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"Hoy se penaliza al que tiene éxito"

El escritor advirtió sobre un prejuicioque impide a la región salir del subdesarrollo; profundizó sus críticas a Chávez

Viernes 28 de marzo de 2008
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ROSARIO.- Mario Vargas Llosa dice que prefiere la literatura a la política. Puede ser. Pero ayer, durante la media hora de charla con LA NACION dejó ver que la política ocupa un lugar importante en su vida y que, además, disfruta a lo loco cuando habla del tema.

Así, no se privó de sentar una posición respecto del conflicto que el gobierno de Cristina Kirchner mantiene con el campo por las retenciones a las exportaciones agropecuarias. "Son un impuesto al éxito", dijo el escritor peruano, que participa en esta ciudad de un seminario internacional que organiza la Fundación Libertad.

Juega con las manos mientras conversa; mira a los ojos; se enfervoriza cuando quiere reforzar una idea y usa a menudo un latiguillo ("no es verdad") ante cada aseveración. Sólo abandonó un segundo su circunspección: cuando se le preguntó si le gustaría conocer a la Presidenta. El autor de La ciudad y los perros se tiró hacia atrás en la silla, rió con ganas y enmascaró su voluntad en una supuesta imposibilidad ajena: "No Yo creo que los presidentes están muy ocupados...". Retomó la seriedad al instante.

"Chávez es un elemento desestabilizador y una persona mesiánica", dijo Mario Vargas Llosa
"Chávez es un elemento desestabilizador y una persona mesiánica", dijo Mario Vargas Llosa. Foto: Mario García

-Llegó a la Argentina cuando se desataba una nueva crisis

-Sí, he visto. La impresión que yo tengo es de que ha herido mucho esto de las retenciones, que son impuestos a un sector económico que tiene éxito. Pareciera que se está penalizando el éxito, como si tener éxito fuera algo culposo y, por lo tanto, se le exigen determinadas cargas tributarias. Eso responde a una idea del desarrollo equivocada: que un empresario tenga éxito no es malo; al contrario, es bueno para el país porque crea trabajo, crea una riqueza que puede servir para nuevas inversiones, puestos de trabajo. Mientras no venzamos ese prejuicio que nos hace pensar que tener éxito económico es malo, no vamos a salir del subdesarrollo. En lugar de penalizar el éxito hay que estimularlo.

-Los analistas coinciden en que el punto de mayor debilidad del Gobierno, más allá del conflicto con los ruralistas, es la falta de intención para dialogar. ¿Coincide?

-No quisiera intervenir en detalles de política local. No es mi papel. Puedo dar una opinión general, pero sería una intrusión de mi parte

-¿Tampoco opina sobre el gobierno de Cristina Kirchner?

-[Se ríe.] No Creo que "por sus obras los conoceréis", y ése es el precepto que vale en política. Hay que desearle a la Argentina que vuelva a ser el país próspero y poderoso que fue.

-¿Conoce personalmente a Cristina Kirchner?

-No.

-¿Y a su marido, el ex presidente Néstor Kirchner?

-Tampoco.

-¿Le gustaría conocerlos?

-[Risas.] No, yo creo que los presidentes están muy ocupados y no tienen tiempo para recibir escritores

Se lo ve bien a Vargas Llosa, aunque un poco cansado. Es la víspera de su cumpleaños (hoy cumple 72) y la semana pasada se sometió a un chequeo médico. Está en Rosario desde anteanoche, después de haber pasado unos días por El Calafate, de donde volvió "impactado", y por Buenos Aires, donde lo convirtieron en visitante ilustre.

-Le "robo" una pregunta que usted se hace en Conversación en La Catedral en relación con la vida de Perú: ¿en qué momento se jodió América latina?

-No es el caso de toda América latina. Hay países que están avanzando muy rápido, como Chile. El gran error es pensar que fórmulas que han fracasado totalmente -un Estado centralista, una economía estatizada- puedan alcanzar el desarrollo. Los países que lo han intentado fracasaron estrepitosamente. Es el caso de Venezuela. Dramático: se hunde cada vez más en el fracaso económico a pesar de tener los petrodólares, ese maná caído del cielo. Hay una ceguera ideológica.

-¿Lo considera a Chávez un elemento disonante en la región?

-Creo que es un elemento desestabilizador porque es una persona mesiánica con pretensiones de ser el nuevo Bolívar. Y tiene petrodólares que derrocha de manera muy irresponsable, tratando de subvertir a los países que no siguen su modelo. Lo trata de hacer en Colombia, en Perú. Lo hace en muchos lugares subvencionando la gasolina Una ayuda económica que viene envenenada, porque viene con un precio de tipo ideológico y político.

-Muchos países de la región se benefician con

- se benefician provisionalmente, pero si el precio que pagan los gobernantes es que nuestras democracias se desplomen y se establezcan regímenes populistas no se están beneficiando.

-¿Cree que la Argentina tiene algún riesgo en ese sentido?

-Bueno, Chávez ha intentado seducir a la Argentina comprando la deuda externa... Yo espero del pueblo argentino y de su clase dirigente que no vayan a caer en ese juego terrible.

A Vargas Llosa la agenda del seminario lo tiene trajinado. Por la mañana, palabras de apertura; luego, una recorrida por el parque España; por la tardecita, una mesa redonda en el teatro Laprida, que estaba de bote en bote, y, por la noche una comida con los panelistas. Su esposa, Patricia, que lo acompaña, disfruta de la ciudad.

-¿Cómo se hace para que las ideas políticas sean parte de la cultura?

-Uno de los grandes problemas con la política es que se ha vuelto un puro pragmatismo, ha quedado divorciada del mundo de las ideas, convertida en la administración de lo que existe; así la política se apolilla, se herrumbra. Y para países como los nuestros con problemas tan enormes es fundamental que haya una gran creatividad para responder a todos esos desafíos. Hay que poner en marcha la creatividad sin apartar los pies de la realidad para poder quemar etapas...

- pero la ortodoxia dice que no es bueno quemar etapas.

-El mundo en el que vivimos, transformado por la globalización -a la que muchos atacan sin darse cuenta de que es lo mejor que le ha pasado a la humanidad-, ha abierto unas posibilidades que no ha tenido nunca el mundo y, entre ellas, la posibilidad de quemar etapas, es decir, aprovechar las experiencias de otros países para no repetir errores y poder avanzar a mayor velocidad.

-La globalización hizo, en muchos casos, que países poco desarrollados de América latina hubieran sufrido un alto índice de pobreza y aún sufrimos esas consecuencias

-Porque no hemos sabido aprovechar la experiencia. Nos hemos aferrado a modelos anacrónicos. Hay que abrir la economía, atraer inversiones, permitir la competencia en el campo económico, todo dentro del sistema democrático. Si nos negamos a ver eso, vamos a seguir atascados en el subdesarrollo y la pobreza.

Por Alejandro Di Lázzaro Enviado especial

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