Actividad física: calidad antes que cantidad
Por Máximo Ravenna y Daniel Meaglia
En congresos, seminarios, cursos, charlas y conferencias locales internacionales, al igual que a través de estudios y de estadísticas, es posible comprobar que el ejercicio adaptado al estado de la persona sirve como herramienta fundamental –o inyección sin dolor– para mantener o recuperar la calidad de vida de la persona.
Cuando hablamos de ejercicio o actividad física adaptada, no debemos olvidar las palabras y la educación que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está multiplicando por todo el mundo. "La actividad física debe ser adaptada al estado y posibilidad de cada persona, teniendo en cuenta la calidad de la actividad y la técnica y no la cantidad en esfuerzo y tiempo."
Estas conclusiones provienen de estudios e investigaciones realizadas por diferentes instituciones mundiales, como por ejemplo las presentadas en el ultimo Congreso Internacional de Obesidad, realizado en Sydney en 2006, que muestran cómo países como Australia, Nueva Zelanda, Japón, Inglaterra, Estados Unidos o Italia, entre otros, trabajan el ejercicio moderado o adaptado con pacientes que padecían o padecen diferentes afecciones como obesidad, osteoporosis, hipertensión o diabetes.
Esos estudios mostraban en sus resultados una respuesta en común: "Las mayores mejorías o recuperaciones se producían en los pacientes que realizaban ejercicios adaptados y no en forma rápida y compulsiva teniendo en cuenta, por supuesto, que dentro del tratamiento participaba un equipo interdisciplinario como médico tratante, nutricionista, etcétera".
También los beneficios y los resultados se fueron descubriendo cuando se extendieron los estudios a personas sanas sedentarias que se incorporaron a un plan de ejercicios o actividades adaptadas. Se pudo comprobar, entonces, que a medida que pasaban los años, no sólo mantenían su calidad de vida, sino que mejoraban en algunos aspectos.
Es importante, por eso, comenzar a romper un poco con el mito de que cuanto más duele el ejercicio, mejor es. Los estudios y resultados demuestran que esto no es real. Al planificar la actividad física, hay que hacerlo respetando su estado general, provocando un cambio o cambios de conductas paso a paso, porque si se pone en acción y se rompe el sedentarismo se mejora también la calidad de vida.
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