
Por falta de espacio y de presupuesto
La carrera de ciencias de la computación de la UBA, en aprietos
Por Nora Bär | LA NACION
"Querido doctor Scolnik: estudio en el Instituto Indio de Tecnología, en Kanpur, y curso la licenciatura en Matemática y Ciencias de la Computación. Estoy interesado en desarrollar una investigación bajo su dirección por un período de alrededor de 12 semanas, entre mayo y julio de 2008..."
En el mundo académico "normal", la carta firmada por Suhkhpreet Singh que comenzaba con este párrafo se consideraría un verdadero honor. Pero para el doctor Hugo Scolnik, director del Departamento de Ciencias de la Computación de la UBA, no es más que otra causa de preocupación: "Quisiera saber dónde sentarlo", atruena Scolnik con un vozarrón proporcional a su altura.
Alojada en un laberíntico edificio construido hace más de cinco décadas y carente de mantenimiento durante gran parte de ese tiempo, la carrera que dirige enfrenta serios problemas de espacio y falta de presupuesto: para solventar los gastos corrientes de funcionamiento (como comprar enchufes y toner, pagar viáticos o reemplazar computadoras obsoletas) este año cuentan con 37.000 pesos.
"Lo más dramático es el lugar -dice-. Acá no hay lugar. Este es un edificio antiguo, lleno de problemas por todos lados, y cuesta mucho mantenerlo operativo. Los caños están pinchados por medio siglo de uso y estamos en una situación que simplemente nos impide alojar a más gente. Y lo peor es que el plan de infraestructura que acaba de anunciarse no contempla absolutamente nada para nosotros."
Según explica el matemático, si la situación es crítica para la mayoría de los departamentos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, en el caso de computación se siente con particular intensidad. No sólo porque las estrecheces son acuciantes, sino porque los alumnos que pasan por esas aulas tienen desocupación cero.
"Les ofrecen trabajos muy bien pagos desde segundo año de la carrera", asegura el doctor Fernando Schapachnik, secretario técnico del departamento.
Según Scolnik, la situación se agrava porque aunque en estos momentos la industria informática tiene requerimientos crecientes de recursos humanos, a diferencia de lo que ocurre en países del hemisferio norte, en la Argentina no se decide a apoyar organizadamente su formación.
"A veces se piensa que el éxito de un plan educativo es contar cuántos programadores produce -se enoja-. Con eso no vamos a ninguna parte. Corremos el peligro de tener gente de muy alto nivel capturada y retenida por las grandes empresas multinacionales, y de menor nivel para alimentar la industria nacional. Así la brecha seguirá aumentando, porque para desarrollar nuevos productos de altísima calidad se necesitan profesionales muy bien preparados."
Por otro lado, a pesar de que en el corto plazo se necesitarán centenares de especialistas, muchos chicos son reticentes a ingresar en la carrera. "A veces los chicos piensan que tienen que ingresar sabiendo y eso no es cierto -afirma Schapachnik-. La percepción de que las carreras humanísticas son más fáciles es equivocada, porque el proceso de abstracción es el mismo."
Scolnik y su equipo pueden formar a los jóvenes capaces de hacer una computación made in Argentina. Pero necesitan ayuda. .
