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Sábado 15 de marzo de 2008 | Publicado en edición impresa

Críticas al gobierno porteño por la autorización para realizar el festival

El Ejecutivo nacional cuestionó el corte de calles; el propio Palau se disculpó

Por Laura Rocha  | LA NACION

 
 
 

La decisión del jefe de gobierno, Mauricio Macri, de autorizar el festival de iglesias evangélicas en la zona del Obelisco un viernes en horario pico generó polémica. Los desórdenes y molestias que provocó la puesta en escena del pastor Luis Palau en el tránsito vehicular disparó las críticas, especialmente desde el gobierno nacional.

Quien tiró la primera piedra fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien, en declaraciones radiales, sostuvo: "No parece una decisión afortunada. Me llama la atención que, efectivamente, un día viernes y en la avenida 9 de Julio se haya autorizado una cosa así y creo que va a haber conflicto" de tránsito. En los hechos, las complicaciones de tránsito existieron. No obstante, en el gobierno porteño evaluaron que los cortes programados en la zona no provocaron grandes inconvenientes.

A las críticas también se sumó el ministro del Interior, Florencio Randazzo: "Deberían haberlo hecho en un lugar cerrado o en otro lugar ,y no, un viernes cortando la 9 de Julio, donde sabemos que se produce la mayor cantidad de tránsito", objetó el titular de la cartera política a la misma emisora. Y calificó a los funcionarios porteños que autorizaron los cortes de "hombres públicos" a quienes "les falta sentido común".

Tanta polémica provocó que el propio Palau se disculpó en forma pública: "Con corazón sincero, pido disculpas por la confusión que pueda crear. Pero, por otro lado, les rogaría a la población de la Capital y los que visitan la ciudad que piensen en el bien que va a quedar como resultado de estos dos días: pensemos en la muchachada que en vez de andar en drogas, va a estar pensando en lo espiritual".

Trámite extenso

No alcanzó con la bienvenida que días pasados le dieron políticos y empresarios en el Hotel Hilton ni con la recepción del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, en el Senado. Como en cada una de las oportunidades en las que estuvo en la Argentina, en 2001 y en 2003, la presentación de Palau volvió a causar polémica. Este año, el gobierno porteño declaró de interés el festival de iglesias evangélicas y autorizó el acto por el decreto N° 185/08 firmado por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri y varios ministros.

En rigor, el trámite para la autorización del festival comenzó en enero pasado en la Dirección de Culto de la ciudad. Por la magnitud del acontecimiento, se elevó el expediente a las distintas reparticiones que debían participar de la logística y la seguridad del acto. Luego, Macri reunió las resoluciones en un solo decreto, que firmó el cinco de este mes, según informaron en el gobierno.

"Si bien planteamos [a los organizadores] que se haga otro día insistieron en mantener la propuesta de realizar el festival el viernes y el sábado. Al analizar que se podía hacer un corte parcial y se podía minimizar el impacto en el tránsito, a pesar de que no era lo ideal, se autorizó", explicó el secretario general de gobierno, Marcos Peña a LA NACION.

"Sabíamos que era polémico, pero la última vez que vino [Palau] el festival se realizó en Libertador y Sarmiento, también un viernes y un sábado. Ahí el caos de tránsito que se genera es peor", evaluó el funcionario. En aquella oportunidad, incluso, había subido al escenario el entonces jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra.

Durante la jornada, además, circuló una versión: que el pastor evangelista había aportado fondos a la campaña del partido de Macri, lo que fue desmentido por fuentes muy cercanas al jefe de gobierno.

Al margen de la controversia, no fueron pocos los actos que se han hecho en la Plaza de la República desde el último regreso de la democracia: en días hábiles se realizaron, por ejemplo, los cierres de campaña de Eduardo Angeloz, Raúl Alfonsín e Italo Luder. En tanto, varios espectáculos ocuparon el lugar un sábado: en diciembre del año pasado, sin ir más lejos, el bailarín Julio Bocca se despidió allí de los escenarios ante cientos de miles de personas, y Daniel Baremboim ofreció un concierto junto con la Filarmónica de Buenos Aires un año antes. También ofrecieron conciertos Zubin Mehta, Soda Stereo y Fito Páez.

Tal vez, parte de la polémica sea la figura en sí, del pastor Palau, pero pocos se atreven a reconocerlo. .

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