Francisco Fernández Fernández falleció ayer en forma repentina; vivió en la Argentina y luego se radicó en su país, España, donde fue agricultor
08.09.2012 | 11:05
Europa se ha quedado sin su persona más longeva. A sus 111 años falleció ayer el español Francisco Fernández Fernández, conocido como Quico, en la pequela localidad de Pinilla de Valderría, en la norteña provincia de León.
Durante su larga vida formó una gran familia, vivió en la Argentina durante un tiempo para luego radicarse nuevamente en su país. Nació el 24 de julio de 1901, acostumbraba a celebrar sus cumpleaños al día siguiente, festividad de Santiago Apóstol, reuniendo a toda la familia, rodeado de sus tres hijos, siete nietos, catorce bisnietos y una tataranieta.
Fue pastor, se dedicó a la agricultura, al aprovechamiento de la resina y a tallar madera de pino, en una zona arrasada hace unos días por el incendio forestal más grave registrado en la región de Castilla y León en la última década.
Más de 100 años de vida le permitieron a Fernández Fernández ser testigo de una guerra civil, la dictadura franquista, la industrialización y la vuelta a la democracia en España, además de las dos guerras mundiales.
Quienes lo visitaban en su casa eran agasajados por las anécdotas, aunque no todas fueran de buenos recuerdos. Por ejemplo, cuando en 1936 fue obligado a enterrar a unos rebeldes que aparecieron muertos en un monte durante la Guerra Civil.
O el percance que sufrió siendo niño cuando pastoreaba ovejas y se desorientó entre la nieve, pasando más de 24 horas perdido en el monte y a punto de morir congelado.
La Escuela de Medicina de Harvard de los Estados Unidos realizó un estudio sobre loa longevidad de Fernández, a quien toda España recuerda.
Agencias DPA y EFE .