En medio de la preocupación oficial por el paro agropecuario, el gobierno de Cristina Kirchner les ofrecerá una “instancia de diálogo” a los productores y ruralistas para que levanten la protesta por la suba de las retenciones a las exportaciones del agro. A cambio de ello, la Casa Rosada los beneficiaría con una serie de medidas complementarias para atenuar los costos de insumos y fletes, diferenciadas por sectores, por volumen de producción y por regiones.
Según confiaron a La Nacion fuentes gubernamentales, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, les pidió a los gobernadores del PJ que intenten restablecer un diálogo directo con los ruralistas provinciales. Si éstos levantan el paro, el Gobierno le garantizaría al agro la rentabilidad futura con ayudas diferenciales.
Se orientarían a paliar la suba por la inflación de los costos de insumos, fertilizantes y fletes. El Gobierno aplicaría para ello subsidios o beneficios impositivos o financieros.
Un paper que circula en la Casa Rosada indica que cada sector recibiría, a su vez, un trato diferenciado en función del tipo de producción (carne, leche o granos), de la distancia respecto del puerto de exportación, y del tamaño de su emprendimiento.
Pero, según pudo saber La Nacion de fuentes provinciales, las negociaciones no han avanzado. Los ruralistas no aceptan levantar el paro ni los cortes de ruta en el interior, que hoy cumplen once días, si antes el Gobierno no revoca, lisa y llanamente, la aplicación de retenciones móviles para la soja, el girasol, el maíz y el trigo, anunciada hace quince días.
La Casa Rosada asegura que no negociará esa medida, dispuesta entonces por el ministro de Economía, Martín Lousteau. Si no hubiera acuerdo, confiaron a La Nacion fuentes oficiales, se podría disponer el cierre de las exportaciones de carne o de los productos que sufran desabastecimiento en el mercado interno.
"No daremos marcha atrás en las retenciones móviles. No nos van a correr con paros", dijo a LA NACION un alto funcionario de la Casa Rosada. Para cubrir los productos faltantes, también se analiza la venta de ganado de las Fuerzas Armadas o de empresarios amigos del Gobierno en el Mercado de Liniers.
Los borradores de Economía contienen planes de fertilización para todos los productores, pero con énfasis en los más pequeños; promoción de producciones regionales, como manzanas, peras y algodón; subsidios al uso de semillas de maíz y girasol; o políticas de estímulo, compensación y créditos para sectores diferenciados.
"Esto será discutido sólo si se levantan las medidas de fuerza", confirmaron en el Gobierno.
Por su parte, cortado el diálogo con las entidades ruralistas, Alberto Fernández les encomendó a los gobernadores más amigos, Juan Schiaretti, de Córdoba; Sergio Urribarri, de Entre Ríos, y Jorge Capitanich, de Chaco, que entablaran conversaciones con dirigentes agropecuarios de sus respectivas provincias de la Sociedad Rural (SRA), Confederaciones Rurales (CRA), Federación Agraria (FAA) y Coninagro. Y también con dirigentes autoconvocados.
IrritaciónPero en todos los casos la respuesta fue la misma: para dialogar, primero el Gobierno debe retrotraer la suba de retenciones. "Hay mucha irritación y bronca en las rutas. Los productores no le creen al Gobierno para dialogar", dijo a LA NACION María del Carmen Alarcón, secretaria de Integración Regional del gobierno de Santa Fe. El gobernador santafecino, Hermes Binner, socialista y opositor, se sumó al reclamo de "diálogo". Por su parte, Schiaretti, Urribarri y Capitanich recibieron por ahora la misma respuesta de descreimiento que señaló Alarcón.
En otras provincias, como Tucumán, el paro agropecuario provocó una crisis en el gabinete. El gobernador José Alperovich, que expresó su apoyo al Gobierno por la suba de las retenciones, debió aceptarle la renuncia a su ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, y al presidente del Ente Tucumán Turismo, Roberto Martínez Zavalía, quienes son dirigentes ruralistas.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, en tanto, sólo participó del llamado al diálogo en forma de declaraciones, hace dos días. Una gira comercial por Brasil que terminará el miércoles le impidió tomar contacto con ruralistas. Sus allegados aseguran que se alineó a Balcarce 50 y que buscará "ser útil a la estrategia de diálogo del gobierno nacional".
Otros aliados al Gobierno defendieron la búsqueda del consenso: el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain, pidió levantar los cortes, y el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, aclaró que su gremio de camioneros "de ninguna manera" aplicará la violencia contra los productores rurales, pero les pedirán "que dejen pasar a los camioneros, que no tienen nada que ver con el paro".
Por Mariano Obarrio
24.03.0812:39
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