El conflicto entre el campo el Gobierno no logra menguarse. En el séptimo día del paro agropecuario, el ministro de Economía, Martín Lousteau, ratificó la vigencia de las retenciones a las exportaciones de granos y defendió este esquema como una herramienta para "contener la inflación".
"Sin las retenciones, la inflación sería más alta", aseguró el funcionario, quien evitó dar precisiones sobre el nivel de la suba de precios.
Esta noche en el programa televisivo "A dos voces", transmitido por TN, Lousteau volvió a descartar una marcha atrás en la suba de retenciones y endureció su postura al asegurar que el sector "será responsable si existe desabastecimiento".
Lousteau acusó al sector agropecuario de mostrar "desdén con el resto de la sociedad" y aseguró que "ahora los campos valen cuatro veces más en dólares".
"¿Alguien se preguntó cómo sería la situación en el conurbano si subieran más los precios?", inquirió Lousteau en rechazo a las críticas por el impacto que tiene el esquema de retenciones móviles sobre los pequeños productores.
El ministro enfatizó además que el campo "se beneficia por el tipo de cambio competitivo y el subsidio a los combustibles".
Ya el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se había encargado desde el Ejecutivo de dar tanto las señales del malestar oficial como de llamar a la mesura y convocar las discusiones con las entidades representativas.
Es así que al mismo tiempo que cuestionó los motivos del paro y califico de "extorsivo" decir que faltará carne porque está fuera de las retenciones, Fernández ratificó que no habrá modificación en esa media e insistió en la necesidad de sentarse a dialogar.
En la misma línea de pegar y dar la mano, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, calificó la protesta del campo como "injusta, desproporcionada e inoportuna", en tanto advirtió que el gobierno "está siempre dispuesto al diálogo pero no negociará bajo presión ni extorsión".
En declaraciones radiales, el jefe de Gabinete estimó que "es necesario que recobremos la cordura y que nos pongamos a resolver una política agropecuaria y una política ganadera que nos permita, nos garantice sostener el crecimiento, sostener el aprovisionamiento interno y mejorar las exportaciones".
Según Fernández, el gobierno espera que "la dirigencia del campo y también los hombres del campo recapaciten un poco sobre lo que ha pasado en este último tiempo y sobre lo que les está pasando en el presente" por lo que calificó la medida de fuerza de "absolutamente desmedida".
En este sentido, ratificó que el gobierno no dará marcha atrás con las retenciones: "Nosotros no tenemos que retroceder nada", advirtió.
"Acá lo que hay que es recuperar la cordura y hablar para adelante", dijo, "si se quiere llevar adelante esta pelea, pues entonces llevemos adelante la pelea. Si siguen con el paro, pues que sigan entonces con el paro y nosotros les explicaremos a los argentinos cómo es exactamente lo que está pasando y vamos a mostrar numéricamente que tenemos absoluta razón, porque los márgenes de utilidad que tiene el campo aún con las retenciones que nosotros estamos imponiendo ahora son altísimos".
En otro orden, Lousteau ratificó la continuidad de la actual política cambiaria, a la que consideró "un pilar fundamental del actual modelo".
Además, indicó que "la actual rentabilidad de la soja en Brasil es un 15 por ciento menor a la de la Argentina" y esto se debe al tipo de cambio.
Lousteau continuó con la defensa de las medidas al afirmar que "el deber del estado es ser árbitro del bienestar general".
"Si fuera por el campo no tendría que haber ningún tipo de retenciones y si la soja llega a valer 10 mil dólares la tonelada, quedarse con la renta y que sólo se siembre soja".
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