y a la gente", contó a LA NACION Fabio García, un brasileño de 29 años que forma parte de la organización Juventud con una misión.

"Está bueno venir a este tipo de eventos, donde se promueven los buenos valores. Es un tipo muy directo con los mensajes. Habla cinco minutos y le llega a todo el mundo", dijo Ramiro Díaz, de 19 años, que por haber llegado pasado el mediodía se pudo ubicar muy cerca del escenario. "Nos gusta su mensaje de reconocer a nuestro salvador. Además, es un pionero en esto y por eso lo respetamos", dijo Giselle Manestar, de 25 años, mientras prácticamente no sacaba la vista del escenario.

No todos por Palau

Pero no todos fueron especialmente para ver al predicador. De hecho, salvo los cientos de organizadores que transitaban por el lugar, no era fácil encontrar a alguien que dijera que venía a ver sólo a Palau. El público, principalmente joven, había llegado desde temprano para encontrar una buena ubicación cerca del escenario, y así poder disfrutar de los músicos -todos cristianos-, que precedieron la presentación del pastor.

"Venimos porque hay música y es gratis", sintetizaron Javier y José, de 16 años, que desde el mediodía, y después de dos horas de viaje desde Florencio Varela, esperaban en primera fila la salida de su banda favorita.

Autorizados por el gobierno porteño (de lo que se informa por separado), los organizadores del festival fueron eximidos de pagar cualquier tipo de canon por la utilización del espacio público, pero debieron hacerse responsables de la limpieza y de los eventuales daños ocasionados en el predio.

El Sistema de Atención Médica de Emergencia porteño (SAME) instaló ambulancias en varias esquinas. Del operativo de prevención también participó la Cruz Roja Argentina y personal de seguridad propio de la organización del espectáculo.

Hoy, la convocatoria -que ayer se extendió hasta la medianoche- se repetirá desde las 15, con previsión de mayor cantidad de público, e incluirá presentaciones para chicos.

Luis Palau tiene 73 años. Nació en Ingeniero Maschwitz, en la provincia de Buenos Aires y vive en Oregon, Estados Unidos. Realizó más de medio millar de campañas de evangelismo en unos 80 países. Con su esposa, Patricia Scofield, tuvo cuatro hijos.

Según su organización, en emisiones radiales y televisivas, festivales masivos, libros, conferencias y recitales ha llegado a unos 800 millones de personas y se ha entrevistado con varios jefes de Estado, incluidas siete visitas a la Casa Blanca desde 2001.

Palau es autor de más de treinta libros. La semana pasada, presentó aquí su último título: Diálogo amistoso entre un ateo chino y un cristiano argentino, una conversación con Zhao Qizheng, ministro del gobierno chino e investigador en física nuclear.

En 1978, fundó una asociación evangélica, que lleva su nombre y que reúne a fieles de la Argentina, Canadá, los Estados Unidos, Guatemala y el Reino Unido, y que organiza festivales masivos en distintas ciudades, como el realizado ayer en Buenos Aires.

Por Nathalie Kantt De la Redacción de LA NACION

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