SECCIONES

Un giro histórico para el futuro de Internet

Por Ariel Torres  |  LA NACION

22.03.2014 | 00:00

Hace poco más de una semana, el viernes 14 a la noche, cuando ya me estaba por ir del diario, cayó una de esas noticias bomba que te dejan pensando si sus promotores no tienen fin de semana, si la realidad se ha vuelto en nuestra contra o qué. En breve, la novedad era que Estados Unidos cedía el control sobre Internet a la comunidad internacional. ¡Y me lo dicen un viernes a la noche!

La verdad es que el plan no había sido comunicarlo el viernes, sino el lunes por la mañana. Sólo que se filtró y entonces decidieron blanquear el asunto. (A propósito, es bastante difícil que una noticia de este calibre no se filtre; desde temprano había tenido indicios de varias personas allegadas a los organismos que lideran Internet.)

En el momento consulté un par de fuentes, subí una actualización rápida a lanacion.com y luego me quedé dándole vueltas al asunto. Muy pronto me di cuenta de que me faltaba información. En un principio, por ejemplo, no estaba muy claro cuáles de las funciones técnicas de Internet pasaban de la órbita del gobierno de los Estados Unidos a la (así llamada, por ahora, y sin más detalle) comunidad global de Internet.

En total, estaba tratando de analizar una noticia sin suficientes datos. Más aún, y como se verá enseguida, todavía hay muchos cabos sueltos y cuestiones fundamentales por definir. Por eso, mi primer paso fue poner en claro cuál es exactamente la naturaleza de este "paso evolutivo en la historia de Internet", como se lo ha llamado.

Número puesto

Simplificando muchas cosas, el asunto es así. De las funciones originales de Internet hay una que se conoce como IANA, siglas de Internet Assigned Numbers Authority. Esa función tiene tres ejes. Por un lado, administrar la zona raíz del servicio de nombres de dominio, o DNS, por sus siglas en inglés, que es clave para que Internet marche correctamente.

Por otro, coordinar la asignación global de bloques de direcciones IP, algo así como el mayorista al que recurren los registros regionales de Internet (el que corresponde a nuestra región es Lacnic: www.lacinc.net) cuando se quedan sin bloques.

Tercero, registrar los números de puertos para los protocolos que se usan en Internet.

Ya sé, todo esto suena a que tu realidad se ha fracturado o que en algún momento te vas a despertar; pero no, ya se va a aclarar.

Se vence el contrato

De estas tres, la más crítica es la administración de la zona raíz, el nivel más alto de la jerarquía de las direcciones de Internet. Hoy la administra la Icann (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers; IANA es un departamento de la Icann), mediante un contrato con el Departamento de Comercio de Estados Unidos; la que mantiene, en la práctica, la zona raíz es la compañía estadounidense Verisign (de hecho, tiene dos de los trece servidores raíz del sistema de nombres de dominio, el A y el J).

Pues bien, lo que la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información de Estados Unidos (NTIA, por sus siglas en inglés; una agencia del Departamento de Comercio de Estados Unidos) comunicó esta semana es que en septiembre de 2015, cuando el contrato actual con Icann se venza, no le será renovado. Desde ese momento en adelante, las funciones de IANA pasarán a una comunidad global de Internet con participación de todos los sectores de la sociedad con intereses en Internet (a mi juicio, todos los sectores y ya), incluidos los gobiernos. Se pretende que en pie de igualdad, lo que me suena algo candoroso. Pero veremos.

El comunicado de la NTIA (en inglés), aquí.

El comunicado de Lacnic (en español), aquí.

Qué significa

La primera consecuencia de esta medida será que Estados Unidos no podrá unilateralmente eliminar de la zona raíz a países enemigos o con los que mantiene un embargo comercial. Nunca lo han hecho, pero por ahora tienen esa potestad.

La segunda consecuencia es que hasta septiembre de 2015 queda casi exactamente un año y medio, un plazo exiguo o, al menos, muy apretado para definir quiénes y cómo asumirán algunas de las funciones más críticas de Internet. Esto deberá hacerse, por añadidura, de manera consensuada con la NTIA.

Una de las condiciones que impuso este organismo, condición sabia, en mi opinión, es que las funciones de IANA no vayan a parar a una entidad gubernamental o intergubernamental (digamos la International Telecommunication Union, dependiente de la ONU).

Por ahora, no está definida cuál es esa comunidad internacional de Internet que tomará la posta de IANA. Ni cómo se hará el traspaso. Ni qué ocurrirá con Verisign. Y también está en discusión un tema paralelo, muy sensible desde varios puntos de vista, que es la ubicación física de la sede de Icann.

O sea, que todo el asunto está muy verde. Como me dijo una de las fuentes con las que conversé esta semana: "Estamos en el proceso de definir un plan para definir un plan".

Pero es también una decisión tomada. Una decisión, además, que Estados Unidos no tenía más remedio que tomar. Hacía mucho tiempo que los representantes de los otros países conectados venían reclamando que cedieran el control de estas funciones. Ahora, tras las revelaciones de Edward Snowden, Estados Unidos se quedó sin autoridad moral para resistir ese reclamo.

Dicho sea de paso, no existe ninguna relación entre el traspaso de las funciones de IANA a una comunidad internacional y el espionaje masivo de Estados Unidos. Si quieren seguir haciéndolo, esto no ha de evitarlo.

Una cosa más: la definición de protocolos y tecnologías no saldrán de sus autoridades actuales (la IETF, la W3, la IAB, etcétera). Es una buena noticia, porque si empezamos con las comisiones y los eternos debates cada vez que a alguien se le ocurra una idea, vamos a detener la innovación en seco.

Enorme responsabilidad

El sistema de nombres de dominio es lo que te permite poner una dirección en el navegador (www.lanacion.com.ar, por ejemplo) y llegar al sitio, cuya verdadera dirección es un número. Grosso modo, esas direcciones que escribimos en el navegador o que siguen a la arroba en una dirección de mail se conocen, en la jerga, como dominios.

El sistema de nombres de dominio es una estructura muy jerarquizada en cuya parte más alta o, si se quiere, en la base, habita la zona raíz o root zone, que no tiene nombre (se la representa con un punto). Los dominios de alto nivel (TLD), incluidos los genéricos de alto nivel (gTLD, como .com, .org, .net y otros), y los sufijos de país (ccTLD) dependen directamente de la zona raíz. Una explicación más extensa sobre el DNS, aquí.

La cuestión es que la función IANA es crítica. Si el DNS se cae, todo se cae. La responsabilidad de administrarlo es, pues, inmensa. Es cierto que uno puede poner un número IP en el navegador y llegar al sitio, pero tal cosa resulta entre muy impráctica e imposible. Hay sitios, como Facebook, que acceden a docenas de números IP para cargar sus páginas.

A la vez, si un TLD desaparece de la zona raíz, desaparece de la Red. Éste es un poder que, definitivamente, no podía seguir en manos de una sola nación.

Es, en resumidas cuentas, un giro histórico en la historia de Internet. En las próximas semanas y meses, me confiaron, estarán tratando de formular un plan para el traspaso propuesto por la NTIA que satisfaga tanto al Departamento de Comercio de Estados Unidos como a todos los demás sectores, que no son pocos.

Algo me dice que no va a ser fácil y que va a poner a prueba nuestra capacidad de convivir y consensuar..

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