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Bautizó a un musulmán

El Papa abre otra polémica con el islam

El Mundo

Por   | LA NACION

ROMA.- En un gesto que causó gran estupor y que fue interpretado como un nuevo desafío al fundamentalismo islámico, Benedicto XVI bautizó anteanoche en la vigilia pascual, el momento más solemne de la liturgia católica, a Magdi Allam, un famoso periodista musulmán, subdirector del diario Corriere della Sera.

La conversión al catolicismo de Allam, una personalidad de muy alto perfil en Italia, causó una fuerte polémica en ámbitos musulmanes italianos y temor a que pueda transformarse en un nuevo disparador de tensión entre el Vaticano y el mundo islámico. Allam, un musulmán no practicante nacido en Egipto hace 55 años, que vive en Italia desde hace décadas, es conocido por sus posiciones fuertes contra el extremismo islámico, y por su aguerrida defensa de Israel y de Estados Unidos. Justamente por esto vive con custodia desde hace cinco años.

Allam, que eligió llamarse Cristiano, fue bautizado junto con otras seis personas en una ceremonia solemne que, como es tradición, el Papa realiza con un grupo de personas en la vigilia pascual, en la basílica de San Pedro.

El hecho de que Allam estuviera entre los catecúmenos fue mantenido en secreto hasta poco antes del inicio de la ceremonia. Fue entonces cuando el Vaticano, como anticipándose a una tormenta, explicó que "para la Iglesia Católica, cualquier persona que pide recibir el bautismo después de una profunda búsqueda personal, una elección plenamente libre y una adecuada preparación tiene el derecho de recibirlo".

"El Santo Padre administra el bautismo en el curso de la liturgia pascual sin hacer diferencia de personas", agregó un comunicado de la Santa Sede.

El gesto de Benedicto XVI -que tuvo lugar tres días después de que el líder de la red terrorista Al-Qaeda, Osama ben Laden, lo amenazara en un mensaje-, trajo a la memoria el episodio de Ratisbona. Es decir, la furia que se desató en el mundo islámico en septiembre de 2006, después de que el Papa pronunciara un controvertido discurso en la Universidad de Ratisbona, en Alemania.

Entonces, Joseph Ratzinger relacionó el islam con la violencia y citó a un emperador bizantino. Sus palabras inflamaron tanto al mundo islámico, donde hubo templos quemados y hasta una monja fue asesinada, que el Pontífice debió volver atrás, asegurar que había sido malinterpretado, y pedir disculpas en reiteradas oportunidades.

En un intento por restablecer puentes con los musulmanes, el Papa no sólo rezó en una mezquita en su último viaje a Turquía, a fines de noviembre de 2006. También decidió, luego de recibir una carta de un grupo de intelectuales islámicos, establecer un foro de diálogo entre cristianos y musulmanes, que se reunirá en noviembre próximo en el Vaticano.

Pero en realidad fue el mismo Allam el que hizo rememorar Ratisbona. Lo hizo en una carta que escribió en el Corriere della Sera para explicar su decisión de convertirse al catolicismo. Con un estilo directo y encendido, Allam explicó que, tras haber intentado luchar por un islam moderado, y haberse visto obligado a una "vida blindada" debido a las amenazas de muerte, llegó a la conclusión de que "la raíz del mal está implícita en un islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo".

"El milagro de la resurrección de Cristo se ha reflejado en mi alma y la ha liberado de una predicación en que el odio y la intolerancia predominan sobre el amor y el respeto al prójimo -escribió-. Mi mente se liberó del oscurantismo de una ideología que legitima la mentira y la simulación, la muerte violenta que induce al homicidio y al suicidio, la ciega sumisión a la tiranía, permitiéndome adherir a la auténtica religión de la Verdad."

Allam, que está casado con una católica, reveló en la carta que para su conversión había sido decisivo un encuentro que tuvo con Benedicto XVI. "Como musulmán comencé a admirar y a defender [al Papa] por su maestría en definir la relación indisoluble entre fe y razón como fundamento de la auténtica religión", indicó, en clara referencia al discurso de Ratisbona.

El periodista señaló que, al aceptar bautizar públicamente a un musulmán, el Papa había lanzado "un mensaje explícito y revolucionario a una Iglesia que hasta ahora ha sido demasiado prudente en cuanto a la conversión de musulmanes, por miedo a no poder proteger a los conversos frente a la condena a muerte por apostasía" del islam, religión que prohíbe a sus fieles convertirse a otras creencias.

Aseguró que, como Benedicto XVI, que no tuvo miedo de realizar "un gesto histórico y valiente" al bautizarlo, no les teme a las seguras condenas a muerte que le llegarán ahora por apostasía.

La Unión de Comunidades Islámicas de Italia -organización frecuentemente criticada por Allam-, reaccionó con cautela a la sorpresiva y rimbombante conversión. "Es un adulto, libre de tomar sus decisiones personales", dijo su vocero, Issedin El Zir.

Yahya Pallavicini, vicepresidente de Coreis, otra organización musulmana, dijo que respetaba la decisión de Allam, aunque se sentía "perplejo" por el alto perfil que había elegido para convertirse. "Si Allam tuvo realmente un llamado espiritual tan fuerte, quizás hubiera sido mejor que lo hiciera más delicadamente, quizá [bautizándose] con un sacerdote de Viterbo, donde vive", dijo Pallavicini a la agencia ANSA.

Pero la reacción más dura llegó de Sherif El Sebaie, periodista egipcio, como él, que colabora con el diario Il Manifesto . Tras felicitar a Allam, dijo que esperaba que, ahora que "se liberó finalmente de la raíz del mal de un islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo, actúe según los dictámenes de Jesucristo, que supo amar al diferente, al ladrón, al asesino, a la prostituta y al corrupto". .

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