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¿Vale la pena el entrenamiento mental?

Expertos relativizan las estudios científicos que avalan los juegos de computadora que estimulan el funcionamiento cerebral

Domingo 23 de marzo de 2008
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LONDRES.- Estoy concentrado al máximo, observando un pequeño recuadro en blanco en medio de la pantalla de mi computadora. De un segundo a otro, una letra aparecerá en el recuadro y, al mismo tiempo, un pájaro irrumpirá en algún lugar de la pantalla. Mi tarea es "cazarlo" con la flecha accionada por el ratón de la computadora, y luego tipear la letra en el recuadro.

Tengo un pretexto por si mi jefe me descubre jugando en la oficina: estoy adiestrando mi cerebro. Cuanto más practique, más inteligente se volverá mi cerebro y mejoraré mi rendimiento laboral, o por lo menos eso fue lo que me dijeron.

El juego Birdwatching nació en los Laboratorios Lumos, de San Francisco, una de las decenas de compañías que surgieron para lucrar con el furor del "entrenamiento cerebral". Como la mayoría de sus competidores, la teoría que impulsa sus ventas es franca y directa: el cerebro humano es como un músculo: cuanto más se use, más poderoso se volverá.

Para quienes creen en eso, actualmente en el mercado hay cientos de juegos para realzar la actividad cerebral. El producto más conocido es un videojuego llamado Brain Age , desarrollado por el neurocientífico Ryuta Kawashima de la Universidad de Tohoku, en Japón, y es promovido por la actriz Nicole Kidman.

Si bien cada uno de esos juegos proclama aspectos favorables levemente diferentes, en términos generales ofrecen uno o dos beneficios. O bien "mejoran el normal funcionamiento cerebral" -cosas como la atención, la memoria y la rapidez mental- o "aminoran la decadencia que viene con la edad". Las compañías afirman que sus programas están sustentados en las más recientes pruebas científicas.

Pero ¿da resultado el adiestramiento cerebral? "Depende. Es como si preguntáramos si los fármacos dan resultado. Dependerá de la molécula", respondió Torkel Klingberg, especialista en adiestramiento cerebral del Instituto Karolinska, de Estocolmo.

El mercado norteamericano relacionado con el adiestramiento cerebral movió apenas 2 millones de dólares en 2005, pero se esperaba que moviera unos 80 millones de dólares en 2007. El catalizador de ese aumento meteórico probablemente haya sido el lanzamiento, en 2005, de Brain Age , del que se han vendido más de 14 millones de copias en todo el mundo.

Como sus competidores, Brain Age es un conjunto de acertijos y videojuegos que se valen de capacidades cognitivas como la memoria, la atención, y la rapidez mental. Como sucede con todos los videojuegos, cuanto más juega uno, mejor lo hace. Lo que hace que los juegos de adiestramiento cerebral sean especiales, así dicen, es que los mejoramientos no ocurren sólo dentro del contexto del propio juego sino también en el mundo real.

Usarlo o perderlo

En un plano superficial, esto tiene bastante sentido. Ya se sabe que la gente mayor que permanece mentalmente activa resiste más la decadencia cognitiva y la demencia, y muchos estudios científicos han respaldado la hipótesis de "usarlo o perderlo". Si da resultado para la gente mayor, ¿no debería dar resultado para todos?

Tal vez sí. En los últimos 15 años, los neurocientíficos han acopiado abundantes pruebas de que importantes funciones cognitivas como la memoria, la atención y la rapidez mental pueden ser mejoradas con el adiestramiento cerebral, no sólo en los mayores, sino también en los jóvenes adultos sanos. También hay estudios que demuestran que plantear desafíos a una región específica del cerebro la estimula para que crezca y se desarrolle.

La mayoría de las compañías que ofrecen adiestramiento cerebral no llegan a especificar de qué manera su producto modificará físicamente el cerebro de una persona. Como prueba de que los programas de adiestramiento cerebral dan resultado, tienden a señalar el peso absoluto de los datos acumulados, pero si se va más a fondo las cosas comienzan a ser menos definidas.

"Faltan entre 12 y 15 años de buen trabajo científico de laboratorio para orientar y corregir el rumbo de los cerebros. Todo puede ser mejorado. El cerebro es masivamente dúctil, si se lo adiestra de manera correcta", comentó Mike Merzenich, neurocientífico de la Universidad de California en San Francisco, y director de Posit Science, compañía que desarrolla programas "que mejoran el estado del cerebro".

La diferencia es clave: el cerebro parece ser adiestrable, pero hay que hacerlo correctamente.

"Eso significa que cada programa de adiestramiento cerebral debe ser evaluado por sus propios méritos. Y cuando uno hace precisamente eso, las dudas comienzan a asomar. Los experimentos con programas específicos tienden a ser escasos, con pocos participantes, y no muy controlados. A menos que se haya demostrado que un programa de adiestramiento tuvo éxito bajo las rigurosas condiciones de una adecuada evaluación clínica, los resultados deben ser considerados provisionales."

El programa Lumosity, creado por los Laboratorios Lumos, es un ejemplo típico. Según Mike Scanlon, director del departamento científico de la compañía, el programa de adiestramiento cerebral fue adaptado a partir de experimentos en psicología y literatura relacionada con la neurociencia cognitiva. Los propios experimentos de la compañía muestran que 30 sesiones de adiestramiento produjeron signficativas mejoras en pruebas de atención visual y memoria funcional.

Esto suena impresionante hasta que uno tiene en cuenta que los experimentos incluyeron a 14 personas, y que los resultados no fueron publicados en una revista especializada evaluada por colegas. Lumos sostiene que su programa enseña a ejercitar la rapidez mental y el control cognitivo, pero aún tiene que dar pruebas que respalden eso.

Resultados provisionales

Esto no quiere decir que el programa Lumosity no da resultado ni que los experimentos fueron mal diseñados. Lo que sí sugiere es que el programa Lumosity no puede asegurar que sea una vía comprobada hacia un cerebro mejor dotado, y que los resultados obtenidos por la compañía, y los de muchas de sus competidoras, deben ser tenidos en cuenta como provisionales.

Sin embargo, la ausencia de pruebas fehacientes no es necesariamente considerada un problema. Susan Greenfield, de la Universidad de Oxford, ha apoyado públicamente el programa de adiestramiento cerebral MindFit para personas mayores sobre la base de una investigación que aún tiene que ser evaluada por colegas. Greenfield señaló que está persuadida de que existe la suficiente evidencia de que el adiestramiento cerebral vale la pena.

"Creo que da resultado. ¿Qué se puede perder? No se corre ningún riesgo", agregó. Hay que destacar que ningún estudio ha demostrado que el adiestramiento cerebral empeore las capacidades cognitivas.

Traducción: Luis Hugo Pressenda

Por Graham Lawton De New Scientist

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